“You’ll never smoke alone”

CSC

Brian abre la puerta y me recibe una densa humarada de olor característico, inconfundible. Una vez dentro, distingo entre el nubarrón cannábico una camiseta del Atlético de Madrid de la época de Jesús Gil, con la publicidad de Marbella. Junto a ésta, otras míticas elásticas de los 90 y principios de los 2000 presiden la sala. Hago un repaso rápido y distingo la famosa zamarra turquesa del Barça y la del Arsenal con el logo de Dreamcast estampado en el pecho, entre otras muchas joyas que mis ojos enrojecidos no logran discernir. Bajo ellas, un grupo se reúne alrededor de una mesa de futbolín mientras que otro se congrega al lado de la barra tomando unas cervezas. Todos ellos comparten una cosa en común: sostienen en sus dedos los canutos más grandes que haya visto jamás. Por extraño que parezca no me hallo en ningún Coffee Shop, ni tampoco en ningún tugurio ilegal a altas horas de la madrugada. Estoy en el centro de Copenhague, a media tarde, en las oficinas de una entidad deportiva con centenares de aficionados y más de 30 años de antigüedad; el Christiania Sports Club.

fotoCartel de entrada de la ciudad libre de Christiania

Para quien no conozca la historia de esta Ciudad Libre, lo que ahora es Christiania formó parte durante décadas de un asentamiento militar situado en el barrio de Christianshavn. El ejército danés abandonó la zona y en 1971, en pleno apogeo del movimiento hippie, un grupo de familias decidió tomar los terrenos y formar una sociedad de carácter ácrata. A partir de entonces, el barrio y el resto de la ciudad se han ido tolerando y moldeando hasta convertirse en una especie de comuna que da cobijo aproximadamente a un millar de personas con un régimen legal distinto al del resto del municipio. En el ‘green district’ la venta y el consumo de drogas blandas están permitidos. Esto evidentemente ha generado un buen número de tensiones y encontronazos con las autoridades que, por una parte, detestan que haya una comunidad autogobernada parcialmente fuera del amparo de su ley pero que, por otra, evalúa con recelo los riesgos de desmantelar una población que ha tejido su propio sistema tras varias décadas. Hoy en día Christiania es una mezcla de fervientes defensores de los valores promovidos por los primeros ‘colonizadores’, felices vecinos que buscan una vida alternativa al ajetreo urbano, riadas de turistas llegados en excursiones organizadas, jovenzuelos del resto de la ciudad que se acercan al salir de clase para fumar un poco de hierba y también, por qué no decirlo, algún que otro turbio personaje.

DSC_0288El arco iris, la paloma de la paz y las tres leyes forman parte del escudo

Defender el nombre de Christiania

“Siempre salen noticias de altercados en la televisión, nosotros queremos demostrar a través del fútbol que no somos como mucha gente nos quiere pintar”. Así me cuenta Brian Eriksen, ex-jugador y uno de los tres entrenadores de la primera plantilla del CSC (todo funciona de forma cooperativa, también el equipo técnico), por qué se decidió crear esta entidad en 1982. Este es el máximo propósito de los 6 equipos que conforman el club -2 masculinos, 2 femeninos, 1 de veteranos y 1 de viejas glorias- dignificar la imagen de una comunidad frecuentemente estigmatizada: “Algunos equipos tienen miedo de venir a jugar a nuestro campo porque no tenemos gradas, los hinchas están al lado de la línea de cal y se piensan que los que les dicen cosas cuando van a sacar de banda son camellos o delincuentes, ¡menuda tontería!”

En efecto, el campo de Kløvermarken no tiene gradas pero tiene algo muy preciado por el equipo; el autocar con los colores y el logo del club: “Es nuestra joya de la corona; con el buen tiempo, en días de festival lo abrimos por la parte posterior y se convierte en una especie de fan zone”. También reza el vehículo motorizado los dos eslóganes de la entidad: Joint de Club un juego de palabras que aprovecha la similitud fonética entre Join (Unirse) y Joint (porro); y el You’ll never smoke alone : “Esta frase se la cogimos prestada a un aficionado de Leeds, que nos hizo un himno adaptado del You’ll never walk alone.” Ahí sentados, tomando unas fotos para el reportaje, Brian me cuenta uno de los partidos más emocionantes que recuerda: “Hará unos siete u ocho años, cuando aún éramos un equipo bastante flojo, nos tocó jugar contra un equipo formado por miembros de la policía. Nunca he visto tanta gente en el campo, centenares de hinchas vinieron ese día con pancartas a animar como nunca lo había visto. Fue increíble.”

