Partido Polish Boyfriend: Las dos formas de vivir en Salzburgo

rbsalzburgo-10 Guillermo Valverde/MarcadorINt

En 2005 se produjo un terremoto, aunque no lo detectaron los sensores de los centros de estudios de sismología. Dietrich Mateschitz, hijo de dos maestros de escuela de una población pequeña en el corazón de Austria, Santk Marein mi Mürtzal, anunció que compraba el 100% de las acciones del Austria de Salzburgo, uno de los clubes con más solera del fútbol local. El problema era que compraba el club y lo revolucionaba todo: el nombre, el escudo, los colores, los símbolos. Rebautizó el equipo como Red Bull Salzburgo y, con su estilo agresivo, dejó bien claro que no era una etapa más en la historia del Austria, fundado en los años 30. “Hoy nace un nuevo club, hoy nace el Red Bull Salzburgo”, dijo. Muchos hinchas lo siguieron. Otros lo consideraron un traidor y le declararon la guerra.

Mateschitz, miembro de una familia modesta con raíces croatas, vivió entre diferentes casas pues sus padres se divorciaron. Y se convirtió en un hombre adicto al riesgo, ya fuera fundando negocios o en el deporte, pues es un apasionado de la velocidad. Tiene licencia para volar en aviones, se tira en paracaídas pasados los 70 años y compra coches siempre que puede. Su gran éxito fue crear la bebida Red Bull en los 80, cuando pocos podían entender que era eso de las bebidas energéticas. Y crear un producto alrededor que exportó de Austria al mundo: “Red Bull te da alas”. De repente, millones de jóvenes consumían esta bebida y encontraban el símbolo de la marca, dos toros rojos, en todo tipo de competiciones de riesgo. Mateschitz asoció la bebida al deporte extremo, al riesgo, a no tener miedo. Empezó a patrocinar deportistas que querían romper el récord del salto con paracaídas más alto del planeta, batir el récord de velocidad esquiando o equipos de ciclistas que hacían saltos imposibles. El negocio funcionó y Red Bull cada día se metía más de forma profesional, también en mercados donde se miraba con reticencia a esta marca austríaca, como la Fórmula 1 o la NASCAR. Si primero sorprendían, con el tiempo la gente empezó a respetar a las escuderías Red Bull y Toro Rosso. En 2004, otro paso: comprar el circuito austríaco de Österreichring, templo del motor austríaco: lo rebautizó como Red Bull Ring. Convertido en la marca austríaca de más éxito, nadie tenía un “no” cuando negociaba con el excéntrico Mateschitz, quien dejaba entrar a la prensa a su hangar lleno de aviones de todas las épocas. O los subía a uno de ellos, con él mismo pilotando.

CEO and Founder of Red Bull Dietrich Mateschitz with girlfrind Marion Feichtner prior to the Formula 1 Austrian Grand Prix at Red Bull Ring, Spielberg, Austria. Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 03/07/2016 *** UK & IRELAND ONLY *** EXPA-GRO-160703-5593.jpg
Dietrich Mateschitz, en el GP de Austria. Foto: Focus Images Ltd.

Pero en 2005 Mateschitz se metió en un campo diferente: el fútbol. Y entró pisando fuerte. En abril del 2005 nacía el Red Bull Salzburgo y en marzo del 2006, el Red Bull New York de la MLS, creado sobre la base del NY MetroStars. En 2007, creó una academia de fútbol en Brasil con su propio club, el Red Bull Brasil. Y en 2009, el RB Leipzig en Alemania. Guillermo Valverde contó a la perfección el caso del RB Leipzig en este texto.

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En la página web de la marca se puede leer esto: “Red Bull entra por primera vez en el fútbol profesional cuando decide comprar todas las acciones de un equipo en Austria, el SV Austria Salzburgo. El cambio a FC Red Bull Salzburg le vino como perlas al equipo, ya que con la inversión y los cambios venideros el equipo, de 2005 a 2014, nunca acabó los torneos por debajo del segundo puesto. Y a la fecha, desde 2005 ha quedado seis veces campeón”.

