Ziyech sin compañía

Twente -  Angelo Romano

El Twente está tan mal que a pesar de contar con uno de los mejores futbolistas de la Eredivisie es uno de los peores equipos de la liga y parece que sufrirá por la permanencia. Lo más probable es que compitiese por el farolillo rojo si no fuese por el liderazgo de Hakim Ziyech, el talentoso mediapunta que se ha echado el equipo a la espalda y ha asumido todo el peso de un equipo en una grave crisis institucional que ha repercutido en su rendimiento deportivo. Este centrocampista nacido en Holanda pero ya internacional marroquí fue uno de los pocos pilares que permaneció en la entidad después de un verano particularmente agitado en Enschede y en los últimos meses ha demostrado que no solo es uno de los jugadores de mayor calidad en el fútbol neerlandés, sino que goza de una personalidad encomiable.

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La importancia de Ziyech en el Twente la explican sus cifras. Ha participado en 11 de los 13 goles (84,6%) que ha marcado su equipo en la Eredivisie: ha anotado 7 dianas y ha repartido 4 asistencias. Por sus pies pasa absolutamente todo el juego del Twente y, más importante todavía, todas sus opciones de generar acciones de peligro. Con el delantero nigeriano Michael Olaitan sin el ritmo de antaño después de que su progresión se viese frenada por una miocarditis, nadie en Enschede acompaña al capitán en ataque. Nadie intimida; no hay delanteros que aseguren goles, ni extremos que desequilibren, por lo que al Twente le cuesta horrores generar ocasiones de peligro. Por lo que Ziyech juega prácticamente solo en campo rival, si bien es cierto que con Mokotjo y el chileno Felipe Gutiérrez al menos tiene un doble pivote de garantías en términos defensivos y capaz de llevar la pelota a campo contrario, donde los de Enschede se atascan. Es normal acusar las ventas de Jesús Corona, Ould-Chikh, Kasper Kusk, Youness Mokhtar y Luc Castaignos.

Ould Chikh, uno de los talentos más prometedores del Twente, se marchó al Benfica traspasado. Foto: MarcadorInt/T.Martínez.
Ould Chikh, uno de los talentos más prometedores del Twente, se marchó traspasado al Benfica. Foto: MarcadorInt/T.Martínez.

Ziyech, mediapunta de perfil özilesco, espigado y con una visión de juego formidable para filtrar el último pase, se encuentra sin compañeros que le tiren buenos desmarques o delanteros que lo apoyen. Él, que siempre ha sido más un acelerador y un finalizador que un gestor del juego de su equipo, no tiene a nadie a quien potenciar y sus compañeros apenas se aprovechan de sus condiciones. Sin embargo, la gran ventaja del mediapunta del Twente es que su golpeo también le permite ver portería con facilidad. Sus cifras siempre han sido destacadas (9 goles en su primera temporada completa con el Heerenveen, 11 y 7 en liga en su año y medio con el Twente) gracias a su preciso y potente disparo desde la media distancia con el que entra a menudo en los highlights de la jornada. Es una garantía de peligro en los lanzamientos de falta, en lo que no tiene mucho que envidiar de talentos como Pjanic, Willian o Çalhanoglu, y lo mejor que un rival puede hacer ante el Twente es minimizar las infracciones cerca de la frontal y prevenir a toda costa los saques de esquina. En un equipo con tantas dificultades para acercarse al arco rival, Ziyech convierte todas las acciones a balón parado en ocasiones de gol que dan aire a su equipo.

En una plantilla que anda tan justa de calidad ofensiva, Ziyech debe multiplicarse. Su mejor posición es la de mediapunta, pero este curso ya ha desempeñado varios roles. Ha jugado de falso nueve ante la ausencia de delanteros y también ha partido desde la banda derecha, donde puede explotar la diagonal y posterior disparo. Su conducción resulta peligrosa en campo rival, pero tampoco es Leo Messi y difícilmente dejará atrás a más de tres rivales o sostendrá carreras muy largas al contragolpe. Eso sí, es un futbolista elegante, que siempre conduce el balón pegado a su pierna izquierda con la cabeza en alto, y en general resulta muy vistoso para el espectador, incluso por la bella factura de sus tantos, pues el 10 del Twente parece incapaz de marcar goles feos. No obstante, hay que reconocer que Ziyech no se está escondiendo ante la adversidad y este curso las circunstancias lo han llevado a evolucionar en varias facetas del juego, pues las limitaciones de sus compañeros le obligan a involucrarse mucho más en los partidos al no poderse permitir el Twente que sea tan discontinuo durante los 90 minutos como en temporadas anteriores.

Ziyech se siente solo en el Twente.  Foto: Angelo Romano.
Ziyech debe multiplicarse en el Twente. Foto: Angelo Romano.

Poco más puede hacer Ziyech para evitar el desastre de su equipo, que además de no brindarle compañeros de nivel en ataque es incluso peor a nivel defensivo. La situación del club le ha llevado a apostar por un portero de 19 años que hace cuatro jugaba de centrocampista, solo ha dejado la portería a cero en dos ocasiones y los zagueros parecen empeñados en echar por la borda todo lo que logra su capitán con flagrantes errores defensivos que ya han convertido al Twente en el tercer equipo más goleado de la Eredivisie y lo han acercado al precipicio de la promoción. Encajan más de dos goles de media por encuentro. En eso Ziyech ya no puede ayudar.

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Foto de portada: Angelo Romano

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