Sex on the beach

Khazar Lankaran - Edu Ferrer Alcover.

Unos muros de hormigón descomunales sostienen la parte más alta de las montañas de arena que delimitan al norte el barrio bakuense de Sabayil y que lo separan inevitablemente del bullicio generalizado de la capital. “Sirven para evitar que la tierra se derrumbe en caso de terremoto y que el barrio entero quede sepultado”, me cuenta Ilkin mientras entramos en el Bayil Arena. Faltan apenas diez minutos para uno de los partidos más importantes de la temporada en la Premyer Liqasi azerí y en el barrio lo último que se respira es el ambiente de las grandes ocasiones.

Sabayil es casi un pequeño pueblo a orillas del Caspio, rodeado de torres de extracción de petróleo y esculpido a base de calles mal asfaltadas y casas blancas minúsculas que no esconden que aquí vive el Bakú más popular y humilde, a la espera de que el crecimiento vertiginoso de la ciudad lo engulla definitivamente y traiga consigo paseos, parques, hoteles y restaurantes. De momento, lo presiden la habitual parada de taxis, una plaza con pequeños comercios, un local donde se celebran banquetes nupciales y, evidentemente, el Bayil Arena.

Azerbaiyán - Bakú | Edu Ferrer Alcover

“Lo peor de este estadio es que nunca hay nadie porque el Ravan apenas tiene seguidores”, continúa Ilkin. En efecto, de las 6.000 localidades disponibles debe haber apenas 800 ocupadas, y el grupo más numeroso y ruidoso lo forman los Caspian Ultras, fanáticos incondicionales del Khazar Lankaran que acompañan al equipo en todos sus desplazamientos. El Ravan solo recibe ánimos de unos 40 chavales de las categorías inferiores del club.

Dos minutos después del pitido inicial se hace evidente el nivel de lo que hemos venido a ver: el central del Ravan le cede el balón a su portero, Azizli, quien, sin ningún tipo de presión, falla en el pase y le regala una asistencia de lujo a Budaqov, delantero del Khazar, que solo tiene que empujarla para situar el 0-1 en el marcador y salvar momentáneamente a su equipo del descenso.

En el descanso Ilkin me lleva a la zona de los ultras, que –encantados de tener una cámara de fotos extranjera interesada en ellos– exponen todo su arsenal de habilidades ultra: gritos y cánticos, caras desencajadas, torsos desnudos, brazos extendidos, bailes, tiras de papel, bengalas y todas las prendas posibles del Khazar. Afortunadamente, con la reanudación vuelven a comportarse con naturalidad y entre consignas en azerí de pronto surge el cántico de moda en la Premyer Liqasi: “Sex, sex, sex on the beach! Sex, sex, sex on the beach!”, gritado a pulmón, con voces muy masculinas y como si les fuese la vida en ello.

El capítulo del sexo en Azerbaiyán, que bien merecería un artículo aparte, está lleno de tabúes, contradicciones y desigualdades entre hombres y mujeres (los interesados pueden ver la estupenda película turca Mustang para hacerse una idea de la mentalidad que también se tiene aquí sobre este asunto). Y da la sensación de que el fútbol –tal como ha sido en innumerables ocasiones– se convierte también en Bakú en un escenario en el que los jóvenes pueden desahogar algunos de sus instintos más reprimidos, a la vez que intentan debilitar al contrario. Según me aclara Ilkin, gritan “sex on the beach” con la intención de trasladar al equipo rival un mensaje cristalino, pero cuya expresión explícita está todavía vetada: “¡Os vamos a joder!”.

En el 66′ el partido se pone muy de cara para los visitantes con la llegada del 0-2. Pero diez minutos después el combinado local consigue recortar distancias. Y en el 84′ volvemos a ser testigos de otro momento mágico: penalti inexistente en el área del Khazar, el Ravan empata el partido y con este resultado mantiene la categoría. Los visitantes, indignados, se reúnen alrededor de su banquillo y entre gritos y discusiones que se alargan más de cinco minutos amenazan con no seguir jugando. Finalmente vuelve la calma, el encuentro se reanuda y se llega pacíficamente al pitido final con la sensación generalizada de que, más allá de la rivalidad, las consecuencias reales del resultado todavía están por ver.

La fiesta de los campeones

Qarabağ – Edu Ferrer Alcover.

A la misma hora y en la otra punta de Bakú tiene lugar un enfrentamiento mucho más intrascendente a nivel deportivo pero que genera una enorme expectación entre los azeríes: el Qarabağ, campeón desde hace semanas y que acabará la liga con 22 puntos más que el segundo, recibe al AZAL. Pero la atracción está en el post-partido, momento en el que la AFFA entregará el título de campeón a los locales, de subcampeón al Zira y de máximo goleador al español Dani Quintana, que se proclama pichichi con 15 goles.

Aunque solo han acudido 3.500 espectadores, el Azersun Arena luce un aspecto de día grande, con multitud de periodistas, personalidades de la liga nacional, familiares de los jugadores y varios grupos de animación que celebran el título entonando, entre otros, el popular “Sex on the beach”.

Tras el cómodo 3-0 para el Qarabağ, la celebración no emociona, pero tampoco defrauda: entrega de premios, confeti, “We Are The Champions”, paseo del presidente del club por el césped, vuelta olímpica, regalos para el público y cientos de fotos… En definitiva, la imagen perfecta que el fútbol de Azerbaiyán quiere dar al resto de Europa.

Dani Quintana – Qarabağ – Edu Ferrer Alcover.
Fotografías: Edu Ferrer Alcover. Todos los derechos reservados.

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