Al-Khaleej, un modesto saudí de pretemporada en Palencia

Al-Khaleej onces

“En todos los campos aman los colores de Al-Khaleej”, afirma el himno del ascenso de 2014 del mencionado equipo saudí. Acudir a Palencia de pretemporada no es una excusa para comprobarlo. Este club de Saihat, ciudad situada a orillas del Golfo, ha encontrado entre el Carrión y el Canal de Castilla un lugar idílico para preparar un nuevo curso futbolístico. De acuerdo con los objetivos de su directiva, este curso 2015-16 debe ser el primero de los 5 que se han de emplear para ser campeones nacionales. Es una meta ambiciosa que se ha planteado en Al-Khaleej después de superar sus propias expectativas en la pasada campaña: mantuvieron la categoría siendo recién ascendidos (8º de 14) en una de las ligas más exigentes de Asia y alcanzaron las Semifinales de la Copa de la Corona del Príncipe, la segunda copa por importancia en un fútbol con tradición como el saudí. La entidad amarilla y verde ha llegado a Palencia tras el mes sagrado de Ramadán para un stage de 20 días en los que huir del calor de Oriente Medio, contactar con la cultura de fútbol española y demostrar a los curiosos que en Arabia Saudí, al igual que en el resto de Asia, el fútbol no es solo dinero.

Una pretemporada en Palencia

A diferencia del verano de 2004, cuando Al-Khaleej pasó por Palencia para jugar un amistoso antes de empezar la segunda división saudí, el club de Saihat ha llegado a la capital del Carrión para permanecer en ella casi 3 semanas. Viajó a España el 19 de julio y se ha asentado en un hotel a las afueras de Palencia, donde los integrantes de la expedición comen y pernoctan desde su llegada y hasta este viernes. Sus entrenamientos tienen lugar en el Estadio Mariano Haro de Becerril de Campos, un pueblo situado 15 kilómetros al noroeste de la capital provincial y rodeado parcialmente por uno de los ramales del Canal de Castilla. En ese paraje han encontrado “un clima que permite hacer entrenamientos por la mañana y por la tarde con una temperatura adecuada, además de facilidades en la disponibilidad de infraestructuras”, tal y como explica Ramón Gil, responsable de Edugo Sport, empresa encargada de la gestión de la pretemporada de Al-Khaleej. Los vecinos de Becerril se acercan con frecuencia al Mariano Haro para conocer a sus peculiares invitados, los cuales se han encontrado con temperaturas de entre 15 y 25ºC acompañadas a veces por fuertes rachas de viento y alguna tormenta. Estas inclemencias meteorológicas han llevado a que los jugadores de Al-Khaleej, acostumbrados a temperaturas entre 30 y 45ºC en estas fechas, hayan tenido que improvisar mantas con camisetas y chaquetas de compañeros para protegerse en el banquillo durante algunos de sus entrenamientos.

banquillo Al-Khaleej por fríoJugadores de Al-Khaleej se protegen del frío en el banquillo durante el partidillo de un entrenamiento en Becerril de Campos. Foto: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.

Además del clima castellano, Al-Khaleej ha escogido España como destino porque “el nivel del fútbol español es un referente a nivel internacional”, en palabras de Gil. Esa referencia no solo incluye contenido deportivo sino también cultural: el fútbol saudí se mira en el espejo del fútbol español en lo que respecta a la pasión de los aficionados de ciudades y pueblos, a la tradición y a la presencia en la vida diaria de las personas y de los medios de comunicación. En Arabia Saudí, al igual que en España, los clubes crecieron porque, tras su fundación, jugaban en ellos vecinos y conocidos de la ciudad, tal y como explica Wael Jabir, editor jefe del portal Ahdaaf. Ese fenómeno sustenta las canteras de los clubes de ambos países, desiguales en cuanto a tamaño, y también el seguimiento o el sentimiento de pertenencia que, de forma parecida a España, ha sido captado mayoritariamente por 4 clubes. Dos de ellos son Al-Ittihad (fundado en 1927) y Al-Hilal (1957), que han sido capaces de proclamarse campeones de Asia en 2 ocasiones, algo poco habitual en la variopinta Asia: el club más laureado (el Pohang Steelers surcoreano) tiene 3 títulos de la hoy llamada AFC Champions League. A mayores, Al-Ahli (fundado en 1937) y Al-Nassr (1955) tienen también masas sociales cuantiosas, pasionales, exigentes y extendidas por toda Arabia Saudí, algo similar a lo que sucede en España. No hay duelo entre los clubes citados –2 de la capital Riad y 2 de la segunda ciudad más poblada, Yeda, de forma parecida a lo que sucede en España– en el que no haya tifos tan extensos y bien construidos que acaban siendo virales en Internet. Eso sí, la animación está presente no solo en sus estadios sino también en los del resto de clubes de la primera división nacional, que tienen aficiones que los apoyan aun simpatizando también por algún equipo grande más competitivo.

