Errejón y la Copa del Rey

Copa del Rey Ignasi

Esta mañana he escuchado a Íñigo Errejón por la radio y luego he seguido el sorteo de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey. Sorprendentemente, me ha parecido que ambos sucesos estaban relacionados y que describían un mismo fenómeno.

Decía Errejón en la Ser que si Podemos se acaba convirtiendo en un partido muy ruidoso y muy radical pero muy minoritario, su existencia sería hasta ventajosa para los poderosos, los conservadores y los tradicionalistas: sería esa pequeña cuota de discusión que todo sistema necesita para dar la sensación de que deja un resquicio de posibilidad al cambio y de este modo evita las grandes revoluciones. Es más sencillo que una sociedad se levante contra todo si cree que el sistema le niega democráticamente la posibilidad de intervenir. Es más eficaz evitar revoluciones permitiendo que existan voces críticas de una magnitud controlada, de modo que la mayor parte de la población sí sienta que el sistema articula mecanismos propios para ser regulado e incluso modificado.

Y he pensado que el sistema actual de la Copa del Rey en España obedece más o menos a la misma lógica.

En León, Guijuelo, Formentera, Alicante, Toledo y Santander esperaban hoy el sorteo deseando, en casi todos los casos, que les tocara el Real Madrid o el Barcelona y la taquilla les salvara la temporada. Celebraron sus clasificaciones con euforia máxima, ya que el formato les aseguraba enfrentarse a un equipo que esté participando en una competición europea. Ahora, a ida y vuelta –y con la vuelta en el campo del grande–, sus opciones de progresar son escasas. Pero ya habrán vivido su fiesta: televisión en directo para todo el mundo, audiencias impensables, campos llenos con gradas supletorias, atención mediática y sentirse el centro del mundo por un día. Y ya.

Este perverso sistema promueve que se celebre el “llegar a jugar contra el Barça o el Madrid”, en vez de soñar con un camino largo en la Copa. En otros países hemos visto a equipos amateurs llegando a enfrentarse a clubes gigantescos en cuartos o en semifinales, consiguiendo que su aventura no tuviera sólo una noche de gloria, sino que fuera una serie con varios episodios. Incluso hemos visto a equipos amateurs llegando a finales (el Calais en Francia fue el caso más sonado). Y lo lograron porque compitieron por encima de sus posibilidades y porque el formato, sin cupos limitados y restrictivos para clubes no profesionales y con sorteos puros que no les emparejaban por sistema con los más poderosos, favorecía este tipo de heroicidades. Heroicidades que, por cierto, alcanzaban grandes cifras de audiencia y abarrotaban estadios, por si alguien piensa que el romanticismo, bien tratado, no puede ser también rentable.

La Copa que yo querría

¿Por qué no se plantea en serio un cambio de formato en la Copa? Ahora que habrá elecciones en la RFEF, los clubes pequeños podrían hacerlo y tendrían fuerza. Pero el propio sistema hace que se lo piensen dos veces: ¿quién no querría hoy ser una Cultural Leonesa, un Hércules o un Formentera? Seis plazas fijas, aseguradas, para que clubes no profesionales se enfrenten a los más grandes del país y ejerzan de “pequeña concesión” para que dé la sensación que el sistema sí piensa en los modestos e incluso los premia. Y evitan de este modo un cambio radical que el fútbol español necesita para ser globalmente sostenible.

Foto de portada: Ignasi.

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9 comments

Interesante reflexión, aunque yo antepongo otra prioridad.
Para mi el primer cambio que debería hacer la Copa y del que nadie habla es que los partidos tendrían que ser en fin de semana, aunque para ello alguna jornada de Liga se juegue entre semana o se juegue en Navidades o incluso se reduzca a 18 los equipos en Primera. Y a partido único, pero ahí no tengo tan claro que en campo del modesto (los del Guijuelo también quieren pisar el Camp Nou o el Calderón).
Y a partir de ahí, si estoy de acuerdo con la reflexión de Axel.

Hay muchos equipos que por “soñar y hacer Historia” (Extremadura, Mérida, Compostela, Racing, Salamanca…a su manera también Zaragoza y Valencia…) acaban como acaban. A veces es mejor quedarse con el dinerito de primera ronda y dejar los sueños para cuando se duerme. Y ya de paso…cuántos gobiernos cayeron por endeudarse mientras “soñaban con hacer Historia”. A veces se vive más tranquilo conformándose con la realidad.

Que viva la mediocridad entonces, y que solo ganen los 3 de siempre. En fin. Cuando Axel habla de hacer historia se refiere a ir avanzando rondas en Copa, aprovechando la circunstancia de una eliminatoria a 90 minutos, donde todo puede ocurrir, no gastándote 288 millones que no se tienen en configurar un equipo para ganar la Champions

Completamente de acuerdo. Se les tira “la carnaza” del premio de jugar contra un equipo que juega en Europa para que se peleen por ella (lo cual, por cierto, desvirtua un huevo la competición), y se olviden de tratar de cambiar un sistema que hace que la Copa no interese a casi nadie: ni a aficionados, ni a entrenadores, ni a nadie.

