Recordando a Espericueta

Espericueta Jaime Santoyo

A Espericueta lo conocimos en el verano de 2011, cuando jugó el Mundial sub-17 que se disputó en su país. Él lideró a la selección mexicana, a la postre campeón del torneo. Axel Torres quedó maravillado con la exquisita zuda de este centrocampista, tal y como plasmó en el siguiente texto, del 11 de julio de 2011.

“El impacto Espericueta”

Hay jugadores que te conmueven con dos pases. No digo “llaman la atención”, ni “gustan”, ni “interesan”. Digo “conmueven”. Porque el efecto que te producen la primera vez que los ves está relacionado con la emotividad. Con los sentidos más que con el intelecto. Con el alma más que con el cuerpo. Jorge Espericueta pasó a integrar esta categoría de propiciadores de impactos profundísimos el pasado 22 de junio, exactamente a las 02:49 de la madrugada, hora centroeuropea, 19:49 en México. Le mandé, en ese instante preciso, un SMS a Sergio Santomé con sólo cuatro palabras: “Qué jugador es Espiricueta…”. “Espiricueta”, escribí, equivocadamente, porque no disponía de dorsales oficiales ni de listados, sólo intentaba reproducir el nombre que la televisión local repetía constantemente cada vez -y eran muchas- que el 7, un chico delgaducho y zurdo, pasaba el balón de manera especial. No estaba trabajando, no pretendía hacer ningún scout, ni sabía que a esa hora jugaba México. Volví de la playa, me tumbé en la cama y encendí la tele. A ver qué ponen. México-Congo. Ok. Pues veámoslo. Y de repente, el shock. En una semana en la Riviera Maya, no me sucedió nada tan sensitivo como el descubrimiento de Espericueta. Sí. Cancún, para mi, fue esencialmente un pase de Espericueta.

El Villarreal ha hecho oficial la cesión de Jorge Espericueta hasta final de temporada esta misma tarde. El centrocampista mexicano jugará en el filial del conjunto castellonense, aunque tampoco se descarta que pueda gozar de minutos con el primer equipo si rinde a un buen nivel en Segunda B. En el grupo III, el Villarreal B ocupa actualmente la 5ª plaza y aspira a acabar el año en la zona de play-off.

¿Quién es Espericueta? Un futbolista complicado de definir, porque aglutina algunas virtudes que difícilmente se conjugan en un mismo jugador. Esto es lo extraordinario. Su posición ideal, o al menos aquella en la que más ha brillado a lo largo del torneo, es la de segundo medio centro, o interior con libertad absoluta al lado de un pivote defensivo más posicional. En el esquema de México sub-17, el acompañante del más destructor Escamilla en el 4-4-2. Es el punto de inicio de la mayoría de acciones de ataque de su equipo, pero eso no lo inhabilita para ser también trascendente en tres cuartos de campo. Es un pasador, pero un pasador con tendencia a la profundidad, un distribuidor dotado de una visión aguda, un enorme lector de los partidos. Sólo toca en horizontal cuando es absolutamente imposible verticalizar. Detecta huecos que el espectador no percibe. Pierde algunos balones porque se asocia con el riesgo, pero son infinitamente más numerosos aquellos que transporta a la zona de peligro con un simple gesto técnico. Pero además es capaz de desequilibrar en conducción, con giros y desbordes impropios de un organizador puro. Como Modric o Nuri Sahin, es un enganche jugando de medio centro. Un enganche que marca diferencias jugando de medio centro.

México u17 gobierno federal Espericueta

Espericueta (a la derecha en la foto) posa con su Balón de Plata del Mundial sub-17. Foto: Gobierno Federal.

Merece la pena visionarlo fijándose especialmente en él. En qué hace con la pelota y, sobre todo, en qué hace sin la pelota. En dónde se ofrece cada vez que empieza la jugada. En dónde tira los desmarques después de dar el primer pase. En su capacidad para, pese a ser el mejor jugador del centro del campo de su equipo y que los contrarios lo sepan, recibir casi siempre libre. El espectáculo es fascinante. A veces hay que fijarse muy bien, porque suelta la pelota antes de que lo reconozcas y tienes que rebobinar para asegurarte de que sí, en efecto, fue él quien metió ese cambio de juego de cuarenta metros al pie del compañero.

No obstante, Espericueta también es un futbolista relativamente polivalente. En ocasiones, el mexicano se debe adaptar a las necesidades de su equipo. En el Mundial sub-20 del año pasado, empezó uno de los cuatro partidos que disputó su selección en la banda derecha. Aunque terminó ese mismo encuentro en el centro, donde se siente más cómodo.

En la final ante Uruguay, brilló menos, pero demostró que es adaptable a otras posiciones. El rival salió a presionar muy arriba y por momentos asfixió al Tri, lo que provocó que el técnico Raúl Gutiérrez ordenara un cambio de sistema. El equipo pasó al 4-3-1-2 y Espericueta cayó algo más al costado izquierdo. Le llegaron menos balones, pero fue uno de los artífices de que la dinámica del partido se modificara y México se empezara a sentir más cómodo. Y pese a ello, pese a mostrar una versión algo más oscura, fue capaz de nuevo de dar los mejores pases del partido.

Aunque, como ha quedado en la memoria colectiva, los mejores días de Espericueta los vimos en el Mundial sub-17. Lo vamos a recordar durante muchos años. Y en Villarreal van a disfrutarlo durante los próximos meses.

Pero el cronista, a menudo, debe plasmar en sus textos los impactos personales, aquello que ha trastornado su ánimo acercándolo a un estado de anormalidad. Y en este Mundial sub-17, el único que logró ese efecto en mi sujeto fue Jorge Espericueta.

Foto de portada: Jaime Santoyo

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3 comments

Por cierto, los balones de oro y bronce de ese Mundial sub 17, Julio Gómez y Carlos Fierro, actualmente en el primer equipo de Chivas. Gómez estancadísimo… Fierro poco a poco brillando mas.

El motivo de que Espericueta y algunos otros jugadores no tengan regularidad es que tecnicos como Ricardo el Tuca Ferreti no le den minutos a jovenes con poca o nula jerarquia dentro de los equipos, Esperi en el Villarreal debe de tener regularidad para que los ojos de Europa se fijen en el.

la cesión es con opción de compra no? otra cosa…podriais haber puesto que viene de Tigres…que ni nombrais su club de origen…

Creo que la cesión puede ser positiva si el chico la aprovecha.

saludos!

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