Su zurda ya no es ningún secreto

Aleña 2-0 quatre editado

Se presentó en sociedad la pasada primavera en el primer torneo de impacto en el que participó. Debutó la selección sub-17 de España en el Europeo de Bulgaria un miércoles al mediodía -en un partido que me perdí por obligaciones académicas- y nada más salir de clase Álvaro de Grado ya había multiplicado mis expectativas respecto al carismático capitán español, Carles Aleñá, pues me encontré con un mensaje tan corto como claro: “Van 25′. No necesito verlo más. Aleñá es el mejor jugador de la Euro U17”. Había que verlo como fuera.

Emergieron otros nombres destacados en el torneo, pero Aleñá fue una de esas estrellas que quedaron apuntadas en los informes y fue incluido en absolutamente todas las listas de futbolistas a los que seguir la pista en los próximos años, a las que recurriremos dentro de unos años para presumir de buena vista o preguntarnos qué le ocurrió a aquel talento que pintaba tan bien. Sin embargo, la situación de Aleñá no era fruto de la casualidad. Con menos nombre que otros prometedores jugadores que han salido de la Masia en los últimos tiempos, este centrocampista zurdo ha ido quemando etapas de forma progresiva, siempre yendo un peldaño por delante de los demás chicos de su edad pero sin copar grandes titulares. Era uno de los secretos mejor guardados de la cantera azulgrana, aquel chico del que todos quienes se acercan a la Ciutat Esportiva hablan maravillas, pero solo en voz baja, sin que el rumor termine de propagarse más allá de la ciudad condal. También puede ser que, en cierta medida, le haya venido bien compartir generación con el mediático Lee Seung-Woo, principal foco de atención entre la quinta del 98.

Aleñá. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).
Carles Aleñá fue el capitán de la selección española sub-17 en el Europeo de Bulgaria. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

Sin embargo, Aleñá era siempre el adelantado de la clase, el que iba con los chicos de un año mayor en la selección española de vez en cuando y que no solo exhibía un físico algo más desarrollado que otros compañeros a partir de la categoría cadete, sino que acompañaba su presencia en el campo con una técnica notable y un conocimiento del juego destacado para actuar tanto de mediocentro con la selección como de interior con llegada en el Barcelona. Así, a medida que ha ido superando etapas, este chico de pelo rizado que ya había destacado en los típicos torneos de infantiles e incluso alevines televisados se ha mantenido al pie del cañón, en una clara curva ascendente. Por este motivo se empieza a hablar de Carles como uno de los mayores talentos (y casi realidades) de la Masia y hay quien comenta que es uno de los chicos con más posibilidades de terminar en el primer equipo a medio y largo plazo. No va mal encaminado, pero restan los pasos más difíciles.

De momento, el centrocampista zurdo afronta una etapa importante en la cantera culé. Ya consolidado en el Juvenil A azulgrana, es uno de los líderes de la plantilla a pesar de que el brazalete sea propiedad del central Juanma García y participa en todas las acciones de ataque de su equipo. Tiene días mejores y peores, pero desde el interior derecho del sagrado 4-3-3 azulgrana se convierte en el epicentro del juego. Su zurda le permite encontrar a los compañeros más alejados con cambios de orientación hacia el perfil izquierdo, donde se suelen incorporar el lateral Cucurella y el extremo de ese perfil. Pero sobre todo sus virtudes radican en su constancia para participar y ordenar al equipo a través de la posesión y su capacidad para filtrar pases entre líneas, características que le permiten actuar en la posición de mediocentro (algo más habitual con la selección) gracias a su lectura táctica y presencia física para defender. El choque ante el BATE en el Miniestadi fue un recital de pases inventados que perforaban la acumulación de rivales delante de la frontal del área. Era el BATE, sí, pero no cualquiera puede nutrir tantas veces a sus atacantes, aunque luego faltara pegada en el frente ofensivo del Barcelona.

Carles Aleñá pugna por un balón aéreo frente al Bayer Leverkusen. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).
Carles Aleñá pugna por un balón aéreo frente al Bayer Leverkusen. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

Aunque otra de las características más llamativas de Aleñá cuando actúa como interior es su llegada al área. Aleñá inicia las jugadas y luego las acompaña hasta la frontal, donde su disparo se convierte en un arma muy peligrosa. Es capaz de abrir la lata en partidos cerrados con un latigazo de su zurda, pero también alterna estas acciones con rupturas en las que a menudo los defensas le pierden la pista y se infiltra por sorpresa en el área para rematar libre de marca. Por este motivo suele firmar unas buenas cifras de cara a portería a final de temporada y responde a un perfil distinto a los últimos centrocampistas salidos de la cantera blaugrana. Estas credenciales ya han llevado a Carles Aleñá a disfrutar de minutos con el filial en Segunda B esta temporada y ha sido llamado con la selección española sub-19 a pesar de ser un año menor que la mayoría de compañeros. Tiene condiciones de sobra para seguir progresando en el exigente y casi salvaje entorno azulgrana a pesar de las dificultades que siempre acompañan los últimos pasos. Aleñá no es un centrocampista más de la Masia.

Carles Aleñá celebra uno de sus dos goles frente al BATE. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).
Carles Aleñá celebra uno de sus dos goles frente al BATE. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).
Foto de portada: MarcadorInt/T.Martínez.

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1 comments

Y hoy, sólo tres meses después de este artículo, parece que va convocado por primera vez con el primer equipo. Esa clara curva ascendente de la que hablas, Tomás, sigue su curso.

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