El día de la marmota

Atlético Madrid v ChelseaUEFA Champions League

El Atlético de Madrid de esta era frustra a su vecino casi de serie. Es así. A día de hoy, cualquiera que se siente delante del televisor a ver un derbi madrileño sabe que, independientemente de la competición que se trate, las bajas que tengan uno y otro equipo y el estado de forma en el que llegue uno y otro, puede que los blancos ganen, pero de ninguna forma abandonarán el campo sin haber sudado y sufrido, sin gestos de muecas y desesperación, sin bajar al barro y mancharse los pantalones. Hay que recalcar esto porque no hace mucho había niños colchoneros de 14 años que no sabían lo que era llegar un lunes al cole con una sonrisa y ser tú el que vacila al compañero merengue de turno. Entre una realidad y otra, el Cholo Simeone, que a base de optimizar sus piezas, convencer a sus jugadores, perfeccionarla detalle a detalle y engrasarla con un aura incomparable que mezcla la identidad de su historia con el espíritu de su hinchada, ha conseguido crear un equipo histórico que salta de hito en hito sin un atisbo de vértigo al mirar hacia abajo. La tarde de ayer, otra fecha histórica a la que recurrir cuando queramos recordar la proeza del entrenador argentino. Pocas similares se recuerdan.

Simeone-Atlético de Madrid-Focus

El Cholo volvió a salir victorioso de una gran cita. Foto: Focus Images LTD

Sólo habían transcurrido 10 minutos, pero eran más que suficientes. La historia se repetía: el Madrid chocaba una vez más contra el agresivo 4-4-2 rojiblanco, que aislaba del juego a la BBC impidiéndole cualquier tipo de recepción. El Atleti aún no había creado ninguna ocasión clara, pero tenía el balón, dominaba y cada vez que salía a la contra tenía un carril entero para que entre Griezmann y Mandzukic hicieran a los aficionados merengues tragar aire. Cuando Koke cayó lesionado al área de Casillas y se produjeron esos largos segundos de juego parado, pausa y reflexión, el Madrid se dio cuenta de que esta película ya la había visto y que el final no le gustaba nada. Isco el primero, que como siempre que la cosa pinta mal baja a la base, lidera e intenta sacar a su equipo del fregao como un Quijote luchando contra molinos. Benzema, que últimamente se ha puesto una capa de líder desconocida en él, se dio cuenta de la actitud de su socio y empezó a colaborar con sus apoyos a tratar de agrietar el bloqueo rojiblanco. Pero aquello no era una cuestión de individualidades. Ancelotti, que sorprendió esta temporada diseñando un brillantísimo sistema de juego, volvía a decepcionar en su gestión del día a día (al igual que en el duelo de Copa). Los once blancos estaban solos contra el enemigo, sin ninguna solución táctica sobre la que articular su batalla más allá de su juego de serie. Y eso era insuficiente. El Cholo, que sí había hecho sus deberes, aprovechó la manifiesta debilidad en el juego áereo de Varane y Carvajal poniendo a Mandzukic en ese sector, ganando centros laterales como si fueran rebotes ofensivos. Conviene detenerse en el central francés: más allá de que su actuación individual de ayer probablemente sea la peor de su carrera y no responda a su verdadero nivel, para convertirse en el central de élite que todos vislumbran en él no puede tener defectos tan costosos como su torpeza defendiendo balones laterales o su flaqueza en el juego aéreo. Es simplemente anticompetitivo y algo que le aleja de la superélite. Así, en una recepción del croata en el segundo palo, llegó el gol de Tiago que haría justicia con lo visto y que haría desatar la tormenta sobre las camisetas blancas. Lo que más dolió al Real no fue el gol en sí, sino darse cuenta de lo desnudo que estaba. A la reciente frustración habitual de los duelos contra su vecino se sumaba la constatación de que hoy no estaban Pepe y Ramos, el eje que les permite competir pese a estar siendo superados. El área hoy era territorio atlético, las prolongaciones en el juego áereo un foco de peligro constante, la calidad defensiva de Carvajal sin el amparo de sus habituales compañeros quedaba expuesta, Casillas ya no podía ocuparse sólo de defender los 3 palos y tenía que intervenir y mostrar su realidad futbolística, los lógicos riesgos de jugar a 50 metros de tu portería que sus dos centrales ocultan empezaban a cobrarse factura… Cundió el pánico. Y el Atlético no tuvo ninguna piedad.

