La crisis del Twente

Twente -  Angelo Romano

Podía parecer un club ejemplar, pero el Twente padece graves problemas económicos. El equipo de Enschede, campeón de la Eredivisie por primera y única vez en 2010, llegó a ser una de las instituciones con mejor imagen entre los aficionados de los Países Bajos. Era una entidad modesta que en 2004 casi desaparece por culpa de una deuda de 12 millones de euros, pero que superó sus problemas financieros para, en pocos años, pasar de competir en media tabla de la Eredivisie a pugnar por títulos. A partir de la temporada 2006-07, el Twente se mantuvo con regularidad entre los cuatro primeros de la liga neerlandesa y progresó hasta alcanzar el subcampeonato en 2009, lo que le valió debutar en la fase previa de la Champions. Finalmente llegó el título liguero de 2010. Durante tres temporadas seguidas (2009-2011), el Twente ocupó los dos primeros escalones de la Eredivisie y, de hecho, no revalidó el título en 2011 porque perdió en la última jornada de liga contra el Ajax, a la postre campeón. Mejoró el club a nivel deportivo y aumentaron los ingresos al convertirse en un equipo habitual en las competiciones europeas. También creció su estadio, ampliado a partir de 2008 y que fue noticia en 2011 cuando se produjo un accidente durante la obra que acabó con el fallecimiento de un trabajador. Sin embargo, la burbuja del Twente ha estallado. Lo indicó su temprana eliminación en la Europa League 2014-15, cuando cayó ante el Qarabag azerí, y fue aún más evidente a final de temporada, cuando el Twente finalizó la liga en la décima posición, con seis puntos menos de los que sumó sobre el césped. Por primera vez desde la campaña 2004-05, el Twente no disputará competición europea. El club de Enschede pasa por su peor momento en la última década.

Consecuencias deportivas a corto plazo

La situación de los Tukkers es muy delicada, pues acumulan unos 90 millones de euros de deuda según ha declarado el director financiero del Twente, Van den Belt. Los primeros efectos de los apuros financieros se reflejan en forma de traspasos. La mayoría de estrellas de presente y futuro de la entidad han salido del club este verano. Así se entiende que Luc Castaignos se haya marchado al Eintracht de Frankfurt por 2,5 millones de euros, la venta del central danés Bjelland al Brentfort por otros 2,5 millones, la salida de Cuco Martina al Southampton de Koeman, la marcha de Lachman al Sheffield Wednesday y el traspaso de la mayor promesa de la entidad, Bilal Ould-Chikh, que se incorporará al Benfica por 1,5 millones de euros. A estas bajas hay que sumar al extremo danés Kasper Kusk, que regresa a su país (Kobenhavn) después de no cuajar en la Eredivisie a cambio de un millón de euros, más de lo costó traerlo del Aalborg. Sin embargo, ninguno de estos traspasos es tan elevado como los que cerró el Twente el verano anterior, cuando vendió a Dusan Tadic al Southampton por 14 millones de euros y se desprendió a Quincy Promes después de que el Spartak de Moscú ingresara 11,5 millones en la cuenta de la entidad, que invirtió parte del dinero en Ziyech (3,5M) y Mokotjo (1,5 M). Otra baja que pasó algo más inadvertida fue la del sueco Bengtsson, que firmó por el Malmö en marzo.

Tadic Southampton Focus

Tadic ha sido uno de los jugadores que ha abandonado el Twente en los últimos 14 meses. Foto: Focus Images Ltd.