“Los saudíes son muy aficionados al fútbol porque es su naturaleza. Tienen determinación, les gusta competir aun siendo un país en desarrollo como gusta en España, en Italia…”, afirma Fawzi Al-Basha, presidente de Al-Khaleej. “No podemos comparar el fútbol saudí con el fútbol español por el historial. Pero tenemos la pasión”, comenta. El club que dirige nació en 1945 como club multideportivo (algo habitual en Oriente Medio) y, pese a que su división de fútbol no es la más exitosa de todas, registra entradas de hasta 8.000 espectadores en una Saihat que, con sus aproximadamente 115.000 habitantes, es equivalente a Jaén, a San Juan o a Ciudad Cuauhtémoc. Aunque la asistencia media de la temporada pasada se quedó cerca de los 2.200 espectadores según la plataforma Soccerway, estos aficionados son fieles que, con ayuda de iniciativas del club, han configurado a lo largo de los años la cultura de la afición amarilla y verde. Por iniciativa de la institución cuajó el himno del ascenso de 2014 referido al principio del reportaje, que hace una alusión en su letra a la fidelidad de la afición. Y por iniciativa popular se ha asentado como mote del club al-dana, un término árabe que se puede traducir al castellano como perla brillante, que se utiliza como nombre propio de mujer y que también se usa como piropo para ambos géneros. Es un término relacionado históricamente con la pesca de perlas, labor propia en el pasado de las costas de Saihat, Dammam y otras urbes con acceso al Golfo (al-khaleej significa, literalmente, golfo en árabe).

Mohammed Shafiq 13, Thamer Al-Meshauqeh 18, Ali Al-Awjami 86,  Fahad Al-Swailem 16, Husain Turki 7 (izquierda a derecha) Al-KhaleejLos jugadores de Al-Khaleej entrenan disparos a portería ante vecinos de Becerril de Campos.
Foto: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.

Equilibrio entre fichajes y cantera

“Estamos trabajando de forma equilibrada. Intentamos firmar megacontratos con jugadores del exterior. Sin embargo, estamos trabajando también muy duro por el desarrollo de nuestro propio equipo, de nuestros jóvenes, para que estos estén presentes en el primer equipo. (…) No podemos prometer que los [extranjeros] que vengan vayan a ser superestrellas que marquen diferencias”

 

Fawzi Al-Basha, presidente de Al-Khaleej en declaraciones a MarcadorInt

Una de las peculiaridades de Al-Khaleej es que es un club económicamente modesto, como muchos clubes no-grandes de sus países en el entorno del Golfo. Una revisión a posteriori de los movimientos de Al-Khaleej en los diferentes mercados de fichajes demuestra que las mejores incorporaciones las realiza con pagos no muy elevados o por cesiones. Sirva de ejemplo el caso del máximo goleador de la pasada temporada con 11 dianas entre todas las competiciones, el internacional jordano Hamza Al-Dardour, quien ya ha vuelto a las filas del Al-Ramtha de su país natal tras una cesión en Al-Khaleej. “Es un delantero de gran valor (…) jugó la temporada pasada en nuestro equipo y aportó gran satisfacción al grupo. Pero como sabes, el tiempo pasa muy rápido”, lamenta Jalal Qaderi, entrenador de Al-Khaleej. Su sustitución para la nueva temporada vuelve a demostrar que la política de gastos en el mercado es comedida. Para cubrirlo han llegado dos arietes de perfiles muy diferenciados: el prometedor y técnico goleador Marwan Hussein (23 años), internacional iraquí cuyo fichaje ha costado cerca de un cuarto de millón de euros según el portal Transfermarkt, y el veterano guineano Aboubacar Sylla (32 años), un segundo punta recomendado personalmente por Qaderi a la directiva y que ha llegado cedido por el JS Kairouan tunecino. “[Sylla] es un jugador que ha satisfecho a su equipo hasta tal punto que se lo han rifado entre los grandes de Túnez. Debo agradecerle su trabajo a la administración y a la dirección, que han conseguido la firma del contrato”, comenta Qaderi más sonriente.

