El método portugués también aterriza en Vaasa

Ricardo Duarte Vaasa

Ricardo Duarte aparece con las llaves del estadio, pero no le dejan entrar. No se puede acceder al recinto hasta que falte una hora para el partido, le dice el guardia de seguridad. Llega treinta minutos antes de tiempo, pues hoy Duarte acude como un aficionado más, con la camiseta de Portugal del Mundial 2010 y una entrada impresa en la mano. Por unos días, la Federación Finlandesa ha tomado la que es su segunda casa en Vaasa, el Elisa Stadium. “La otra vez estaba en mi despacho, ya dentro, cuando llegaron los de seguridad para montar todo el dispositivo”, cuenta cuando ve que es imposible pasar para charlar en el interior del recinto. Ricardo Duarte es el entrenador asistente del primer equipo del Vaasan Palloseura y, al igual que su preparador físico, Carlos Fradao, se dispone a ver el Italia-Portugal de la segunda jornada del Europeo sub-19. Lo más probable es que la escena se repita este domingo con el Portugal-Finlandia que se disputará en este mismo estadio.

La historia de Ricardo Duarte llama la atención por el exotismo de su aventura en Finlandia. No solo dejó su país para embarcarse en su primera experiencia en el extranjero, sino que terminó en una localidad situada a unas cuatro horas en tren de Helsinki. La mayoría de estas historias suelen empezar con una concatenación de casualidades y la de Duarte no es una excepción. Profesor en la Universidad de Lisboa, en la universidad de ciencia deportiva más antigua de Portugal, pidió una excedencia para trabajar un año como técnico a tiempo completo en el extranjero. Ya estuvo relacionado con el fútbol a distintos niveles en Portugal, y trabajó en el Vitória Setúbal, de primera, pero a finales de 2017 le surgió la oportunidad de emigrar a Finlandia. “En la universidad tenemos un posgrado internacional en la formación de entrenadores de fútbol de alto nivel. Vienen estudiantes de todo el mundo. Uno de ellos era finlandés y trabajaba en el VPS como entrenador asistente. Empezamos a tener una muy buena relación, más cercana que una simple relación estudiante-profesor, y ahora somos buenos amigos”, recuerda Duarte. “En un momento dado, le pregunté si por alguna razón sabía de algún club que necesitara un entrenador asistente como yo. Entonces él se estaba planteando tomarse un pequeño receso en su carrera. Así que casi cambiamos los roles: yo vine a trabajar aquí, con el mismo entrenador principal que él tenía, y él fue a Lisboa a continuar sus estudios”, relata.

Vaasa
Entrada del estadio de Vaasa.

Ricardo Duarte se instaló en Vasa en noviembre de 2017, ya en plena temporada de frío y oscuridad. “Estás fuera de tu zona de confort”, valora cuando se le pregunta por su primera experiencia viviendo y trabajando lejos de Portugal. La adaptación lingüística, al menos, no ha resultado un obstáculo en un país en el que se puede comunicar en inglés con casi todo el mundo. De hecho, el inglés es la lengua oficial del VPS: “Todos los futbolistas finlandeses hablan muy bien el inglés, así que todas nuestras charlas de equipo son en inglés. Si el entrenador empieza a hablar en finlandés, no la mitad pero sí una parte de la plantilla no entendería. Es bastante común aquí en Finlandia”. Es lo primero que Duarte preguntó en su primera reunión con el primer entrenador del Vaasa, Petri Vuorinen.

Más problemática que la adaptación meramente deportiva o lingüística fue la adaptación a una nueva cultura y a un ritmo de vida distinto. “En noviembre, cuando llegué, apenas había luz del día. Eran unas tres horas de luz, y una luz menos brillante que en Portugal. Los días eran muy oscuros”, rememora el segundo entrenador del VPS, que reconoce no haber estado del todo preparado para ello. Pone como ejemplo la importancia de la elección de la luz de las lámparas, algo que se podría considerar una tontería en otros países pero de importancia capital en Finlandia: “En el apartamento en el que empecé a vivir, tenía luz amarilla en las lámparas. A veces llegaba a casa a media tarde, a las tres o las cuatro, y mi cuerpo necesitaba dormir. Si me sentaba en el sofá, me dormía. Otros días, decidía quedarme trabajando en el estadio hasta las nueve de la noche. Y podía estar allí hasta esa hora sin problema. Entonces me di cuenta que en el estadio tenía lámparas de luz blanca y pensé que quizás era por eso. Cuando se lo comenté al primer entrenador, se rio porque él había trabajado en terapias para personas depresivas con lámparas de luz tenue. Así que cambié la luz de casa y todo empezó a funcionar mejor”.