Así pues, más allá de si abandona alguien más la nave en las próximas semanas previas al cierre del mercado (Ziyech o Corona son los jugadores más cotizados), el impacto a nivel deportivo ya será importante porque el esqueleto del equipo ha cambiado de forma radical. Además de vender a todos los futbolistas enumerados anteriormente, solo han llegado incorporaciones a coste cero como Bruno Uvini (cedido por el Nápoles), Michael Olaitan (cedido por el Olympiacos), Thomas Agyepong (cedido por el ManCity) o el defensa griego Katsikas, suplente en el PAOK. Por lo tanto, parte de la responsabilidad recaerá en chicos menores de 20 años que asomaron la cabeza la pasada temporada. Podría ser el caso del centrocampista peruano Renato Tapia, titular indiscutible a partir de febrero y ausente de la Copa América por una inoportuna lesión. También se beneficiará de la situación económica el lateral derecho Hidde Ter Avest, que ya jugó de inicio con asiduidad en el tramo final de la última campaña, y el central Joachim Anderson, mejor futbolista danés en edad sub-19 según la Federación de su país. Estas tres piezas se convertirán en habituales de los onces de Schreuder junto con aquellos supervivientes de la campaña 2014-15 que permanezcan en el club y otros canteranos que disputarán más minutos.

Sin embargo, los recortes también afectarán otras disciplinas de la entidad. Una de las consecuencias más inmediatas es la retirada del filial del Twente de la Eerste Divisie, la segunda división neerlandesa. En las últimas temporadas, los filiales de Ajax, PSV y Twente jugaban en esa categoría, pero en esta ocasión se reducirá el número de participantes en Segunda a 19 equipos ante la imposibilidad del Twente de afrontar un segundo frente de batalla, más al necesitar a tantos miembros del filial con el primer equipo. En paralelo a esta decisión, el club también anunció la desvinculación del equipo femenino del Twente de la BeNe League, donde 17 jugadoras se veían obligadas a compaginar el fútbol con los estudios o el trabajo la pasada temporada. El Twente era una de las potencias de la BeNe League, pues ganó las dos primeras ediciones y fue subcampeona esta última temporada. La liga que junta a clubes belgas (5) y holandeses (7) nació en 2012 y no continuará la próxima campaña (era un proyecto de 3 años), por lo que en principio los gastos serán menores esta temporada. De hecho, la federación neerlandesa estaba buscando un octavo equipo para completar una liga propia, y el propio Twente pretendía que el equipo femenino pasara a constituirse como una entidad independiente, algo que parece que finalmente no sucederá. Además, hay que tener en cuenta que la UEFA valorará el estadio de Enschede como una de las posibles sedes de la Eurocopa femenina de 2017 que se organizará en los Países Bajos y que el propio Twente participará en la próxima edición de la Champions League femenina como el mejor equipo neerlandés de la última edición de la BeNe League. Hasta cuatro de sus jugadoras participaron en el Mundial femenino de Canadá.

Ter Avest Holanda Twente - Edu Ferrer Alcover

Hidde Ter Avest, lateral derecho del Twente. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

De cara a la próxima temporada, no se espera que el Twente vuelva a ser sancionado por la KNVB, como ocurrió el año pasado (se le dedujeron 3 puntos a media liga y 3 más al término de la campaña), pues club y federación han llegado a un acuerdo respecto a los pasos a seguir para reducir la deuda de tal forma que el equipo no sea penalizado con puntos durante la temporada. De hecho, la Federación clasifica a los equipos de Primera y Segunda según si están más o menos saneados a nivel económico y el Twente forma parte de la llamada “Categoría 1”, la que incluye a las instituciones en peor estado. Las medidas acordadas con la KNVB incluyen los recortes en los equipos femenino y filial comentados anteriormente y también la colaboración del ayuntamiento de Enschede, que pospone el pago de un préstamo al Twente hasta julio de 2016 para dar más aire y margen de maniobra al club de la ciudad. Además, el propio Twente también renunció la pasada temporada a obtener la licencia correspondiente para competir en Europa, pues entendió que era mejor declinar toda opción de disputar el play-off europeo o acceder a la Europa League vía Fair Play (el Go Ahead Eagles se benefició de ello) para evitar sanciones peores en el futuro.

¿Tropezó el Twente dos veces con la misma piedra?

