De la lista de la Champions a crear luces con Wifi

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¿Sabéis que es posible tener una red Wifi a partir de la luz de nuestras casas? Según parece, el brillo que se distingue en una bombilla de forma uniforme en realidad no lo es; existe un pequeñísimo intervalo, imperceptible para el ojo humano, en el que se intercalan luz y oscuridad. La frecuencia con la que se alternan el brillo y la sombra puede ser utilizada y alterada para crear diferentes códigos o compartir información a modo de una red inalámbrica. En este proyecto de lifi.com participó durante más de un año Julen Etxabeguren (1991), futbolista vasco del Dundee FC, quien tuvo el privilegio de estar en la lista de Champions de la Real Sociedad 2013/2014.

Una historia sin tópicos

La vida de este defensa central ha estado plagada de episodios destacables desde sus primeros días; de familia de San Sebastián de toda la vida, Julen nació y pasó sus primeros meses de vida en el Hospital de La Paz de Madrid por una afección en la sangre que puso en riesgo su nacimiento. Ya en Guipúzcoa, Etxabeguren fue uno de los tantos talentos que se forjaron en la mítica cantera de Antiguoko, lugar de donde han salido nombres de la talla de Aritz Aduriz, Javi De Pedro, Andoni Iraola, Imanol Agirretxe, Mikel Arteta o Xabi Alonso, por citar algunos. Preguntado por el gran secreto que convierte a esta pequeña institución en un criadero de jugadores de élite, Julen incide en la cultura de equipo como uno de los puntales de la formación de los chavales y pone un ejemplo práctico de lo que se trabaja en la cantera guipuzcoana: “En los partidos, la tendencia natural del que llega a línea de fondo es centrar a la olla; allí te enseñan a tener la pausa, a levantar la cabeza y ver que, por ejemplo, meter un pase atrás puede ser una solución más fácil y eficaz para encontrar a un compañero”.


Del Antiguoko viajó a Zubieta, donde coincidió con otros jóvenes hoy consolidados en la Real Sociedad como Rubén Pardo o Íñigo Martínez. Curiosamente, al contrario de lo que se podría pensar, Antoine Griezmann no era el que marcaba más las diferencias en etapas de formación: “Antoine era muy bueno, técnicamente el mejor. Sin embargo, físicamente no estaba desarrollado, era bastante lento y le costaba un poco. No fue hasta más tarde que empezó a destacar”.

Sin dejar de lado sus estudios en Ingeniería Informática, Etxaberguren fue progresando en la cantera de la Real Sociedad hasta ser un fijo en el B. En el filial-txuri urdin llegó entonces un momento agridulce en su carrera: Jagoba Arrasate contó con él para la pretemporada y el club le incluyó en la lista para disputar la Fase de Grupos de la Champions League contra Manchester United, Bayer Leverkusen y Shakhtar Donetsk. Sin embargo, esta oportunidad le llegó al canterano en el peor momento: “Al acabar la temporada anterior, me pisaron la rodilla y se me desprendió un trozo de cartílago. Pensábamos que en verano se me pasaría pero no fue así y tuve que forzar para intentar llegar donde quería estar, pero cada entreno era un suplicio, acababa los partidos con la rodilla hinchada y llegó un momento en el que no podía ni dar un pase de diez metros. Tenía que parar.

Decepción contundente

Una vez recuperado, la Real ya estaba fuera de Europa y la oportunidad de meter la cabeza en el primer equipo parecía haberse desvanecido. Julen seguía en el B pero la presión no hizo más que aumentar: “La gente te empieza a preguntar cuándo estarás con los mayores, tú ves que algunas promesas deportivas que te hicieron no se cumplen y eso crea una angustia difícil de gestionar a estas edades. Necesitaba salir de todo eso”. Pese a contar con una oferta de renovación de la Real, Julen decidió dejar el club de su vida, en el que había estado desde que era un crío para escapar de una situación que le asfixiaba en San Sebastián.

“Entendí que a veces el fútbol no lo es todo en la vida y por eso decidí seguir formándome y progresar en mi carrera”.

Hizo algunas pruebas por distintos clubes de Europa y comprobó en primera persona lo cruel que puede ser el fútbol a veces; como muestra, explica lo que le pasó en Bélgica: “Me llamaron para hacer una prueba en el Oud-Heverlee Leuven, entonces entrenado por el ex del Málaga Ivan Leko. Todo fue genial e Ivan me dijo que me fuera a San Sebastián a coger mis cosas porque me quería para su equipo. Me volví con la idea de hacer las maletas para irme a Bélgica pero de repente era como si hubieran desaparecido. Nadie me respondía y Leko no me cogía el teléfono. Al final me enteré que el segundo entrenador hizo fuerza porque no vio clara mi contratación”.

Una decisión atípica

Asqueado por todo este lodo que rodea al fútbol, Julen Etxabeguren tomó una decisión poco común entre los futbolistas profesionales. Estimó que para meterse en cualquier proyecto por meterse, sin ilusión, era mejor dar un paso atrás y potenciar su carrera como ingeniero. Así que decidió completar su máster en Escocia y es allí donde se involucró como responsable de software en el innovador proyecto de creación de redes Wifi a través de la luz. Pero el bichito del fútbol era demasiado tentador para un chico joven que había competido tantos años con los mejores, así que se buscó un equipo en el que saciar su sed de balón tres veces por semana, al salir de la oficina. Encontró cobijo en el East Fife, un club de la League Two -la cuarta categoría escocesa- afincado en la pequeña localidad de Methil. Pese a tomarse su regreso al fútbol de forma relajada, Julen Etxabeguren andaba bastante sobrado en una categoría inferior al nivel que le correspondía y, gracias en buena parte a su actuación, el equipo consiguió jugar la promoción de ascenso a League One.

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El ex de la Real Sociedad vuelve a disfrutar del fútbol en Escocia tras un parón para dedicarse a su carrera. Foto: Julen Etxabeguren.

Esta bonita experiencia en Methil le devolvió a Julen la ilusión por el fútbol a la vez que llamó la atención de los grandes de Escocia. Clubes como el Rangers o el Hamilton Academical se interesaron en él pero finalmente fue el Dundee FC el que le ofreció un contrato de tres años para dejar su trabajo como ingeniero informático y volver a competir de forma plenamente profesional en la Premiership escocesa. En Dundee, Julen vuelve a disfrutar de su carrera futbolística: “La ciudad es muy tranquila, muy residencial y la gente me trata de maravilla. He tenido que superar un año con algunas lesiones bastante raras, como la que me hice en el ojo: en una disputa, un rival me metió el dedo sin querer y me provocó un desprendimiento de retina que me llevó a quirófano, pero ya está todo bien”. Pese a los percances sufridos, el ex de la Real Sociedad puede decir que se enfrentó dos veces a Leigh Griffiths y lo secó: “Es un jugador especial con un golpeo increíble, muy superior al resto. Por suerte, las dos veces que nos enfrentamos a él pudimos tenerlo controlado y empatamos a cero”.

A sus 25 años, Julen Etxabeguren goza otra vez con el balón en los pies con la madurez que le han dado los duros momentos sufridos: “He aprendido a no pensar en qué voy hacer la temporada siguiente o a dónde voy a ir. La vida me ha enseñado que es mejor ir así, es la única manera de disfrutar del fútbol”. Con su regreso al profesionalismo, el fútbol gana un buen central, la ingeniería tendrá que esperar unos años.

Foto de Portada: Propiedad de Julen Etxabeguren.

 

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