Como ocurre en otros países nórdicos, el deporte en Finlandia está preparado para convivir con la nieve en la temporada de invierno. “Cada pequeña ciudad en Finlandia tiene instalaciones indoor para la práctica del fútbol. Aquí tenemos dos buenos campos para trabajar en el interior, es un campo de fútbol con el mismo tamaño”, expone el preparador luso. De esta forma, pueden trabajar a lo largo de los meses más fríos del año. También es habitual que en Finlandia los estadios dispongan de césped artificial, como ocurre con los recintos del Vaasa y el Seinajoki, las dos sedes elegidas para la disputa del Europeo sub-19. “Es uno de los mejores en toda Finlandia”, asegura Duarte.

Césped artificial.
El césped artificial es una de las características del estadio del Vaasa.

Un deporte a la sombra del hockey sobre hielo

La organización del Europeo sub-19 ha montado una enorme Fan Zone en la plaza principal de la ciudad de Vaasa, con porterías, balones y todo tipo de productos relacionados con la fase final organizada en Finlandia. Sin embargo, arriba la pantalla gigante que preside la plaza suele anunciar partidos de hockey sobre hielo. Es uno de los aspectos más determinantes en la cultura deportiva de Finlandia, según Ricardo Duarte. “El principal deporte es, claramente, el hockey sobre hielo. Es el deporte que atrae más inversión y más negocio a su alrededor. Los niños finlandeses pueden soñar con tener una mejor carrera como deportistas, porque tienen mejores salarios”, razona el portugués.

En Finlandia, un país con cinco millones y medio de habitantes, solo existe una liga profesional de fútbol, que está lejos de ser uno de los campeonatos punteros de Europa. “Tiene características muy interesantes. Todos los equipos pueden ganar cada fin de semana. A diferencia de otras ligas, la diferencia de puntos entre los primeros y los últimos no es muy grande. Esta temporada es un poco más amplia, pero en las anteriores temporadas fue una diferencia muy pequeña. Cualquiera puede ganar a cualquiera”, detalla Duarte sobre el nivel del campeonato finlandés. El gran dominador es el HJK Helsinki, que ha ganado siete de las últimas nueve ligas, pero también es cierto que en dos de las tres últimas temporadas el Seinajöki y el Mariehamn dieron la campanada alzando la primera liga de su historia.

El país escandinavo espera que el Europeo sub-19 sirva de escaparate para impulsar su nivel futbolístico en una tierra donde no es el deporte más popular. La selección local afrontará la última jornada de la fase de grupos con opciones remotas de clasificarse, pero llega con vida y ha desplegado un fútbol que ha llenado de orgullo a sus hinchas. Es solo la punta el iceberg respecto al trabajo en el fútbol formativo que ha impulsado la Federación Finlandesa. “La Federación tiene un proyecto bastante interesante para gestionar el talento. Un sistema nuevo, que necesita entre 8 y 10 años para trabajar a pleno rendimiento. Acaban de empezar, pero ayer estuve con en un curso de entrenadores y creo que están trabajando en la dirección correcta. Son personas con una alta capacidad de trabajo y de organización para hacerlo. Es cuestión de tiempo”, expone Ricardo Duarte. El portugués confía en que el trabajo finlandés acabe dando sus frutos y produciendo jugadores más que válidos tanto para su liga como para dar el salto a la selección nacional.

Las medidas de la federación finlandesa básicamente van destinadas a mejorar la formación de los entrenadores y potenciar el trabajo con los talentos más prometedores. “La Federación está pagando a algunos entrenadores para ir a algunos clubes y mejorar el entrenamiento de sus futbolistas más talentosos”, detalla el segundo entrenador del VPS. Otra medida es el impulso de dos centros de excelencia donde se hace hincapié en la investigación y el desarrollo de la educación de los entrenadores. “Aquí la organización depende más de la federación. Tienen una liga con la federación en la que trabajan con los jugadores más talentosos y son el vehículo que puede hacer llegar más información a los entrenadores. Tienen muchos cursos de educación y gente que investiga cómo se trabaja en otros clubes”, amplía Duarte, que ya ha adquirido experiencia a la hora de trabajar con los futbolistas finlandeses. El preparador portugués destaca su inteligencia y capacidad de aprendizaje: “Primero hay que entender que Finlandia tiene el mejor sistema educativo del mundo. Al jugador finlandés le encanta entender el porqué de las cosas. Por qué hacemos esto. No te lo preguntan siempre, porque son un poco tímidos, pero si quieres convencerles de ir en una dirección tienes que tocar el porqué. Si lo entienden, lo hacen y siguen las instrucciones sin cuestionarlas porque es parte de la cultura. Respetan mucho las jerarquías”.

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Ylätupa es uno de los nuevos talentos del fútbol finlandés. Con 19 años, ya ha fichado por el Ajax.

Por otro lado, Duarte reconoce que los jugadores finlandeses no son perfectos. Alude, sobre todo, a los factores culturales que convierten el fútbol en uno de los principales temas de la agenda mediática en Portugal o España, dos de sus referentes más cercanos: “Quizás les falta en cierta manera la cultura futbolística de España o Portugal. Allí los niños viven con un balón en las manos o en los pies y juegan tanto como pueden. Aquí es diferente. No leen MARCA o uno de los tres periódicos portugueses dedicados solo al fútbol, que es algo de locos en un país tan pequeño con 10 millones de habitantes”. “Es un país de hockey hielo y tampoco ayudan las condiciones climatológicas, por lo que es imposible jugar en la calle en invierno. No les permite desarrollar el talento natural de la calle que hay en España, Portugal o en Sudamérica. Lo compensan con su inteligencia”, sentencia el portugués.

