Lo que Ousmane ya es

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Los ritmos del fútbol actual no esperan. La polarización del talento, cada vez más concentrado en unos pocos epicentros, obliga a los gigantes a correr. A moverse con determinación y anticiparse al resto de transantláticos cuando se detecta una calidad inusual o de otra forma lo normal es que no puedas volver a aspirar a coquetear con ella. El FC Barcelona ha perdido involuntariamente a uno de los mayores del planeta y se ha visto en la necesidad de buscar una pieza que palie lo máximo posible semejante adelgazamiento de talento. Y así ha llegado hasta Ousmane Dembélé. No priorizando el rendimiento inmediato, sino buscando a uno de los pocos atacantes que aspiran a recoger la corona de Leo y Cristiano y a los que se podía sacar de su club. Pero no mañana, sino en la próxima década. Porque las incorporaciones de este tipo de futbolistas son de orden estratégico: tu acierto o fracaso a la hora de detectarlos van a dictar buena parte de tu futuro a largo plazo. No hay sustitutos, es imposible hacer un hombre por hombre: o los tienes o no, simplemente. Por eso valen tanto.

Ousmane Dembélé tiene 20 años. Hace escasos dos aún no había debutado en el fútbol profesional. El FC Barcelona ha pagado alrededor de 145 millones de euros por él y se ha colocado la expectativa y casi la exigencia en él de sustituir a uno de los mayores genios de esta década. Si se unen estas cuatro sentencias en una ecuación, sería un milagro que cualquier futbolista salga vivo. Por eso es conveniente detenerse, parar la pelota y mirar al frente en estos turbulentos tiempos de macrotraspasos y zascas en redes sociales para realizar los análisis. Dembélé es un niño. Un niño buenísimo, sí, pero un niño.

Ousmane Dembelé aterriza al FC Barcelona. Foto: focus Images Ltd
Ousmane Dembélé aterriza en el FC Barcelona. Foto: focus Images Ltd.

A nivel de condiciones, Dembélé es una broma. Una excentricidad de la naturaleza. Un bug. Hay muchos futbolistas que le pegan bien con las dos piernas. Hay unos pocos (Cazorla, por ejemplo) que tienen tanta confianza en su golpeo que son capaces de sacar córneres o faltas con un pie u otro dependiendo de lo que pretendan. Lo que no vi jamás es un jugador al que puedas estar viendo manejar la pelota 20 minutos y no seas capaz de distinguir con firmeza cuál es su pie predilecto. Dembélé es capaz de regatear, conducir, pasar o chutar a lo largo de un partido con cualquiera de las dos piernas. No forzado, ni obligado por el contexto, sino de forma natural. Según le apetezca. Tras mucho observarle, diría que su pierna buena es la diestra, pero no pondría la mano en el fuego. Si ha existido alguna vez un futbolista ambidiestro, ese es el flamante fichaje del FC Barcelona.

Por eso es un jugador extremadamente imprevisible. En la derecha, o en la izquierda, puede salir indistintamente hacia cualquiera de los dos perfiles. Tienes que prepararte para todo ante él. Se la puede echar larga al espacio como un extremo a pierna natural (no es especialmente imaginativo, regatea más por agilidad que por técnica, pero eso le sale casi siempre con espacios) o recortar para dentro con su otra pierna à la Robben. Y quizá fruto de no tener ninguna limitación para decidir y no especializarse en ningún movimiento, le falta algo de sensibilidad en el manejo. De precisión. No es fino conduciendo. Pero tiene tanta velocidad, elasticidad e insistencia para desplazarse que se suele acabar imponiendo en sus carreras aunque sus movimientos no sean del todo limpios. Alberga personalidad y seguridad en sí mismo para pedir la bola y tratar de volcar el campo en la siguiente acción, no importa cuántas veces haya fallado anteriormente. Porque es un futbolista que se sabe tan distinto que siempre se cree con la responsabilidad de desequilibrar el partido y eso le lleva a perder muchos balones a lo largo de un encuentro. 

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Dembélé y Mbappé. Foto: Focus Images Ltd.

Ousmane es ya un futbolista capaz de liarla haciendo la guerra por su cuenta, pero tiene potencial para ser un futbolista de gran participación en lo colectivo. Tiene sensibilidad para ofrecerse y buscar posiciones interiores, para asociarse en espacios reducidos, compensar movimientos y tiene un extraordinario don para el pase final. Se fue a las 13 asistencias la pasada temporada en Bundesliga y no fue una casualidad trivial. El francés sabe leer bien los desequilibrios que provoca.

Su gran asignatura pendiente es su precisión de cara a portería. Aún es algo fallón cuando encara al guardameta. Los atacantes con los que comparte era destacan por ser absolutamente devastadores a la hora de definir y el flamante fichaje culé es todavía muy imperfecto pegándole al balón. Marco Reus, por poner un ejemplo de un extremo de la esfera en la que debe moverse, marcó 1 gol más que él en Bundesliga en 15 partidos menos. Ousmane todavía no tiene ese nivel de intimidación.

Parece complicado que este efervescente FC Barcelona en el que aterriza le dé tiempo para que se desarrolle. No le va a esperar. Es un destino de urgencias. Lo que va a marcar el éxito del fichaje a corto plazo es si Valverde consigue aprovechar las virtudes que ya tiene mientras genera el caldo de cultivo para que el resto evolucionen. Cosas del fútbol de hoy.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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1 comments

A mi me parece un fichaje precipitado y caro. Me temo que puede ser un nuevo caso Martial: muy joven, con talento, pero inflado de precio.

La desventaja de Ousmane es que va a tener más presión incluso que la que tuvo Martial. Porque se la ha fichado para que en el futuro cercano esté al nivel de Asensio, Mbappé, Dybala y cia. no menos o casi como ellos.

Parece más una huida hacia adelante de la directiva que una buena manera de invertir el dinero ingresado por Ney.

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