La indisponibilidad de grandes cantidades de dinero para fichar hacen que Al-Khaleej no sufra con la gestión del cupo de extranjeros, que en Arabia Saudí es de 3 jugadores más un futbolista con pasaporte asiático. Eso también reduce el quebradero de cabeza asociado a la adaptación de los extranjeros al fútbol saudí, aunque no lo elimina del todo. El entrenador español Raúl Caneda, extécnico de dos gigantes saudíes como Al-Ittihad y Al-Nassr, ha comentado en alguna ocasión lo difícil que es ver a un extranjero triunfar en el reino arábigo. “La contratación de un jugador no garantiza su adaptación al equipo”, comenta Qaderi en la línea del técnico gallego. “El 50% de la adaptación, desde mi punto de vista, depende de las ganas de adaptarse del jugador, porque es muy duro y esto depende de la fuerza del jugador, de su personalidad”, añade el tunecino en un francés fluido. El habla de esta lengua, cualidad que también posee el otro extranjero de Al-Khaleej para la 2015-16 (el central camerunés Aminou Bouba), es la clave a la que Qaderi confía la adaptación del codiciado Sylla.

Los otros movimientos de mercado de Al-Khaleej son transferencias no muy caras del mercado interior; futbolistas que militan en otros clubes de primera o segunda división saudí. Este verano sobresale el fichaje del veterano Mohammed Al-Rashid (35 años), otrora internacional saudí y ex de un gigante como Al-Ittihad, que viene de golear en el equipo revelación de la pasada temporada: el Hajer. “Ya es mayor, pero sigue siendo muy bueno, verás”, le comentaba el presidente Al-Basha a MarcadorInt a pie de césped en Becerril de Campos.

Mohammed Al-Rashid Al-KhaleejMohammed Al-Rashid calienta en un entrenamiento del Al-Khaleej en Becerril de Campos. Foto: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.

Estos movimientos no son muy cuantiosos, pues Al-Khaleej acostumbra a ascender al primer equipo a jugadores de su equipo olímpico. Esa es la denominación que recibe el primero de los equipos filiales de los clubes saudíes, en los que militan jugadores sub 20 y que compiten en una liga y en una copa propias, separadas de las 4 divisiones y las 2 copas “absolutas” del fútbol saudí. Por debajo de este equipo olímpico hay un equipo sub 17 que se constituye como la vía de acceso al profesionalismo para los jóvenes saudíes. Es un sistema de cantera que no goza de excesiva cobertura mediática fuera de Arabia Saudí y que suele quedar oculto por los anuncios de caros traspasos por parte de los clubes más grandes. Pese a ello, genera talentos autóctonos hasta en tales clubes, con lo que “está funcionando ahora en la buena dirección”, tal y como ratifica el presidente Al-Basha, quien reconoce que aun así se puede mejorar. “Hay que poner más el foco en ella [la cantera], que necesita más impulso. Creo que [los clubes] tenemos que gastar más en desarrollar a estos equipos porque, al final, lo que se busca es poder mejorar tu equipo. Sobre todo, tener una buena base, una buena institución”, concluye Al-Basha, cuyo equipo se ha llevado a 4 jugadores del equipo olímpico a la pretemporada en Palencia.

Ali Al-Awjami 86, Qasim Al-Awjami 87, Fahad Al-Swailem 16 Al-KhaleejAli (86) y Qasim Al-Awjami (87) son dos de los jugadores del filial que han viajado a Palencia con Al-Khaleej. Foto: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.

Objetivo: ser campeones en 5 años

En fútbol, Al-Khaleej no ha sobresalido a lo largo de su historia como sí ha conseguido hacer en balonmano o en atletismo. El único título oficial de los marineros –otro mote del club– es el de campeones de segunda división en 2006. Han pasado algunas temporadas en la primera categoría del competido fútbol saudí, que hasta hace no muchos años premiaba el físico y no era muy sofisticado tácticamente. Sin embargo, los jugadores de Al-Khaleej sorprendieron a aficionados y directivos con su buen hacer de la pasada temporada, en la que acabaron octavos en la tabla liguera y alcanzaron las Semifinales de Copa de la Corona del Príncipe, donde cayeron 3-0 ante un gigante nacional y bicampeón continental como Al-Hilal. A pesar de ese desenlace, la temporada pasada es valorada de forma muy positiva por la directiva de Al-Khaleej, que ha puesto al equipo “un objetivo muy razonable, que es desarrollarnos durante los próximos 5 años para ser campeones”, afirma el presidente Fawzi Al-Basha. “Tenemos que prepararnos mucho. Entendemos que el fútbol no llega por una petición nuestra, porque esté ahí… no, tenemos que trabajar duro”, añade. “Contamos con un gran equipo técnico, con nuestro entrenador y el resto del grupo”, comenta mientras señala a Qaderi. “Además, está la opción de contratar o importar a buenos jugadores que nos ayuden”, menciona.

