Una tanda de penaltis que duró tres semanas

KNVB Beker Focus

Hoek es una localidad de unos 3.000 habitantes situada en un rincón perdido de los Países Bajos. Se trata de una población semidesconocida que cae cerca de la frontera belga -en un punto más o menos equidistante respecto a Amberes, Gante y Brujas- cuyo nombre se puede traducir de forma literal como esquina. La toponimia a veces habla por sí sola. Sin embargo, esta semana Hoek se ha convertido en un fenómeno mediático en el país neerlandés. El pasado miércoles, el club de fútbol de este pueblo tuvo que recorrer 200 kilómetros para resolver una eliminatoria pendiente de la KNVB Beker. El HSV Hoek, de la quinta división, cruzó medio país para disputar una tanda de penaltis.

Un enfrentamiento que en cualquier otra situación hubiese pasado inadvertido se convirtió en un foco de interés mediático cuando el pasado 20 de septiembre el FC Lisse eliminó al HSV Hoek en la tanda de penaltis. Un club de la tercera división había terminado con el sueño de su rival en la primera ronda de la Copa, en un duelo que pasadas unas semanas habría caído en el olvido. Sin embargo, la tanda de penaltis se declaró inválida por parte de la Federación Neerlandesa de Fútbol (KNVB). El colegiado, Marc Nagtegaal, permitió que los lanzamientos desde los once metros se ejecutaran en un orden distinto al impuesto en la competición. Así pues, en lugar de tirar de forma alterna como se ha hecho toda la vida, el árbitro autorizó a los dos equipos a ejecutar los penaltis bajo el sistema ahora conocido como ABBA, al estilo del tie-break en el tenis. Un equipo inicia la tanda y a partir de ese momento cada contendiente ejecuta los penaltis de dos en dos. Un formato puesto a prueba en algunos torneos de categorías inferiores, como contamos hace unos meses con el pretexto del Europeo sub-17 disputado en Croacia.

Por este motivo, la KNVB anuló la tanda de penaltis y obligó a repetir los lanzamientos desde los once metros a pesar de la oposición del Lisse, que inicialmente se había proclamado ganador de la eliminatoria. Así pues, el pasado miércoles, a las nueve de la noche, Lisse y Hoek se citaron en el estadio del conjunto de la tercera división para celebrar la tanda de penaltis. Sin ningún partido que eclipsara este evento, pues cayó en pleno parón de selecciones, la historia de ambos clubes corrió como la pólvora en todo tipo de medios del país. Tenían que participar los mismos futbolistas que acabaron sobre el césped hace tres semanas -si había alguna baja se tenía que justificar con el parte médico- y, además, el club local anunció que no permitiría la entrada de bombos, megáfonos e instrumentos similares al estadio. Eso sí, durante la tanda de penaltis el bar del recinto estaría abierto, con una pantalla para seguir el partido. Pocos minutos antes de las nueve de la noche, los jugadores del Lisse y Hoek saltaron a calentar, dispuestos a reeditar una tanda de penaltis que reservaba un premio especial: el vencedor jugaría contra el Heracles, todo un club de Primera división. La megafonía del estadio del Lisse amenizó la espera con un mensaje irónico. Cómo no, en una cita así no podía faltar la discografía de ABBA.

Jordi de Jonghe, portero que con 17 años debutó en la segunda división belga y que ahora con 25 se gana la vida como mecánico en un taller de automóviles, paró el penal decisivo y clasificó al Hoek para la siguiente ronda. Así los 200 kilómetros de vuelta seguro que fueron más llevaderos.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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Que curiosa historia. Y que cantidad de despropósitos se dieron para que ocurrieran. Primero los equipos pidiendo el nuevo formato de tanda de penaltis (¿Qué ventajas le ven para pedirlos ambos pese a no estar en las normas?), luego el árbitro saltándose las reglas, también el Lisse se pone trabas al no permitir la entrada de elementos de animación, y por último la Federación haciendo repetir una tanda de penaltis que tampoco es que haya sido del todo ilegal.

A pesar de todos estos despropósitos, la historia nos deja un gran final. La clasificación del equipo modesto. Día histórico para el Hoek.

Lo único que no está tan claro es si la ejecución ABBA la pidieron los equipos o fue una cosa del árbitro, que decidió que se tirara así porque creyera que era la forma a seguir en el torneo. Que es un poco el quid de la cuestión que desencadena el resto. Aun así, la historia es desternillante.

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