Y cierto es que la llegada de Red Bull permitió que Salzburgo se convirtiera en la capital futbolística de Austria. ¿Aunque cuál fue el precio que se pagó por ello? Pues la división. Muchos hinchas del club sintieron que les quitaban su identidad. “Llega una empresa, compra un club, le pone su marca, tiene todo el poder y toma decisiones pensando en ganar dinero. Eso no es nuestro fútbol”, dijo en 2005 Fredy Scheucher, uno de los portavoces de la plataforma de hinchas del Austria de Salzburgo enfadados con esa operación. El club ya había sufrido cambios de nombre por razones empresariales antes, como esos años en que se llamó Casino Salzburgo y llegó a una final de la UEFA, perdida contra el Inter en 1994. Pero esto era diferente, ya que el nuevo propietario anunció que compraba la plaza, liquidaba absolutamente todo el pasado y fundaba un nuevo club. Mateschitz incluso dijo que la fecha de fundación del nuevo club era esa, 2005. Y no 1933, la fecha de fundación del viejo Austria de Salzburgo.

Luego, la Liga austríaca le dijo a Mateschitz que si estaba creando un club de cero, le tocaría empezar de cero. El equipo que tenía plaza en la Bundesliga austríaca era el viejo Austria, así que de forma legal Mateschitz rectificó y dijo que sí, que el club era el mismo de 1933. Aunque era maquillaje. El 18 de setiembre del 2005, después de muchas semanas de manifestaciones en las calles y protestas, unos 1.500 hinchas abandonaron las gradas del campo, de propiedad municipal, en pleno partido. Y esa misma semana crearon un nuevo club amateur, el Austria de Salzburgo, con los colores y símbolos de la vieja entidad, a la que consideraban difunta. Pese a que legalmente, el Austria era el Red Bull. Así volvieron a jugar futbolistas con la camiseta lila del viejo Austria. En la categoría más modesta de toda Austria. Algunos de los fundadores de ese club incluso viajaron a Londres para hablar con los fundadores del AFC Wimbledon, el equipo inglés creado por los hinchas cuando un empresario sacó al viejo Wimbledon de sus barrios y se lo llevo lejos.

Pese a ello, la mayor parte de los aficionados se quedaron con el Red Bull Salzburgo. La nueva entidad ofrecía una cosa nueva: ganar la liga casi cada temporada y luchar en la Europa League. El viejo Austria tenía solamente tres ligas, en 1994, 1995 y 1997, en los años de patrocinio de la marca Casino. Ahora, con Red Bull, la entidad se comía, literalmente, a los gigantes de Viena, el Rapid y el Austria. Muchos se quedaron y vieron cómo nacía un nuevo modelo de club, fichando jugadores interesantes y apostando por un estilo de juego atrevido. Cierto es que inicialmente llegaron entrenadores con ideas más clásicas, como Giovanni Trapattoni o Huub Stevens, pero en 2012 se fichó a Roger Schmidt. Y en diciembre del 2015, a Oscar García Junyent, su actual técnico. Esta última semana, el Red Bull le metió un 6-0 al histórico Austria de Viena. El club es un rodillo en casa. Y la mayor parte de la hinchada asumió la evolución de Austria Salzburgo a Red Bull con un punto de dolor emotivo, aunque también con satisfacción. Mateschitz ganó. Su jugada salió bien. En las 10 temporadas con el nuevo dueño, han ganado 7 ligas. Y en las últimas tres temporadas, el doblete: liga y copa. Este año llegará seguramente la cuarta liga consecutiva. Y ojo, en los más de 100 años de liga local, solamente en una ocasión un club ganó 4 ligas consecutivas, el Austria de Viena, de 1978 a 1981.

Oscar Garcia, entrenador del RB Salzburgo. Foto: Focus Images Ltd.
Oscar Garcia, entrenador del RB Salzburgo. Foto: Focus Images Ltd.

Pese a mandar en la liga, estas últimas dos temporadas muchos hinchas del Red Bull han considerado que en los despachos se prioriza demasiado el RB Leipzig en su año de debut en la Bundesliga alemana, y se han quejado públicamente a Mateschitz por la venda de jugadores importantes. “No olvides tu casa pues tienes la oportunidad de hacer cambios y convertir el Red Bull de Salzburgo en un club líder en Europa”, decía un comunicado de los hinchas después de ver cómo Naby Keita pasaba de Salzburgo a Leipzig justo antes de un play-off de Champions League de los austríacos.