Frente a un rival en estado de shock y en volandas por su público, los del Cholo se crecieron y terminaron de desesperar a los merengues. Siquiera, Saúl, Arda y Juanfran se percataron de que su rival estaba groggy y en franca inferioridad posicional y empezaron triangular, a tirar paredes y a estirar las bandas, generando llegadas por los costados y centros laterales que siempre ganaba un rojiblanco. Los blancos, cuando atacaban de forma inerte, se abrían de forma manifiesta y Griezmann y Mandzukic, inspiradísimos, lo aprovechaban corriendo. Los goles solo eran cuestión de tiempo y llegaron cuatro como pudieron llegaron seis. Los blancos, aturdidos, no sólo nunca pudieron reaccionar, sino que ni siquiera pudieron cortar la sangría, jamás dio la impresión de que en la siguiente jugada podría no llegar otro gol. La goleada, probablemente la más incontestable que ha sufrido el Real en 5 años, deja clara dos cosas. La primera y más evidente: que este Atlético es candidato a absolutamente todo. La segunda, que el Real necesita reconstruirse, ya que de aquel equipo que maravilló con su fútbol en noviembre no queda tanto. Hasta que vuelva Modric, necesita algo a lo que agarrarse.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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9 comments

El Real ya venia con un bajon desde principios de año, pero como buen equipo grande, su pegada era fenomenal y le salvaba de varios momentos. Carletto tiene además dos grandes problemas: (i) ofrecer más variantes a nivel táctico; dado que apela siempre a la BBC y a su archiconocido 4-3-3 o un 4-4-2 cuando alguno de la BBC se encuentra indispuesto. El Madrid tiene jugadores como para ofrecer mayores variantes a nivel táctico, como situar a Isco en la mediapunta y que no solo sea Benzema el único que juegue “sin balón”;y, (ii) las rotaciones en el Madrid son mínimas y obedecen siempre a lesiones o situaciones de excepción. Esa gestión de la plantilla genera no solo un marcado cansancio en los titulares, sino que le resta ritmo a los suplentes, como se vio el dia de hoy. Lo de Varane es netamente falta de ritmo.

Buenas Guillermo,
Cual crees que es la principal causa? El sistema? Cansancio? Falta de compromiso? Pobre lectura de Ancelotti?
Saludos.

No creo en absoluto que el mal momento del Madrid se deba al cansancio ni a falta de compromiso, porque no se ven síntomas de ninguna de las dos cosas. Tampoco creo que se deba al sistema y que por pasar al 4-4-2 se vaya a comenzar a jugar mágicamente bien al fútbol otra vez, como algunos sugieren. Creo que lo que le pasa al Madrid es que lleva bastante tiempo sin jugar bien al fútbol, quitando un rato en Mestalla. Todo lo demás son consecuencias de ello. Se ha tendido a infravalorar la baja de Luka Modric, un jugador colosal que era básico en el Madrid que tan bien jugó hace unos meses y que ya no está y, pese a que siguiera ganando porque este equipo tiene jugadores buenísimos, su juego dejó de ser el mismo. Y cuando han llegado los rivales de entidad es cuando el Madrid ha echado en falta ese juego que ya no tiene. También creo que Ancelotti ha decepcionado bastante a la hora de afrontar ciertos partidos ante rivales de entidad donde hacía falta ese pequeño empujón extra.

El Real Madrid, en los partidos grandes, defiende con ocho jugadores (contando al portero), pues ni Gareth Bale, ni Karim Benzema ni Cristiano Ronaldo se sacrifican en defensa. Eso obliga a los blancos a estar siempre en inferioridad numérica. Creo que en duelos de máxima exigencia Carlo Ancelotti debería apostar por el 4-4-2, colocando a Bale -si es que juega- en banda derecha. En faceta ofensiva, la baja de Luka Modric se nota una barbaridad. El croata mezcla muy bien tanto el juego posicional como la virtud de eliminar rivales con conducciones o pases verticales. La ”BBC”, por otro lado, estuvo totalmente ausente ayer en el Manzanares, sin ninguna recepción de balón en posición ventajosa. La falta de intensidad y de coraje también contribuyó a la debacle madridista. Mucho tiene que cambiar para que volvamos a deleitarnos con el Madrid de hace unos meses.

Hombre, el Barça por decir alguien le metió 3 al Atleti jugando 4-3-3 y no les vi en inferioridad numérica. Tampoco al Madrid que le metió 3 al Atleti en Copa el año pasado y usó ese mismo sistema. No entiendo muy bien esta obsesión con los números. Al final se trata de jugar bien.

Obvio que se trata de jugar bien, pero es complicado hacerlo defensivamente si tus tres atacantes no ayudan. Una vez superada su línea (tampoco presionan lo suficiente), el equipo ya pierde tres efectivos. Su repliegue es inexistente. Pero bueno, no quiero llegar a discusiones que no merecen la pena, Guillermo, Lo que está claro es que el Madrid naufragó en todas las facetas y lo importante está reflejado en el artículo.

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