A un partido de compaginar la segunda división eslovaca con la Europa League

John O'Shea of Republic of Ireland and Robert Vittek of Slovakia during the International Friendly match at the Aviva Stadium, Dublin
Picture by Lorraine O'Sullivan/Focus Images Ltd +353 872341584
29/03/2016

Sin minutos en un gigante del fútbol húngaro como el Ferencvaros, Stanislav Sestak decidió que era el momento oportuno para regresar a casa. El delantero internacional eslovaco abandonó la preciosa ciudad de Budapest para volver a su país y fichar por un equipo de la segunda división eslovaca, el Poprad, que representa a una localidad de 55.000 habitantes. La décima ciudad más poblada de Eslovaquia. Allí fue a parar un futbolista que disputó el Mundial de Sudáfrica y que jugó en la Bundesliga, la liga turca y húngara durante muchísimos años. Aun así, Poprad es una ciudad que lleva tiempo intentando abrirse un hueco en el panorama deportivo. Esta localidad eslovaca perdió contra Turín en la lucha por hospedar los Juegos Olímpicos de Invierno de 2006, pues se encuentra muy cerca de la zona más montañosa de Eslovaquia. Asimismo, este municipio también es conocido por el hockey sobre hielo, seguramente el deporte más popular en Eslovaquia. De hecho, varios jugadores con pasado en el Poprad son considerados leyendas de la NHL norteamericana.

A los pocos meses de llegar a una plantilla tremendamente modesta, sin futbolistas internacionales ni sin demasiado bagaje en el extranjero o incluso en Primera, Stanislav Sestak se encontró con la oportunidad de situar al Poprad sobre el mapa. En la Copa eslovaca, este equipo del norte del país centroeuropeo fue capaz de ganar en el estadio del DAC en los cuartos de final. El Poprad hizo saltar la sorpresa eliminando a un equipo de Primera con un gol de su fichaje estrella en su primer encuentro con su nuevo club. Y el delantero internacional eslovaco volvió a mojar en la ida de las semifinales, que se disputan a doble partido. El Poprad derrotó al Skalica por 1-0, con otro tanto de Sestak. Solo le faltaba un pasito más para jugar la primera final copera de su historia. Lo tenían al alcance de la mano, más todavía después de ganar el primer encuentro ante otro equipo de Segunda.

Wes Hoolahan of Republic of Ireland and Stanislav Sestak of Slovakia during the International Friendly match at the Aviva Stadium, Dublin Picture by Lorraine O'Sullivan/Focus Images Ltd +353 872341584 29/03/2016
Stanislav Sestak, en un partido con la selección eslovaca. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, en el partido de vuelta, el Skalica levantó la eliminatoria (2-0) para quedarse a un partido de convertirse en uno de esos clubes de segunda división que disputarán competiciones europeas la próxima temporada. El Skalica es una entidad muy humilde, de un pueblo de 14.000 habitantes situado en la frontera con la República Checa y que ha trascendido en la cultura centroeuropea principalmente por el Trdelnik, una masa de harina cilíndrica asada que a menudo se unta con crema de chocolate en sus paredes interiores y que los turistas devoran en Praga, por ejemplo. En la misma ciudad en la que se dice que se creó este producto tan característico de la gastronomía checoeslovaca juega un equipo que debutó la pasada temporada en Primera, descendió en su estreno en la élite del fútbol eslovaco y este curso, a pesar de fracasar en su intento por volver a ascender, disfrutará de la primera final copera de su historia.

Lunes 1 de mayo, 16:20h, Skalica-Slovan Bratislava

El último obstáculo para disputar la próxima edición de la Europa League es el club más laureado del fútbol eslovaco, el Slovan de Bratislava. Sin opciones de ganar la liga -conquistada por el Zilina- pero con la segunda plaza prácticamente garantizada, el equipo de la capital puede salvar la temporada alzando el título copero ante un equipo bastante inexperto. Mientras en el Skalica solo juegan dos futbolistas que en su día debutaron con la selección absoluta de Eslovaquia pero que apenas disfrutaron de continuidad – el capitán Pavol Majernik y ex de Lecce, Treviso y Cesena, Blazej Vascak-, el Slovan cuenta con el que durante años fue portero de la selección (Jan Mucha), un internacional habitual con Eslovaquia (Saláta) y un joven con pasado en las catenras de Manchester City y Wigan y que asoma la cabeza (Filip Orsula), un delantero que disputó la última Eurocopa con Hungría (Tamas Priskin), un atacante actualmente internacional sub-21 con Serbia (Aleksandar Cavric) y una retahíla de futbolistas formados en el fútbol neerlandés como Lesly de Sa, Joeri de Kamps, Mitchell Schet o Ruben Ligeon.

En la final de este lunes también existe la posibilidad de que Robert Vittek marque las diferencias para el Slovan Bratislava. Vittek también regresó al fútbol eslovaco para terminar su carrera, que a sus 35 años recién cumplidos se acerca a su fin tras una dilatada trayectoria que lo ha llevado a jugar en el Núremberg, el Lille y en el fútbol turco, principalmente. Solo el buen papel de Skalica en la Copa ha evitado el reencuentro con el que durante tantos años fue su compañero en la delantera de la selección, Stanislav Sestak. El reencuentro entre el delantero que le marcó dos goles a Italia en la fase de grupos y el delantero que lo sustituyó en el tiempo de descuento para perder tiempo y firmar una de las mayores sorpresas de la historia reciente de los Mundiales. Una sorpresa solo comparable a la presencia de un equipo de Segunda División eslovaca en las pintorescas rondas previas de la Europa League.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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