Partido Polish Boyfriend: Dos identidades en el norte de los Países Bajos

Foto: Abe Lestra, Angelo Romano

Dos equipos se disputan el dominio en el norte de los Países Bajos, el Groningen y el Heerenveen. Pese a no formar parte de la misma provincia, estos dos clubes disputan el conocido como derbi del Norte. Derbi que contrapone dos identidades, ya sea a nivel deportivo como a nivel social.

El Heerenveen es el orgullo de Frisia, una provincia con mucha personalidad. Frisia se distingue de las otras once provincias del estado porque tiene su propio idioma, el frisio. Durante muchos años la lengua fue marginada por el gobierno central, aunque los frisones, gente muy orgullosa de sus tradiciones, la reivindicaron y en la actualidad se considera que el 74% de la población puede hablar el frisio. Y la mitad lo tiene como su lengua principal. Esta lengua, a medio camino entre el inglés y el neerlandés, es la lengua que suena en el estadio del Heerenveen. Su rival en el derbi del norte, el Groningen, es diferente. Esta ciudad es la capital de la provincia de Groningen. Y aquí no se habla frisio. Es otra realidad, una región norteña de los Países Bajos con su dialecto, aunque no tiene una cultura y lengua diferenciada como los frisones.

Heerenveen-Groningen, domingo 29 de enero a las 12:30h

Frisia es el feudo del Heerenveen. Una región dónde se defiende esta cultura orgullosa que ha encontrado dos formas de expresarse con el deporte. En primer lugar, la gran pasión local: el patinaje sobre hielo. En Frisia tenemos el Elfstedentocht, una carrera de patinaje sobre casi 200 kilómetros de hielo natural, constituido por los canales congelados de Frisia, entre molinos y prados preciosos. Se apuntan personas de todo el mundo, aunque todo buen frisón la ha acabado en alguna ocasión. Frisia siempre ha dado campeones olímpicos en patinaje sobre hielo a los Países Bajos, y algunos en vela, pues quien domina los vientos de la zona es buen marinero. Aunque nada emociona tanto en la zona como el Elfstedentocht. Cuando le admití a un frisón que no tenía claro qué era esta carrera, me despreció. Sin querer, había herido su orgullo. Pero si le dices a un frisón que sabes de la existencia de la carrera… se hincha de orgullo, feliz.

El patinaje sobre hielo es uno de los deportes más populares en el norte del país. Foto: Pascal Walschots, bajo licencia Creative Commons 2.0.
El patinaje sobre hielo es uno de los deportes más populares en el norte del país. Foto: Pascal Walschots, bajo licencia Creative Commons 2.0.

Durante décadas, los deportes sobre hielo tenían más protagonismo que el fútbol, en el frío norte de los Países Bajos. El fútbol era cosa de Amsterdam, de Rotterdam, Eindhoven y ciudades del sur. Y aún hoy, en el norte, destacan pocos equipos. Las últimas décadas solamente cuatro clubes han llegado a ser profesionales, y dos, el Cambuur y el Emmen, no juegan en primera. El Heerenveen y el Groningen, los duelistas del derbi del norte, sí.

Para llegar al derbi, primero, tenemos que contar otras rivalidades. Durante años, estos dos clubes tenían otro rival. Lo contamos. El Groningen es el club grande de la zona, aunque no solía ganar nada. Como los frisios andaban patinando, los únicos rivales del Groningen eran el SC Veendam, club de una población vecina que desapareció en 2013. Y el otro rival del norte solía ser el FC Emmen, de una ciudad situada a 30 minutos de Groningen. Emmen se encuentra en la región de Drenthe, cerca del circuito de Assen, al sur de Groningen. El Emmen encadena 30 años en Segunda, sin ascensos ni descensos. Y cuando ha coincidido con el Groningen, como en la temporada 99/00 ha pugnado, sin suerte, por ser la potencia norteña.

El Groningen, orgullo de esta ciudad con fama por su vida universitaria, ha sido el único equipo del norte capaz de jugar siempre en Primera, pese a algún descenso en los 70 y el último, en 1998. En dos ocasiones ha acabado tercero en Primera y en 2015 tocó el cielo cuando ganó la Copa. Su primer título. Con una base de hinchas muy consolidada en toda la región, el Groningen prefería buscar pelea con el Twente o el Ajax (pelea física, en el caso de sus ultras, gente con fama de ser muy dura), orgulloso de saber que por esa zona mandaba siempre él. El club se modernizó en 1971 cuando modificó su nombre, pues antes se llamaba GVAV. Con algunas fusiones de equipos locales detrás, el GVAV acabó convertido en el FC Groningen, para dejar claro que era el orgullo de la ciudad. El escudo elegido fue sobrio: una G. ¿La explicación? Se sienten gente dura, seria, sin adornos ni flores. El Groningen mandaba tanto en el norte que llegó a usar un himno en que se escucha que la gente de las tres provincias del norte, Groningen, Frisia y Drenthe, aman este club. Ya no es así.

