Descifrando a Gareth

bale portada

Es el nombre propio del Real Madrid de Rafa Benítez y una de las individualidades más en forma de Europa hoy en día. Aún no hemos pasado septiembre y conviene relativizar el tono de las afirmaciones, pero su impacto es tal que es obligado al menos detenerse en él. Su prólogo de la 2015-16 obliga a leer cada línea que escribe fervorosamente. Las cifras que explican su determinación son potentes (2 goles y 4 asistencias en 3 partidos con su club), pero son las sensaciones lo que de verdad hace arquear las cejas. Gareth Bale está jugando al fútbol de escándalo y esto es noticia porque venía de hacer una temporada decepcionante sin ningún tipo de paliativo. Mala. Sin embargo, su entrenador, sorpresivamente empeñado en realizar una labor de pedagogía futbolística, parece que desde un principio era consciente de lo que tenía entre manos y pidió a la opinión pública que observara sus movimientos. Quiso que fuera siguiendo el plan que tenía para hacer evolucionar a su amado número 11. Eso vamos a tratar de hacer en las siguientes líneas. ¿Qué ha cambiado en Gareth Bale?

Rafael Benitez coach of Real Madrid looks on during the International Champions Cup match at Melbourne Cricket Ground, Melbourne Picture by Frank Khamees/Focus Images Ltd +61 431 119 134 24/07/2015
Benítez quiere recuperar al mejor Bale. Foto: Focus Images Ltd.

Antes de entrar en materia puramente futbolística, sería poco riguroso no detenerse en la cuestión mental. Como en cualquier otro aspecto de la vida y del deporte, en el fútbol la cabeza es el elemento central. Y el galés, que es por supuesto profundamente consciente de que en la 2014-15 rindió a un bajo nivel, ha podido observar como su club ha depositado en él una inusitada confianza propia de un supercrack. Pese a ser quizá el jugador más discutido por la opinión pública de todos cuantos empezaban de titulares la 15/16, el Real rechazó por él ofertas millonarias y respondió a los rumores con una contundencia propia de quien lo valora como un buque insignia del proyecto. Su nuevo entrenador dedicó parte de sus vacaciones a ir a mimarle mientras estaba concentrado con su selección, escuchó sus anhelos y de momento le ha entregado quizá el joker de la baraja que es el juego blanco. El Madrid ha abonado cariñosamente el terreno para que el talento de su gran apuesta futbolística del último lustro florezca de una vez por todas. Y, de momento, le está funcionando. Definitivamente.

Gareth Bale of Wales Training at the Vale Resort, Hensol Picture by Mike Griffiths/Focus Images Ltd +44 7766 223933 25/03/2015
Bale ha vuelto a sonreír. Foto: Focus Images Ltd.

¿Naufragó Bale la temporada pasada por ocupar la banda derecha? Técnicamente no parece haber motivos que expliquen eso. Ahí ha firmado auténticas exhibiciones con el Madrid y a priori aprovecha mucho mejor todos sus recursos: conduciendo hacia dentro, perfilándose para su letal disparo, con una tendencia hacia la asociación interior mucho más marcada que en la reclamada izquierda. Convertirlo en un extremo primitivo a pie natural que tienda constantemente hacia al centro lateral en un equipo que cuenta con un sólo rematador top y varios de los mejores centrocampistas asociativos del mundo parece un desperdicio para semejante potencial y un intento de rudimentar del complejo ataque posicional blanco. La explicación parece estar mucho más relacionada con la libertad que experimentaba en esa posición, lo que él interpretaba que debía hacer y lo que le pedía su entrenador y, por qué no decirlo, quizá con una personalidad fría que no sea la del jugón que la reclama siempre. Es decir, el problema no era que jugara en la derecha, sino que se quedara fijo en la derecha (y no se moviera por todo el frente de ataque como hace su homónimo en la izquierda). Quizá por eso Benítez haya decidido situarlo en el epicentro del juego ofensivo del Real, de forma que el balón esté constantemente pasando cerca de él y le obligue a intervenir, a moverse, a pensar, a tomar decisiones. De segundo punta y como referencia de juego por delante del balón blanco, no puede permanecer ajeno, clavado y esperando recibirla: la propia inercia le obliga a ofrecer soluciones a los poseedores del balón. Si se para, entorpece. Y ahí, activado por el ojo del huracán, ha destapado un entendimiento del juego brutal. Contrariamente a los que le definían como un jugador simple, interpreta con muchísimo talento cuándo ofrecer un apoyo, cuándo tirar un desmarque de ruptura, cuándo caer a una de las bandas a compensar los movimientos de sus compañeros o cuándo cargar el área para rematar.

Karim benzema of Real Madrid  celebrates scoring during the La Liga match at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid Picture by Marcos Calvo Mesa/Focus Images Ltd +34 654142934 29/08/2015
Benzema es imprescindible para esta versión de Bale. Foto: Focus Images Ltd.

Porque con otro tipo de jugadores, el hecho de tener una pieza moviéndose tanto por el carril central crearía un determinado efecto embudo, pero definitivamente no con Karim Benzema y Cristiano Ronaldo. Ambos no sólo tienen el talento para compensar los movimientos de Gareth, sino que permutan, se aprovechan de las distracciones que genera y se acercan a él para asociarse. Y es que el hecho de tener a Bale cerca de la frontal del área y no escorado a una banda explota la que es su virtud más infravalorada: su sensibilidad asociativa en tres cuartos. Quizá no tiene la finura en sus gestos de los grandes genios, pero tiene una velocidad interpretativa y una inteligencia para pasar que son garantía de determinación: en este inicio de temporada le hemos visto todo un repertorio de dejadas, paredes y triangulaciones que ya casi habíamos olvidado. Y esto con pasadores como Marcelo, Isco, James, Cristiano o Benzema cerca genera sinergias muy prometedoras. Cuando no la suelta de un toque, tiene la capacidad para generar pausa en una zona en la que eso no está permitido: se orienta, su primer control es muy muy preciso y tener su zurda de cara cerca de la frontal provoca auténtico pánico, ya sea para filtrar un último pase, centrar o disparar. El juego interior es el secreto mejor guardado del galés. Y quieto en la derecha, apenas podía enseñarlo.

Real Madrid  celebrates scoring during the La Liga match at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid Picture by Marcos Calvo Mesa/Focus Images Ltd +34 654142934 29/08/2015
Bale anotó un doblete contra el Betis. Foto: Focus Images Ltd.

Para acabar, algo que no se puede obviar del Bale segundo punta es la forma en la que el contragolpe del Madrid gana en intimidación. Su conducción ya sabemos lo que es, es quizá uno de los jugadores más rápidos del mundo con el balón pegado al pie y actuando de enlace hacia Cristiano Ronaldo obliga a todos sus rivales a resguardarse ante la amenaza que supone esa pareja con espacio por delante. Porque mientras uno tira salvajes desmarques obligando a los defensores a alejarse del poseedor, el otro es capaz de no sólo dársela si la atención no es correcta, sino aprovechar el espacio que genera el portugués con sus carreras para utilizar uno de los disparos más letales del panorama mundial.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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