Tributo a Ortega y Gasset

FC Barcelona manager Luis Enrique pictured ahead of the UEFA Champions League Quarter-final match at Parc des Princes, Paris
Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959
15/04/2015

El fútbol es grande, muy grande. Y lo es por ilógico, imperfecto, voluble y fluctuante. Lo es porque nada es cierto o es falso; nada es correcto o erróneo. Todo es susceptible de ser opinado, refrendado, discutido y fácilmente rebatido en apenas unos pocos segundos con una jugada de gol, con una chispa de inspiración o una jugada totalmente azarosa ¿Qué os vamos a contar a vosotros que no sepáis, no? Sí, tenéis razón; no descubrimos la sopa de ajo. Pero no por haberlo comprobado una y mil veces deja aún de sorprendernos.

Lo mudable y lo previsto

Es obvio que el Athletic-Barça de la primera jornada de Liga BBVA distó enormemente de la magia, la precisión y la pasión de las que pudimos gozar en la Supercopa de España –especialmente el partido de ida en San Mamés–. Las circunstancias cambiaron totalmente en una semana: ahora era el Barça el que partía más o menos descansado y los leones los que llegaban a la cita aún exultantes por haber conseguido un título y desgastados tras el choque europeo. En apenas unos días las coyunturas de uno y otro equipo eran diametralmente opuestas pero eso no impidió que vascos y catalanes se repartieran los roles de manera más o menos parecida.

El Barça intentaba salir desde atrás ante una presión incomodísima del Athletic Club, que sólo dejaba recibir a los centrocampistas culés de espaldas a portería y minimizando las opciones para que Messi le diera una marcha más a las acciones de su equipo. Quizás por instinto, o probablemente porque Luis Enrique sabía que los errores en campo propio les habían sentenciado en San Mamés, los visitantes asumieron un riesgo nulo en la elaboración del juego. Buena prueba de ello es la significativa apuesta del asturiano por Claudio Bravo; a día de hoy, más allá de filias y fobias, parece claro que el chileno es notablemente peor en la salida desde atrás pero que transmite más seguridad –o asume menos riesgos, que no es lo mismo– de la que se percibe con Ter Stegen. Así pues, la prudencia o la timidez del Barça sumada a una actitud defensiva impecable del Athletic Club pero un poco menos voraz que en la Supercopa, condujo a un primer tramo de partido tosco y sin brillo.

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San Mamés. Foto: arstxopo, bajo licencia CC.

De chiste, nada

La pastosidad del juego no favorecía a uno ni a otro, pues ni el Barça estaba cómodo para generar desequilibrios desde el juego posicional ni el Athletic podía robar en zonas de especial peligro ya que a la mínima duda Bravo, Mascherano o Vermaelen despejaban sin miramientos. Por cierto, el belga es uno de esos pequeños detalles impensables, incoherentes de los que hablábamos al principio por los que nos gusta tanto el fútbol. Pocos nombres habrán sido motivo de más comentarios, ironías y bromas jocosas en las redes en el último año. Pues bien, sin el sancionado Piqué, el central azulgrana consiguió secar prácticamente por completo a Aritz Aduriz – aunque también cabe apuntar que el ariete de los leones estuvo mucho más vigilado esta vez, con las ayudas permanentes de Busquets y Javier Mascherano– y todo parece indicar que si consigue sumar un poco de temple a su salida de balón puede ser una opción más que fiable para la zaga azulgrana.

Arenas movedizas

El encuentro estaba feúcho, Mikel Rico, Beñat y Eraso se encargaban de embarrar el centro del campo pero tampoco conseguían conectar balones con claridad para la llegada de Susaeta o alguno de los laterales. Y el Barça, con el ‘ai, ai, ai’ del primer gol de San José de la semana anterior aún en el cuerpo, encontraba en la medular unas arenas movedizas en las que sólo Andrés Iniesta se mantenía a flote. Pero para estas situaciones, los azulgrana cuentan con un especialista: Luis Suárez. El uruguayo es un experto en morder el polvo una y otra vez para acabar convirtiéndolo en caviar. Así, en un balón largo le ganó la carrera a Gorka Elustondo y le sacó un penalti. En nada cambió el resultado, ya que Iraizoz se lo desvió a Messi, pero este tipo de maniobras son tremendamente incómodas para los defensas y a Elustondo se le vio especialmente lento y torpe ante el repertorio del uruguayo. Mención especial merece Gorka Iraizoz que, más allá de poder decir que le ha parado un penalti a Messi y a Cristiano, poco a poco ha ido recuperando un notable nivel cuando parecía que había bajado su rendimiento en estos últimos meses.