Al Groningen le salió un vecino en Frisia. El Heerenveen. Durante años, este club jugaba en categorías regionales. Y de repente llegó a Primera con gran estruendo y un proyecto que lo convirtió en algo más que un club: pasó a ser como la selección nacional frisia. El equipo de todos los frisios con la excepción de la gente de la capital, Leeuwarden (Ljouwert en frisio). Aquí existe el Cambuur, equipo que ha jugado en primera muchos años. Una ciudad que odia al Heerenveen ya que este club se ha quedado toda la gloria local. El derbi frisón es temible. Los dos clubes lucharon primero para ser el primer equipo frisio en ascender a Primera de forma profesional. Ganó el Heerenveen con su ascenso de 1990. O sea, la ciudad de 50.000 habitantes subió antes que el club de la capital, de 100.000.

El Groningen compite con el Heerenveen por la hegemonía en el norte de los países bajos. Foto: Antoon Kuper.
El Groningen compite con el Heerenveen por la hegemonía en el norte de los países bajos. Foto: Antoon Kuper.

Pese a viejas victorias amateurs en blanco y negro (cuentan que el Heerenveen, en los 40, derrotó por 6-5 al Ajax después de ir perdiendo por 1-5), el Heerenveen era un club de Tercera hasta que ascendió a Segunda. Y en 1990, a Primera. El primer año descendió, aunque rápidamente volvió y se estabilizó. El año 2000, el club tocó el cielo: subcampeonato y billete para la Champions. Más de que lo nunca ha conseguido el Groningen. En el norte ya no mandaba este club. Y el Heerenveen, además, podía llevar tantos hinchas como el Groningen al campo. Nacía una rivalidad.

Y todo, gracias al presidente Riemer van der Velde. Este empresario local puso su dinero en el club y tenía claras dos cosas: crear una imagen de club familiar, comunitario, poco violento. Y que la entidad fuera el equipo de todos los frisones. Van der Velde y su esposa lideraban el club, invitaron a niños enfermos, ayudaban en los despachos y se convirtieron en la cara simpática del Heerenveen. Y todo, con una apuesta descarada por la identidad frisona: la camiseta es la misma que la bandera frisona, el himno frisón suena en el campo antes de los partidos y se usa este idioma en el estadio. Como el nacionalismo frisón, con presencia política, reivindica su cultura y más autonomía, pero no la independencia (algunos sí, aunque son pocos), en el resto de los Países Bajos no provocó antipatías esta apuesta de la directiva. El año 2000, el Heerenveen, según una encuesta, era el club más simpático de la liga y el segundo equipo de parte de la población fuera de Frisia. No deja de ser curioso que el único club manifiestamente contrario a la identidad frisona sea el Cambuur. O sea, el equipo de la capital de Frisia. En la gran urbe de la zona el idioma frisio es minoritario, en parte por la inmigración, y los hinchas del club local, el Cambuur, se han declarado enemigos a muerte del Heerenveen. El club que les ha quitado el honor a ellos, la capital, de representar toda la región. El resultado ha sido que los ultras del Cambuur muestran pancarta con lemas como “Antifrisones” o “No somos frisones” y solo muestran banderas de los Países Bajos. En Cambuur se refieren al Heerenveen como “DKV”. O sea: Dertig Kilometer Verderop (A 30 quilómetros carretera abajo). En resumen, el Cambuur es un equipo de ciudad que no se siente frisón. El Heerenveen es el equipo de los frisones, de los pueblos, de los granjeros. Y en el Cambuur se mofan de ellos con la prepotencia de la ciudad. Aunque ellos juegan en Segunda. Y el Heerenveen en Primera.

Sea como sea, y pese a algunas temporadas en primera del Cambuur, el derbi del norte ese Heerenveen-Groningen. En Groningen molestó ver como el club de la vecina Frisia les superaba en todo. Además, sus ultras sí son violentos. El Groningen acabó siendo visto como un club más duro como contraposición al Heerenveen amable. Y los hinchas del Groningen atacaron al Heerenveen afirmando que no tenía aficionados de verdad. Que tenía gente con simpatías detrás, pero no hinchas pasionales. Los últimos años, esta bipolaridad se ha suavizado: el Groningen tiene un nuevo estadio, ha mejorado a nivel deportivo y ha luchado contra la violencia. Y en Heerenveen también han aparecido hinchas violentos, aunque pocos. Ahora la situación es más pareja, aunque el Heerenveen anda mejor en la tabla. El Groningen, pues, ya no manda solo, en el norte. E incluso lleva años a la sombra del club frisón. El año 2000 el Heerenveen debutó en Champions en el grupo del Valencia. Ha jugado en la UEFA (un año contra Osasuna) y en 2009 ganó la Copa por primera vez. Antes que el Groningenn, campeón en 2015.

En los últimos años, los hinchas de los dos clubes se han embarcado en una guerra simpática con acciones como robar el punto del centro del campo del estadio del Groningen, que apareció en Heerenveen. Pintar con los colores del Groningen la estatua del famoso entrenador del Heerenveen Abe Lenstra o llenar de escombros la puerta de la empresa del propietario del Groningen, como referencia a los problemas de construcción del nuevo estadio del Groningen. Incluso la bandera frisona apareció una vez en el punto más alto de Groningen. Un gesto simbólico. El Heerenveen, orgullo de los frisones, ahora manda en el norte.

Foto de portada: Angelo Romano.

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