La mejoría de la posición final en la clasificación aumentaría los ingresos del equipo y, aun sin ser estos muy cuantiosos, hay precedentes recientes de que el buen trabajo y la mejora progresiva de un equipo modesto puede tener premio en Arabia Saudí. El Al-Fateh de Al-Hasa, una ciudad cercana a Saihat, consiguió ganar la liga y la Supercopa en el año 2013 con una economía y una filosofía similares a la de Al-Khaleej, además de con otro técnico tunecino (Fathi Al-Jabal). Tras ese hecho histórico, que rompió con la supremacía de los 4 grandes y del parpadeante Al-Shabab de Riad, los gigantes nacionales reaccionaron y volvieron a dominar el fútbol saudí. La ambición de Al-Khaleej fijándose el objetivo de ser campeón en 5 años es notable. No obstante, el trabajo regular en una dirección concreta y con un mismo staff podría acercar a las perlas a su meta: brillar en la liga saudí. La cercanía de los jugadores con el equipo técnico era palpable en los entrenamientos. La sintonía entre Fawzi Al-Basha y Jalal Qaderi fue máxima en el encuentro con MarcadorInt. Esa podría ser la base de un éxito futuro.

Ramón Gil Edugo Sport Fawzi Al-Basha Jalal Qaderi Al-KhaleejDe izquierda a derecha: Ramón Gil (Edugo Sport), Fawzi Al-Basha (presidente de Al-Khaleej) y Jalal Qaderi (entrenador de Al-Khaleej). Foto: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.

Fútbol en Ramadán y Eid al-Fitr

Al-Khaleej llegó a Palencia el día 19 de julio de 2015, o lo que es lo mismo, el 2 de Shawwal de 1436 según el calendario islámico. Viajaron el segundo día del décimo mes del año, una fecha que tiene una significación especial. El día inmediatamente anterior, los musulmanes celebraron la fiesta de Eid al-Fitr, la cual pone fin al ayuno asociado al mes sagrado de Ramadán, que este año abarcó del 18 de junio al 17 de julio. Entre esos días, la población musulmana se abstuvo de comer, beber, fumar y tener relaciones íntimas entre la aurora y la puesta de sol. La mayoría de futbolistas de los clubes saudíes –país en el que se encuentran las ciudades sagradas de La Meca y Medina– profesan la religión islámica, lo cual supone que cumplieron con los requisitos del mes sagrado de Ramadán en pleno verano. Esto sucede una vez al año aunque no siempre en el estío, pues el calendario islámico es lunar. No obstante, sea en el momento que sea, afecta a la hora de realizar esfuerzos físicos e interfiere, consecuentemente, en el desarrollo de una temporada futbolística.

Jalal Qaderi Al-KhaleejJalal Qaderi, entrenador tunecino y musulmán, da órdenes a sus jugadores desde la banda.
Foto: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.

Los clubes saudíes, al igual que los de otros países de mayoría musulmana, requieren de una gestión especial en esta etapa especial del año y esta recae en sus técnicos. “Es una gran dificultad que tenemos los entrenadores, pero nos tenemos que adaptar al mes sagrado de Ramadán”, asume Qaderi, entrenador de Al-Khaleej. “Tenemos enormes dificultades para adaptar, sobre todo, las fases de preparación. El esfuerzo físico y atlético que despliega un jugador es menor en este periodo”, reconoce el tunecino. Los entrenamientos y los partidos de los equipos de mayoría musulmana se suelen celebrar entrada la noche durante el mes sagrado del calendario. Suelen tener una intensidad menor a la habitual y suponen un pequeño paréntesis en las temporadas de los clubes deportivos. “Por eso se decidió empezar con este stage de preparación al final de Ramadán y después de la fiesta de Eid al-Fitr, para poder explotar al máximo el stage”, concluye Qaderi, en referencia a su viaje a Palencia.

Foto de portada: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.

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