Partido Polish Boyfriend: La globalización llega al derbi de Tel Aviv

Maccabi Tel Aviv fans during the UEFA Champions League match at Stamford Bridge, London
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16/09/2015

En diferentes ocasiones el fútbol de Israel apareció en esta sección. Seguramente, se trata de uno de los estados con más politización en su deporte. Y en diferentes ejes. Uno, cómo no, dentro del conflicto entre Palestina e Israel, como contamos con motivo del Beitar-Bnei Sakhin. Y en otras ocasiones, como división dentro de Israel entre modernidad y tradición, entre izquierda y derecha. El caso del Hapoel Katamon de Jerusalem es significativo, así como la modernidad que trae el Haopel Beersheba, el líder destacado de la liga ahora mismo. Y protagonista en la Europa League.

Igualmente, el gran derbi es el de Tel Aviv. Los Hapoel-Maccabi suelen ser muy calientes y hace dos temporadas el delantero Eran Zahavi fue agredido por un hincha del Hapoel en pleno partido, pues Zahavi había fichado por el equipo amarillo cuando anteriormente había sido jugador del Hapoel. Junto al Maccabi de Haifa, estos dos clubes han sido los grandes del fútbol de Israel. Y todo en la misma ciudad, Tel Aviv, considerada la urbe más abierta y moderna de Israel. Una rivalidad que explica la historia convulsa de la zona.

Israel nace como estado en 1948. Y durante los primeros años sus equipos deportivos jugaron las competiciones internacionales en Asia. El Maccabi de Tel Aviv y el Hapoel ganaron la Champions asiática, pero con el tiempo la cosa se complicó, pues los estados musulmanes boicotearon al estado de Israel. Finalmente, en 1974 Israel fue expulsado de la Federación asiática por la presión de los estados musulmanes. Hasta 1991 jugó en algunas ocasiones como equipo europeo y en otras como oceánico. Finalmente, en 1994 Israel fue admitido como miembro de la UEFA y sus equipos juegan la Champions y la Europa League. Por eso un derbi Maccabi-Tel Aviv se juega en Asia y en una liga europea. En una zona politizada como esta, el deporte no se escapa.

Es conocido que casi todas las ciudades de Israel suelen tener un equipo llamado ‘Hapoel’ y otro llamado ‘Maccabi’. Los Hapoel fueron fundados antes de la proclamación del estado de Israel con unas raíces políticas muy marcadas. Hapoel en hebreo significa “obrero” y todos los clubes que se llaman así son identificados con la política laborista, con la izquierda. Hapoel fue en su fundación una gran asociación deportiva creada por miembros del Histadrut, una unión de sindicatos socialistas, durante los años 20. En su momento eran marxistas. Con el tiempo, la cosa se ha difuminado un poco, aunque los hinchas radicales del Hapoel aún muestran hoces y martillos. Durante muchos años, el Partido Laborista fue la gran fuerza política de Israel (Ben Gurion, el considerado líder en la proclamación de Israel, era laborista) y sus militantes estaban apuntados también a las secciones locales de las asociaciones deportivas Hapoel, para practicar gimnasia o natación. O jugar al fútbol.

Hapoel Tel Aviv-Maccabi Tel Aviv, lunes 16 de enero a las 20:00h

Con el paso de los años, las secciones de cada ciudad de Hapoel se convirtieron en equipos profesionales de fútbol o baloncesto, pero el color rojo quedó como símbolo de la hinchada del equipo de Tel Aviv, que se ha diferenciado también de otras por su relación con los árabes. Muchos árabes con pasaporte de Israel siguen a este club porque es más tolerante con los palestinos. Sus hinchas han llegado a mostrar banderas de Palestina, gesto que generó mucha polémica. Pero pese a la presencia de la hoz y el martillo en el escudo, el Hapoel ya no es un equipo comunista, a diferencia del Hapoel Katamón de Jerusalén. Es propiedad de grandes empresarios, y como sucede con la política, sería un club de centroizquierda. Durante las últimas temporadas el Hapoel lo ha pasado mal por problemas económicos, aunque en 2015 llegó el joven empresario Ami Kabiri, de 36 años, un tipo que ha ganado dinero con los hoteles de lujo y las ferias de arte. Ambicioso como pocos, este empresario ha subido como la espuma por sí solo, residiendo en París e invirtiendo en museos, hoteles y, ahora, el Haopel. Su reto es recuperar la grandeza de un equipo que ha encadenado dos años luchando en la parte baja. El problema ha sido comprar un club con 22 millones de euros en deudas. Demasiado. Kabiri ha visto como sancionan por estas deudas al Hapoel con -9 puntos menos en la tabla. Ha presentado recurso, aunque el Hapoel sería colista sin estos puntos y un descenso podría ser una sentencia de muerte.

Los Maccabi son diferentes. El Maccabi de Tel Aviv es el equipo amado u odiado, pues es el club ganador. El que ha ganado más ligas de fútbol y el que domina a placer el baloncesto. Los Maccabi, el de Tel Aviv incluido, se fundaron en los años 20 en la época en la que esta tierra era un protectorado británico. Los árabes y los judíos luchaban por expulsar a los británicos: unos para crear su estado, los otros para crear el suyo. Entre los judíos se fundó la “Unión Mundial Maccabi”, una agrupación de asociaciones deportivas judías que tomaban el nombre de una de las antiguas tribus de Israel, los Macabeos, sinónimo de fuerza y valentía. A diferencia de las asociaciones Hapoel, esta asociación no era laica. Estas eran religiosas, más conservadoras, ligadas al sionismo, y con sedes en toda Europa, donde se fundaron muchos equipos llamados Maccabi que desaparecieron con el Holocausto. Los Maccabi enarbolaron la bandera del sionismo y durante los años 30 el equipo de Tel Aviv protagonizó giras por Australia o Estados Unidos reclamando un estado judío.

Hinchas del Maccabi en Londres antes del partido de UCL ante el Chelsea. Foto: Focus Images Ltd.
Hinchas del Maccabi en Londres antes del partido de UCL ante el Chelsea, en 2015. Foto: Focus Images Ltd.

Durante los últimos años el Maccabi ha brillado. Fichó a Jordi Cruyff como director técnico y entrenadores como Óscar García Junyent, Paco Ayestarán, Paulo Sousa, Slavisa Jokanovic o el actual entrenador del Ajax, Peter Bosz. Hasta hace pocos días mandaba Shota Arveladze con la idea de intentar ganar la liga a un Hapoel Be’er Sheva convertido en el nuevo rico del país. Una mala racha de resultados le ha costado el puesto el entrenador georgiano. El Maccabi intenta crecer con el dinero de uno de los hombres más ricos de Canada, Mitchell Goldhar, un empresario de la construcción judío que ha invertido en Israel, donde tiene familia. Sea como sea, los dos equipos más importantes de Tel Aviv intentan crecer gracias a empresarios que residen en París o Toronto. La globalización.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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