Regresa el duelo frisón

Foto: Abe Lestra, Angelo Romano

El Cambuur, ese equipo que ha protagonizado tres de los cuatro 0-0 de lo que llevamos de Eredivisie, es uno de los recién ascendidos de la liga holandesa. Representa a la ciudad de Leeuwarden, la capital de la región de Frisia, y subió por primera vez a la primera división holandesa en 1992. De hecho, los años 90 fueron muy positivos para el fútbol de esta región norteña, pues tanto el Cambuur como el Heerenveen ascendieron por primera vez en su historia a la Eredivisie en esa década tras pasar muchísimo tiempo en Segunda y Tercera. Además, esta es la única región de los Países Bajos en la que el holandés no es el único idioma oficial, pues también existe una mayoría que habla y domina el frisón. Una lengua propia de una de las regiones más pobres del país, con muchas similitudes con el inglés más arcaico y que es oficial desde los años 50, aunque no se empezó a enseñar en las escuelas hasta 1980

En cualquier caso, por paradójico que parezca, fue el club de la pequeña ciudad de Heerenveen y no el equipo de la capital el que se mantuvo en la Eredivisie a partir de los 90 y empezó a cosechar éxitos. Su mejor momento, el subcampeonato de la temporada 1999-2000, coincidió con la última temporada del Cambuur en la Eredivisie, a la que regresó este verano tras muchos años en Segunda. No obstante, aunque Leeuwarden sea la capital de Frisia, es el Heerenveen quien adopta la bandera de la región en su escudo y camiseta. Sí, los famosos corazoncitos entre las franjas blancas y azules. En cambio, el Cambuur opta por combinar el amarillo y azul del escudo de la noble familia de los Van Cammingha. Después de más de una década fuera de la élite del fútbol nacional, el Cambuur ha dejado de ser el club más popular de la región, honor del que ahora presume el Heerenveen, símbolo de Frisia.

Foto: Abe Lestra, Angelo Romano
El Abe Lenstra Stadion, escenario del primer duelo frisón en 13 años. Foto: Angelo Romano

Este domingo (14:30) ambos equipos se vuelven a ver las caras en liga 13 años después. Lo harán en el Abe Lenstra Stadion, un estadio capaz de albergar a casi todos los habitantes del núcleo urbano de Heerenveen, donde viven cerca de 27.000 personas. En realidad, puede que los frisones estén más pendientes del tiempo del próximo invierno, por si este año pueden repetir la legendaria Elfstedentocht, la carrera de patinadores de más de 200 kilómetros que no se celebra desde 1997. Mientras, para amenizar la espera de los amantes del frío, los frisones pueden celebrar el retorno el derby entre Cambuur y Heerenveen. Los de Leeuwarden no ganan desde 1994. Y pese a la larga rivalidad, puede que el partido lo decidan futbolistas bastante ajenos a ella, como los Finnbogason y Eikrem por parte de los locales o el danés Feldballe en el Cambuur. Aunque sí que se sienten identificados con un rasgo característico de la región: el frío.

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