Y yo también creo que la Copa puede ser un torneo muy bonito, pero hay que hacer ciertos cambios:

Hay que aumentar el interés del espectador neutral. Una ida de una eliminatoria igualada en 16avos no hay quién se lo coma. Dos equipos plagados de suplentes que a veces prefieren hasta perder (“total, si no la vamos a ganar…” ¿?). Hay muchísimos partidos sin nada de intensidad. Aquí ayudaría hacerla a partido único.

Otro tema fundamental, relacionado con lo anterior, es la motivación. A los equipos grandes (6 o 7) les motiva (poco o mucho, pero algo) la Copa porque quieren ganarla. A los equipos de Segunda B / Tercera les motiva la Copa (poco o mucho, según el caso) porque quieren recibir a un grande. Pero al resto -al grueso de los equipos en dieciseisavos y octavos- les importa cero. A veces incluso negativo: celebran las eliminaciones en rueda de prensa (“a ver si vamos a bajar por andar haciendo el tondo…” ¿?). ¿Por qué no se pone un caramelo atractivo de verdad? Por ejemplo… Que el mejor equipo de la Copa, fuera del top 4 en Liga, se dispute una plaza en Champions con el 4º de la Liga.

Otro tema es el calendario. La Copa está descuidada desde la organización. Esta tirada en enero, que es donde el calendario deja un gran hueco, de cualquier manera. Yo creo que esto es fundamental. Algo que desmotiva a los equipos de la zona “media baja” es que muchos son equipos con pánico al doble partido por semana porque no están acostumbrados a ello… Y de repente se encuentran a que la Copa le obliga a hacerlo cada semana. Es cierto que el calendario de UEFA y FIFA no deja muchos huecos… Pero se pueden buscar, como se buscan en Inglaterra. Se pueden aprovechar esas semanas que aquí se utilizan para jugar Liga los miércoles. ¿Y por qué no se pone alguna ronda con varios partidos un fin de semana?

Que Podemos se acabe convirtiendo en un partido minoritario, que es lo que va a ocurrir, será una noticia fantástica para todos.

habla por ti figura ,no te hagas dueño de la opinion de los demas….poco has entendido la asociacion de ideas del articulo

Para mi, y estoy de acuerdo con ustedes en que es una competion manipulada, lo primero que tendria que hacerse es fijar el escenario de la final al inicio de la competicion y evitar asi suspicacias como hemos visto en los ultimos años. De verguenza…

Esta mañana he oído en Radio Marca sobre los partidos en navidad que patronal (LFP) y jugadores (AFE) están de acuerdo en no jugar y ya está. Pero alguien ha añadido: “¿Y los aficionados? ¿Quién los representa? Ellos son los que pagan todo esto”.

La Copa igual. Un día habría que hacer un reportaje sobre los partidos más fríos y tristes de la temporada. Casi todos serían de Copa. Una Copa que no interesa nada hasta las rondas avanzadas. Lo cierto es que cualquier idea que lancemos aquí mejora el formato actual. Yo me atreveré con una:

-. Primero, como habéis dicho, elegir el estadio de la final antes del primer sorteo. Ese es el objetivo de todos. Debe estar en el horizonte desde el primer día. La alternativa a esto ya la sufrimos todas las temporadas.

-. Lo segundo es presionar a UEFA para que el campeón de Copa tenga plaza en la UCL. No depende sólo de España, ya, pero sería un voto importante. El “Campeón” de Copa en lugar de 4º en La Liga clasifica para la Liga de “Campeones”. Lógico.

-. Lo tercero. FUNDAMENTAL. Eliminatorias a un sólo partido en el campo que se sortee.

-. Lo cuarto: Adaptándonos a nuestra propia organización territorial, habría una primera fase autonómica que la jugarían todos los equipos de categoría nacional de cada comunidad y un equipo representante de las categorías territoriales. Sin cabezas de serie. Todos con las mismas posibilidades. En navidad serían las finales de cada autonomía, con título de “Campeón de Andalucía”, Madrid, Cataluña, Galicia, etc. Finales en una jornada de “carrusel de finales”.

-. Los diecisiete campeones por el mismo sistema jugarían la fase nacional. Una primera ronda, Octavos, cuartos…

-. La Copa elige oficialmente al “Campeón de España”. Deberían participar todos los equipos del país. Por eso, copiando en parte al modelo inglés, se jugaría una “Recopa” autonómica jugada por el resto de equipos, los de categorías territoriales, cuya final se jugaría en Mayo en un estadio importante. El campeón tendría plaza en la Copa autonómica de la temporada siguiente representando así en ella a los equipos de categorías territoriales de su comunidad.

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