Analizaba el economista Gerben Kuitert, del periódico Tubantia de la región donde se encuentra Enschede, que las principales causas de la crisis del club se concentraban en una alta concentración de gastos en poco tiempo. Seguramente por querer equipararse con Feyenoord, Ajax y PSV, instituciones gigantescas, después de ver que a nivel deportivo eran capaces de competir con ellos e incluso superarles. Esto generó problemas a partir de la consecución del título de liga de 2010 en aspectos como la ampliación y posterior mantenimiento del estadio De Grolsch Veste, el creciente gasto en los salarios de futbolistas cada vez más caros y la apuesta por altos traspasos. En esta misma línea se manifestaba el director financiero de la entidad, Gerald van den Belt: “Tenemos que conseguir a Ziyech antes de que sea Ziyech. En eso éramos muy buenos en el Twente antes”.

Uno de los nombres propios de la última década en el Twente es el ya expresidente Joop Munsterman, señalado como una de las claves para reflotar al club en 2004. Munsterman asumió la responsabilidad en 2004 con un discurso ambicioso que sorprendió en su momento pero que permitió que el Twente compitiera pronto con los mejores equipos del país. “Cuando el club estaba en quiebra, dijimos que íbamos a construir un nuevo estadio porque si lo construíamos estableceríamos nuevos objetivos y nos obligaríamos a ser mejores sobre el césped. Esto significaba que debíamos mejorar en todas las áreas para ingresar más dinero para así convertirnos en un club mejor”, explicó Muntserman a UEFA.com en su momento. En 2008 lo amplió y en 2010 ganó la liga.

No obstante, Munsterman terminó saliendo por la puerta de atrás. Anunció que iba a marcharse al término de la temporada 2014-15, pero abandonó la entidad unos meses antes vista la situación que vivía el club, al que ya penalizaron con tres puntos en liga a media campaña. Renunció a su cargo en favor de Aldo van der Laan, nuevo presidente del club y encargado de afrontar la nueva realidad del Twente. Tanto en la campaña 12-13 como en la 13-14 el equipo registró pérdidas superiores a los ocho millones de euros. En cuanto el club dejó de competir en Europa (en 2012-13 termina último de su grupo de Europa League con Hannover, Levante y Helsingborg) saltaron a la vista todas las costuras económicas. Era imposible mantener el mismo nivel de gasto. Estos son varios de los motivos que alude el club, que este año también ha recortado el departamento de ojeadores y ha despedido a 18 trabajadores de la entidad.

“Con el nuevo director financiero Gerald van den Belt volveremos a la normalidad en el Twente. Volveremos a lo básico, a los bocatas de queso en lugar de la cena de estrellas. Estuve aquí en el partido contra el Cambuur y me dieron una croqueta con una bandera con los escudos de ambos clubes. Qué lujo sin precedentes, pensé. Este club debe tener 10 millones de euros para permitirse estas banderas. Debemos darnos cuenta de que se cometieron errores, pero no tiene sentido culparnos entre nosotros porque ya no podemos cambiar nada al respecto”.

Declaraciones de Aldo Van der Laan, nuevo presidente del club.

El Twente cumple su 50º aniversario sumido en un mar de interrogantes. El futuro más inmediato pasa por un cambio drástico con lo vivido hace pocos años, pues un club que estuvo en la fase de grupos de la Champions no hace tanto pasará a competir por objetivos muy distintos, muy alejado de los conjuntos punteros aunque no tanto como para convertirse en un candidato al descenso salvo que la descomposición de la plantilla se acelere a medida que se acerque el cierre del mercado. Las medidas son duras y contundentes, por lo que les tocará hacer equilibrios para confeccionar una plantilla competitiva, con un ojo pendiente del potencial rendimiento deportivo y otro en el libro de cuentas del club.

Twente Foto: Angelo Romano

De Grolsch Veste, estadio del Twente. Foto: Angelo Romano.
Foto de portada: Angelo Romano.

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