Obligados

PSV Philips Stadion Lennart Tange

El gran clásico moderno del fútbol neerlandés se jugó este fin de semana, lamentablemente para el espectador, sin la carga de tensión competitiva que en los últimos años este enfrentamiento ha tenido. Como la coca-cola cuando la tomas al cabo de estar unos días abierta en el frigorífico; su sabor es inconfundible, sí, pero tras haber perdido gas, no es igual.

Ambos sabían que había que disputar el partido por normativa del campeonato, más que por ser un encuentro decisivo de cara al título. Y todo ello se vio reflejado en el juego.

Los de Cocu se mostraron un punto más competitivos que su rival, quizá porque pensaron en ofrecer a su afición una victoria como tributo tras la eliminación en Europa League. Sin embargo, los de Frank de Boer adolecieron de intención durante los 90 minutos, la distancia de 14 puntos que había entre ellos en la clasificación era difícil de gestionar hasta para el psicólogo más convencido.

Como las fórmulas de Física que se ven en el Instituto, el partido tuvo una constante: el PSV Eindhoven atacaba. El Ajax anduvo como despreocupado por el campo, pendiente de otras cosas más que del desarrollo del juego. Solo cuando conseguía el balón hacía el ademán de buscar el gol. Eso, y mucha fortuna, hicieron que finalmente y contra pronóstico, los de la capital se llevaran los tres puntos.

En el primer acercamiento claro del Ajax, El Ghazi, que a la postre completaría un buen partido, asistió a Kishna para inaugurar el marcador. Sin saber bien cómo, 0-1. Una de una. Al PSV esto le sorprendió, pero no cambió ni un ápice su estrategia. Depay y Wijnaldum, dos mundialistas, coparon el protagonismo ofensivo de su equipo. Hasta más de 20 ocasiones de gol provocaron en total los de Cocu, pero su materialización no se producía.

Schöne Ajax Eduardo Ferrer Alcover

Schöne mostró de forma notable su habilidad en el golpeo a balón parado. Foto: Edu Ferrer Alcover.

Schöne sustituyó mediado el segundo tiempo a un Milik que no tuvo su mejor día, y este cambio influyó decisivamente en el devenir final del encuentro. Cuando el partido llegaba a sus instantes finales, el ‘20’ ajacied estuvo a punto de sorprender a Zoet con una falta lejana, pero el larguero evitó la sentencia rechazando el balón. Fue tan solo un aviso.

El PSV consiguió empatar por medio de De Jong justo de inmediato, en una jugada por banda izquierda de Willems, en el minuto 76, como sacudiéndose el escalofrío producido por el lanzamiento previo del delantero del Ajax. 1-1. Pero claro, el danés se sentía bien, sabía que tenía el punto de mira bien ajustado y en cuanto pudo volvió a probar fortuna. En un lanzamiento de falta casi calcado al anterior, y ayudado por un desvío de Locadia que estaba en la barrera, gritó, esta vez sí, el gol. Bienaventurados los que presenciaron en directo la exhibición de Schöne a larga distancia. 1-2. Era el minuto 82 y poca fuerza le quedaba ya al PSV.

Los de Cocu se dedicaron a lamentar su mala suerte el resto del tiempo que estuvieron sobre el campo, durante el cual vieron cómo El Ghazi se lució en un contragolpe para marcar el gol definitivo. 1-3.

La distancia en la tabla clasificatoria sigue siendo amplia, 11 puntos, más de la que se ha dado al final de los últimos cuatro campeonatos de Eredivisie ganados por el Ajax. No parece muy aventurado decir que todo está decidido, que poco margen de error hay en las nueve jornadas que restan.

No había mucho en juego antes del partido, y sigue sin haberlo después. No es descabellado pensar que, si hubiesen podido pactar un empate para evitar jugar, quizá lo hubieran hecho, antes, claro, que hacerlo por obligación.

Foto de portada: Lennart Tange

Related posts

Deja un comentario

*