Decálogo para salvar una temporada en sólo dos partidos

Feyenoord Cartel De Kuip Foto: Marcadorint

El AZ Alkmaar se ha proclamado campeón de la Copa holandesa tras derrotar al PSV Eindhoven por 2-1 en De Kuip, Rotterdam. Lo ha hecho en un magnífico partido, muy divertido en su primera mitad y de mayor control en la segunda. Sin embargo, tampoco hay que olvidar que el equipo de Alkmaar va décimo en la liga a falta de una jornada para el final de la Eredivisie. Aunque un título es un título y el AZ sólo había ganado seis en 46 años de historia, no debe esconder su horrible temporada. Porque el año pasado estuvo luchando por la Eredivisie hasta el final. Así que explicamos en diez simples pasos cómo un equipo como el AZ Alkmaar puede ganar un título compitiendo en sólo dos partidos: la semifinal y la final de Copa.

Primer paso: Es clave arruinar tu temporada con una actuación horrible en liga. Si no lo haces no tienes nada que salvar. Pierdes los partidos que mereces empatar y sólo sacas un punto cuando has hecho méritos para ganar. Así hasta llegar al parón invernal con cuatro victorias en cuatro meses. Este AZ Alkmaar es un buen ejemplo de ello.

Segundo paso: Si el año pasado estuviste muy cerca de ganar la liga y fuiste líder hasta el tramo final, mejor, pues así se reforzará la sensación de que esta temporada es muchísimo peor. Mientras tanto, es importante mantener a un par de jugadores en forma. Como que vas fatal porque el equipo no funciona a nivel colectivo, nadie se fijará en que tienes a un delantero que está marcando goles y un jovencísimo mediapunta que es tan irregular como determinante.

Tercer paso: Para salvar la temporada es importante compensar la decepción liguera con una buena actuación en una competición de pocas eliminatorias. Como que el Anzhi te metió un 0-5 en la última ronda previa de la Europa League, sólo te queda la Copa nacional. Así que, si tienes un poco de suerte, te vas a cruzar con rivales de poca entidad y vas a avanzar rondas hasta plantarte bastante lejos. Puedes evitarte algún susto si no rotas, ni siquiera a tu portero, como hizo el AZ.

Cuarto paso: Amagas con renacer en liga después del parón, pero recaes. En el tramo final ya volverás a apretar para no llevarte ningún susto por abajo, pues has estado cerca de entrar en la zona de promoción. Pero antes debes enfrentarte a un rival exigente en el partido más importante de la Copa. Ya estás en semifinales y juegas contra tu primer rival de tu categoría.

Quinto paso: Te encuentras en semifinales al que tiene pinta de ser el futuro campeón de tu liga. Es el partido clave de la temporada. El primero de los dos que deben salvarla sin haber hecho nada destacable hasta entonces. Ellos rotan, porque se están jugando la liga, y tú no lo haces. No obstante, dominan, llegan y tienen las ocasiones más claras. Y cuando parece que sólo ellos pueden ganar el partido, das un golpe sobre la mesa. Al contraataque, con tu mediapunta y el delantero en forma, ya sentenciarás el partido. Ganas por 0-3 en el escenario donde se jugará la final de la Europa League, esa competición en la que unos rusos muy ricos de echaron demasiado pronto.

Cartel De Kuip

Sexto paso: Estás en la final de Copa. Tras unas semanas de resaca, porque has logrado tu objetivo, empiezas a mejorar tus resultados en liga para llegar al partido cumbre en un óptimo estado de forma. Ya no te preocupas por el descenso y algunos de los equipos que ocupan posiciones de play-off europeo te miran de reojo, con desconfianza. Temen que llegues desde abajo y les arrebates su lugar.

Séptimo paso: Preparas la final. Lo mejor para ti es que el rival sea favorito, como ha ocurrido en el encuentro de hoy. Además, si llegan con cierta ansiedad porque no han ganado la liga, mejor, más presión para ellos. Y si han asegurado su presencia en la Champions League, mejor, menos presión para ti porque ya sabes que jugarás la Europa League la próxima temporada.

Octavo paso: Empieza la final. A un partido puedes ganarles. Tu delantero está jugando a un buen nivel y el mediapunta tiene un escenario magnífico para lucirse. El centrocampista, de tan solo 19 años, inaugura el marcador con un golazo. Segundos después, el delantero reacciona, pues también quiere participar en la fiesta y tener cierto protagonismo. Te pones 2-0 en apenas un cuarto de hora. Pierdes el control y el partido se convierte en un correcalles. El rival marca y te aprieta. Tiene ocasiones para empatar. El espectador lo agradece, pero tú lo odias.

Noveno paso: Empieza la segunda parte y decides cambiar algo. Juntas un poco las líneas e intentas defender más lejos de tu área. El delantero estadounidense seguirá desmarcándose, buscando sentenciar al contraataque, y el mediapunta es tan bueno que siempre hará lo mejor para tu equipo. Pasan los minutos. El rival tiene menos espacio para atacar y se siente menos cómodo. Su extremo más habilidoso lo intenta y los centrocampistas buscan romper el muro con disparos desde lejos. Pero siempre topan con alguna pierna. Acabas jugando los cuatro minutos de descuento en campo contrario. Has gestionado la segunda mitad de maravilla, el rival se ha desesperado y el árbitro pita el final.

Décimo paso: Ya eres el campeón de Copa, ahora sólo tienes que ir con cuidado para no romperla al celebrar el título con excesiva efusividad, pues te ha costado bastante ganarla. Bueno, en realidad tan solo has necesitado dos partidos para alzar un título y salvar la nefasta temporada, aunque nadie se acordará de la horrible campaña en liga. Pero sí de la Copa.

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