Volvió al lugar del crimen

Pero si hablamos de recuperar el buen rendimiento, nos atrevemos a apostar que el inexplicable caso de Sergi Roberto podría pasar a la historia de la Liga BBVA como el hombre que menos tardó en hacerlo. A decir verdad, el canterano del Barça no recuperó nada puesto que nunca había llegado a demostrar mucho en su etapa en el primer equipo. De hecho, después de más de tres años de estancamiento – recordemos que Pep Guardiola ya le utilizó como recambio en las semifinales de Champions contra el Real Madrid en el 2011– parecía que Roberto firmaba su futuro contrato de cesión con una actuación muy pobre como interior, precisamente ante el Athletic Club en la ida de la Supercopa. Pues bien, tan sólo 9 días después, tras la sustitución por lesión de Dani Alves (parece que poco grave, como la de Busquets) el de Reus daría un recital de profundidad, capacidad de llegada, intensidad y despliegue inauditos, para acallar los centenares, miles de murmullos que estaba profiriendo el aficionado culé reunido en los bares de las poblaciones de veraneo en la costa catalana.

Luis Suárez. Foto: Focus Images Ltd.
Luis Suárez. Foto: Focus Images Ltd.

Un error, un gol

Profundidad es lo que ganó el Barça en la segunda mitad, lo que le permitió atacar a un Athletic que no supo reaccionar cuando se vio un poco más agredido. Rakitic, que estaba haciendo un partido discreto, se atrevió con un cambio de juego para la carrera de Jordi Alba y eso provocó un tremendo desbarajuste en la defensa de los leones, quienes cometieron la osadía de dejar absolutamente libre de marca a Luis Suárez dentro del área. Caramelo demasiado apetitoso para el charrúa que empaló el centro templadito a media altura que le puso el lateral zurdo del Barça. A partir de aquí, los de Luis Enrique se dedicaron a gestionar la segunda parte como tanto les gustaba hacer en el tramo final de la temporada pasada: posesión de balón con el mínimo riesgo y si hay que atacar, que se acerque el contrario para pillarle desprevenido con los tres de arriba descolgados. Pero como el Barça no está aun fino en sus automatismos, ni los de arriba están aún en un momento óptimo (sin Neymar), ni el Athletic bajó los brazos pese al error en el gol y a la evidente fatiga que empezaba a pasar factura, el partido no se mató ahí con lo que se pudo disfrutar de emoción hasta el último minuto, con un conjunto local que achuchó más por la mística de San Mamés que con argumentos futbolísticos.

Tirando de clásicos

Al final 0-1 y se fue Ernesto Valverde con la sensación que su equipo ya cumplió con la cuota de heroicidad la semana pasada y que le queda aún un partido de vuelta importantísimo ante el Zilina. Una sensación algo parecida a la que tendría Luis Enrique al irse de San Mamés, al que le espera un auténtico Via Crucis hasta Enero y se empieza a ir haciendo a la idea que se tendrá que acostumbrar al chóped hasta que no lleguen tiempos mejores. Y por último, un hombre que cuentan, ha hecho el trayecto de vuelta Bilbao-Barcelona levitando, Sergi Roberto (obviamente) el cual parece haber derrapado y enderezado el Cádillac cuando todo hacía pensar que su paso por el primer equipo del Barça iba directo al abismo. En poco más de una semana, el estado de ánimo y la perspectiva que rodea a estos tres hombres ha dado un vuelco total. Así es la vida, pensarán los tres, y podrán decir la mítica frase que nos dejó uno de los filósofos más influyentes en habla hispana y que suelen pronunciar cuñados y ligues de discoteca para demostrar que se es alguien leído: “Yo soy yo y mis circunstancias”.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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