El velo del mito

Iker Casillas of Porto punches the ball from the head of Diego Costa of Chelsea  during the UEFA Champions League match at Stamford Bridge, London
Picture by Jack Megaw/Focus Images Ltd +44 7481 764811
09/12/2015

En las inmediaciones del Estadio do Dragão se respiraba un ambiente espectacular: los cánticos de las aficiones de FC Porto y Sporting CP se solapaban con el estruendo de los petardos mientras los hinchas de ambos equipos avanzaban de aquí para allá como bancos de peces. Lo cierto es que un partido entre dos de los grandes del fútbol portugués siempre arrastra a la masa, independientemente de la trascendencia del mismo o de la posición de ambos en la tabla.

Dejé atrás a los agentes de seguridad y a las azafatas del club y me adentré en el Media Center del Estadio do Dragão, donde numerosos periodistas de diferentes nacionalidades seguían con atención la previa emitida por una de las pantallas de televisión del recinto. Allí, tratando de aprovechar el tiempo al máximo, decidí preguntar a colegas portugueses por su percepción del rendimiento de Iker Casillas en una temporada complicada para el capitán del combinado nacional español. Dejando a un lado el ruido de fondo que produce una figura de semejante magnitud, me interesaba recopilar información de profesionales habituados a evaluarlo a diario, en las distancias cortas. Quería esquivar los elogios gratuitos o las críticas feroces carentes de justificación, y también las comparaciones con otros porteros seleccionables o con guardametas top del continente. Solo Iker. Y resultó imposible.

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Estadio do Dragão. Foto: MarcadorInt.

A Casillas se le respeta y se le admira. Y es natural. Pero rápidamente sacar cualquier tipo de conclusión pierde todo el sentido, porque también en su casa actual se analiza el presente a partir del pasado. El “no está bien, pero…” se convierte en recurrente. En tierras lusas, el ex del Real Madrid mantiene intacto el componente de fascinación perdido en España, con más o menos motivos para ello. Se le agradece hasta límites insospechados el hecho de que eligiera el país luso como destino después de abandonar el Santiago Bernabéu. Incluso a partir de las seis o siete explicaciones recibidas pude extraer cierto elemento de fragilidad: un temor antinatural a poner un dedo sobre la figura de Iker ante la posibilidad de que ésta se rompa como lo haría un jarrón reconstruido con adhesivo.

En la relación entre entidad y jugador, el FC Porto debía asumir el papel de Loctite, recomponiendo el tramo final de la carrera de un arquero tocado con la varita mágica. Y no ha sido así. Unos se escudan en el rendimiento global de la plantilla durante todo el curso; otros, en los problemas defensivos de un equipo vulnerable; también hay quien apunta a la ausencia de pesos pesados en el vestuario capaces de dar un paso al frente en los momentos delicados. “¿E Iker?”, pregunto yo. “Iker es un caso distinto”. Quizá así pueda definirse su situación. Entre el profesionalismo y la retirada, entre el frío y el calor, entre la cercanía y el desapego, la llama deportiva de Casillas languidece dejando un poso realmente amargo y desconcertante. Tampoco en Portugal se consigue abordar su rendimiento con naturalidad.

En las próximas horas se publicará un análisis específico del partido: FC Porto 1-Sporting CP 3. 

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Todo el mundo sabemos que no está para un primera división de una liga TOP, ni para un equipo TOP de Europa, como es el caso.

Si en vez de tener el historial y el palmares que tiene, fuera un portero “sin nombre”, se lo habrían ventilado rapidamente.

Fue mi grande, pero se está acabado

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