Portugal, tierra de entrenadores

Si Finlandia quiere desarrollar nuevos entrenadores, pocos ejemplos mejores que el de Portugal. El país luso cuenta con una retahíla de técnicos en la élite al alcance de pocos países. Basta mencionar unos cuantos para ver que es imposible no dejarse alguno: Mourinho, Jardim, Jorge Jesus, Sergio Conceiçao, Paulo Fonseca, Marco Silva, Fernando Santos, Miguel Cardoso ahora en el Nantes. Pero, el pionero, para Ricardo Duarte, es Carlos Queiroz: “Creo que hay una persona clave que no mencionaste, Carlos Queiroz. Fue una figura muy importante en el desarrollo de la cultura de entrenadores de Portugal. En la facultad en la que trabajé, él era uno de los profesores. Primero fue uno de los estudiantes, y era ya uno de los más inteligentes. Así que pronto le invitaron a ser profesor. Básicamente, con sus colegas -él no trabajaba solo, pero era la mente más brillante, tal y como todos reconocen- estructuró nuestro marco de referencia, que todavía usamos más de 30 años después”.

La historia de Queiroz es representativa del ejemplo que han seguido muchos técnicos en Portugal, quizás el país con más entrenadores en la élite que no han necesitado una carrera como futbolistas de cierto nivel para triunfar en los banquillos. Fue el inicio de todo el proceso. “Los estudiantes educados en el fútbol a nivel universitario en esos cursos empezaron a trabajar en los clubes y empezaron a interactuar con otros entrenadores que no tuvieron la oportunidad de recibir tal educación académica, pero que tenían otras habilidades”, describe Ricardo Duarte. Más tarde Queiroz pasaría por las selecciones nacionales de Portugal en categorías inferiores, con las que ganó los Mundiales sub-20 de 1989 y 1991. Este último, en Lisboa, con la considerada generación dorada del fútbol luso [Figo, Joao Pinto o Rui Costa, por citar tres ejemplos]. “De alguna manera, su método se trasladó a la Federación. Empezó a entrenar a esos jugadores y demostró que su forma de trabajar también funcionaba y daba victorias”, argumenta el entrenador asistente del Vaasan Palloseura. “Al trabajar en la Federación influyó en la educación de los nuevos entrenadores, que empezaron a adoptar sus conceptos y principios de juego. Incluso hoy en día, lo que aprendemos en los cursos de entrenadores en Portugal es el mismo marco de referencia que Queiroz desarrolló. Existe un sistema académico que ha funcionado tan bien que nos ha permitido desarrollar a buenos jugadores. Los entrenadores hablan el mismo lenguaje y esa es una de las razones por las que siendo un país tan pequeño producimos a tantos futbolistas de talento y también buenos entrenadores”, completa Duarte antes de pasar a detallar la segunda razón del boom de entrenadores portugueses. Si Queiroz desarrolló las bases, José Mourinho abrió la puerta.

“Hay un segundo factor sobre los entrenadores, que ha sido el éxito sistemático de José Mourinho desde 2004. Fue muy impactante, como luego ocurrió con Guardiola en España. Creo que estas dos personas tienen una gran responsabilidad a la hora de entender por qué los entrenadores portugueses y españoles son tan valorados en todo el mundo. Abrieron la puerta para el resto. Tenemos a muchos entrenadores de éxito”, reflexiona Duarte, que reivindica la proliferación de técnicos portugueses en equipos de ligas importantes pero también en otros campeonatos de menor repercusión mediática. “En los últimos cinco años, Portugal es uno de los países con más entrenadores en la fase de grupos de la Champions y la Europa League. En algunas temporadas fuimos el país con más entrenadores, en otras hubo más italianos o españoles. Pero para un país tan pequeño, es un motivo de orgullo”, concluye Duarte. El entrenador asistente del VPS es otra pieza más en la divulgación de la marca de los entrenadores portugueses -y su método- por toda Europa.

Después de la entrevista, Ricardo Duarte se reunirá con su preparador físico y ambos acudirán juntos al Elisa Stadium para apoyar a la selección sub-19 en su partido contra Italia. Es fácil reconocer a Duarte en la grada. Luce una camiseta de Portugal, roja con una franja horizontal verde. La camiseta del Mundial de 2010, decíamos al principio. La camiseta del último torneo en el que Carlos Queiroz dirigió a la selección portuguesa. ¿Casualidad? Puede ser, pero no lo creo.

Ricardo Duarte.
Ricardo Duarte antes de ir al Elisa Stadium para el Portugal-Italia.
Fotografías: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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