De mientras, el nuevo Austria de Salzburgo debutó en la séptima división en 2006. Perdió un solo partido y ascendió. En la temporada 2007/08, perdió otro partido y ascendió a Quinta. En la 2008/09, otro ascenso, con una sola derrota otra vez. Y en la 2009/10, ascenso a Tercera con cuatro derrotas. En Tercera tocó jugar cinco años, hasta el ascenso de 2015 a Segunda. El club volvía por fin a grandes estadios, después de años con 2.000 hinchas visitantes en campos amateurs sin gradas. Con tipos con bengalas en laderas de montes verdes mirando un partido. La mayor parte de los ultras del viejo club se largaron al nuevo, pues no aceptaban este modelo impuesto por Red Bull. Muchos de los aficionados de los eternos rivales del club, como el Rapid y el Austria de Viena, sacaron pancartas contra el Red Bull y en apoyo del nuevo Austria de Salzburgo, que gozó de las simpatías de mucha gente porque lo consideraban más popular. Sin intereses comerciales.

Por eso era especial la temporada 2015/16, aunque jugar en Segunda también suponía un problema. El club juega en el modesto My Phone Austria Stadion, un escenario donde se pueden reunir unos 1.650 hinchas, no más. Para jugar contra equipos con peso como el Wacker de Innsbruck, la Federación exigía un campo más grande. En la segunda división austríaca o la primera, es normal que equipos modestos jueguen como local partidos puntuales en estadios más grandes. Y el Austria de Salzburgo pidió poder jugar en el estadio grande de su ciudad, o sea, el campo donde juega el Red Bull y que lleva el nombre de esta bebida. El Stadion Wals-Siezenheim, inaugurado en 2003 para ser sede de la Eurocopa del 2008, fue la casa del viejo Austria de Salzburgo pocos años, aunque fue su casa. El viejo campo Lehen, ya demolido, no existe. Así que el campo grande de la ciudad es este, bautizado con el nombre de Red Bull después de un acuerdo comercial: el campo es municipal aunque gestionado por Red Bull. Sea como sea, el nuevo Austria de Salzburgo pensó que podría jugar por primera vez como local en el nuevo estadio. No fue así. El Red Bull argumentó que no podía ceder el campo para no castigar el césped y el ayuntamiento aceptó. Al Austria de Salzburgo le tocó jugar dos partidos fuera de la ciudad y cargó contra el equipo grande, pues en los 18 meses anteriores a este incidente, el Red Bull había cedido su campo a otros equipos modestos para jugar partidos en 10 ocasiones. En partidos de equipos como el Grödig o el FC Liefering. “No nos dejan el campo por ser nosotros. Lo han cedido a equipos de otras ciudades. A nosotros no. Es evidente la razón”, dijo un comunicado del Austria.

La rivalidad, pues, es muy fuerte pese a que el Austria de Salzburgo descendió en su primera temporada en Segunda con una media de 1.500 aficionados. O sea, llenaron su campo cada día. Aunque siguen siendo pocos y fieles. El descenso, igualmente, significa jugar el derbi con el filial del Red Bull. En la Liga regional, o sea, en tercera, juega el USK Anif. En 2012 este club fundado en 1947 firmó un convenio y se convirtió en el filial de los toros rojos. Se modificó su nombre y juega como FC Liefering, aunque todo el mundo sabe que es el filial, con la misma camiseta, escudo y vinculación. Al mismo tiempo, se refundó una entidad con el nombre de Anif, asociada a los equipos juveniles del RB Salzburgo. Pese a jugar sus partidos en Grödig, población cercana de Salzburgo, el equipo ocupa la segunda posición del grupo en Tercera, precisamente por detrás del Grödig y en la ida ya derrotó por 3-1 a un Austria que lucha por no bajar a Cuarta, justo por delante del Salzburger, el club más viejo de la ciudad.

Austria Salzburgo-Anif, domingo 25 de marzo a las 17:00h

Este derbi, entre el filial y el Austria, ya se jugó hace dos temporadas y también en Copa. Y jugando como visitante, la hinchada del Austria ya pudo volver al que fue su estadio para jugar contra el filial, pues los partidos grandes el Liefering no los juega en Grödig. Con más de 1.500 hinchas, el Austria de Salzburgo debe jugar derbis con un filial (lo llaman FC Mordor de forma despectiva) lleno de talento gracias al fantástico trabajo del fútbol base del Red Bull. En un derbi que enfrenta diferentes concepciones sobre cómo se entiende y se vive el fútbol.

 Foto de portada: Guillermo Valverde/MarcadorInt.

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1 comments

Gracias, Toni. Enorme trabajo de documentación y narración. Gracias por seguir haciendo los viernes tan especiales. Ahora soy un poco del Austria 🙂

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