DSC_0284El club adopta los colores rojo y amarillo de la bandera de Christiania

El CSC no es ninguna broma

Hoy el equipo no se entrena en Kløvermarken, uno de los jugadores (el único nacido en Christiania) ha conseguido que la Federación danesa les preste sus instalaciones, así que toca cambiarse y coger el coche. De camino a los vestuarios, alguno de los jugadores le pide una calada a su míster, cosa que me desconcierta. Cuando le pregunto a Brian por el tema: “Hemos restringido bastante las normas respecto a eso desde hace cuatro años. Cuando yo jugaba había llegado a ver compañeros fumarse un porro en la media parte y no poder ni terminar el partido. Esto ahora se ha acabado, vamos ascendiendo de categoría y una vez se ponen el chándal solo pueden fumarse el último cigarro antes de entrenar”.

DSC_0297 còpiaVíctor Reyes, formado en las categorías inferiores del FC Copenhague, es uno de los veteranos del equipo

En efecto, desde que se lo propuso el CSC lleva tres temporadas seguidas ascendiendo y ya ha llegado a la Serie Copenhague, la quinta división danesa. La clave reside en la calidad de sus jugadores, muchos de ellos llegan tras experiencias de alto nivel en clubes de primera y segunda división danesa. “Búscalos en el juego de SuperManager, a muchos de ellos les encontrarás”, me dice con mucho orgullo Brian. Es el caso, por ejemplo, de Víctor Reyes; un danés de padre hondureño que pasó toda su etapa formativa en el FC Copenhague: “Reconozco que fumarse un cigarro antes de empezar el partido no es la forma más seria de presentarse. Sin embargo, cuando les metemos un 4-0 entonces les damos un buen susto”.

DSC_0306Entrenamiento del CSC en las instalaciones de la Federación danesa de fútbol

La misma filosofía

“Skulder v Skulder” reza el mensaje que preside el vestuario del CSC. Esa es la filosofía del equipo, trabajar hombro con hombro como hicieron en su día los primeros habitantes del distrito para promover sus mismos ideales. Y es que llevar el nombre del Christiania no siempre es perjudicial : “Somos conscientes que representamos algo que va más allá de nuestras fronteras, una marca internacional. Siendo un club de Serie Copenhagen tenemos gente cada día en el local y centenares de personas en los partidos, somos la envidia”.  El sello Christiania es muy llamativo y Brian me cuenta que incluso algunas empresas de ropa deportiva ya han tanteado la posibilidad de vestirles ahora que el acuerdode patrocinio con Hummel se está acabando: “Al principio no querían participar en este acuerdo por miedo a relacionarse con el nombre de Christiania. Sin embargo, al fin han visto que nos los tomamos muy en serio a pesar de nuestras  peculiaridades y que vendemos un número de camisetas increíble para ser un club de 5ª división danesa, con lo que ya nos han instado a hablar para renovar el contrato”.

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No armas, no drogas duras, no peleas

Éstas son las tres leyes del Christiania Sports Club; las reglas fundamentales que empapelan los vestuarios del Kløvermarken como mandamientos sagrados. Son las tres únicas normas que existen en Christiania y por eso mismo son tan importantes. Este fin de semana ­-el sábado 28- el CSC iniciará una nueva andadura por la Serie Copenhagen con el mismo sueño que ha llevado a los chicos de Brian Eriksen, Mikael Svendsen y John Van der Klein a escalar divisiones de manera fulgurante en los últimos años: demostrar a través del fútbol que otra manera de actuar, de pensar y de vivir la vida es posible.

Cartel CSC còpia

Fotos: Víctor Cervantes

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7 comments

Estupendo articulo, desde ya soy fan de este equipo. Hace unos años tuve el placer de visitar la capital danesa y estuve unas cuantas horas en ese paraiso llamado Christiania, os recomiendo a todos que lo visiteis al menos una vez en vuestra vida. BEVAR CHRISTIANIA

Este articulo es de gran calidad demueatra una documentación excelente junto a la pasión por transmitir a los lectores no sólo el futbol como juego al mismo tiempo que una manifestación cultural de uno de los paises más abuertos y libres del viejo continente.

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