‘Stephanie’ se vistió de Benfica

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Ayer se disputó el derbi que no se pudo jugar el domingo por motivo del vendaval ‘Stephanie‘, que provocó daños a una ya debilitada cubierta del Estadio da Luz, y que hizo que los materiales que configuran el techo del estadio se esparcieran por todo el césped y hasta cayeran placas metálicas en las gradas. Solucionado ese problema, ayer el balón rodó de nuevo en toda su expresión estética, técnica y narrativa. Y sí, hubo una tempestad: el Benfica fue un vendaval de sentido único durante los 90 minutos, ya que con autoridad amplió hasta lo insospechado el horizonte futbolístico en aceleración y ralentización por encima de los atrofiados límites que el cambio de sistema supuso para el Sporting.

Vista la puesta en escena del Benfica, debe entenderse que el equipo se aproximó, tal vez de forma discreta, al complejo y atractivo club que consiguió el campeonato en la temporada 2009-10. Lo hizo con un Fejsa autoritario y sacrificado en la recuperación de la pelota tras pérdida y que, además, proporcionó una salida limpia y rápida a su línea defensiva. Si la baja de Matic generaba cierta incertidumbre, el juego de Fejsa se asemejó al de su antecesor serbio y al del español Javi García en ese Benfica campeón. Y en esa tarea fue acompañado de manera sencilla y literalmente magistral por Enzo Pérez.

Joao Miranda

Matic ha cambiado el Estadio da Luz por Stamford Bridge. Foto: Joao Miranda

El Benfica entró muy intenso en el partido y consiguió crearle peligro a Rui Patricio, que en los primeros minutos logró hacer una bella parada y desvió un pase mal efectuado delante del incansable Rodrigo. El Sporting se presentó en un 4-4-2 o 4-2-3-1 -según se mire- y, en las variaciones entre la transición defensiva y ofensiva, Montero jugó a la espalda de Slimani y André Martins de interior -y en fase ofensiva de falso extremo derecho-. Heldon fue la novedad en la izquierda y, si en el segundo tiempo supo dar otro color al fútbol del Sporting, en la primera mitad estuvo inoperante a la hora de acompañar a Maxi Pereira. La verdad es que esta disposición táctica –utilizada por Leonardo Jardim cuando los partidos no transcurren por el camino pretendido– hizo que el Sporting sintiera enormes dificultades para detener el caudal ofensivo del Benfica y demostró que la plantilla es corta en alternativas. Con la salida de Rinaudo, se presumía que la posición de pivote defensivo tenía que haber sido reforzada con algún fichaje, y ante la baja de William Carvalho, la revelación -que ya es confirmación- de la temporada en Portugal, el Sporting no tuvo en Dier al sustituto idóneo para la posición de “5”. La baja de Jefferson en el lateral izquierdo también pesó mucho, pues el paraguayo Piris estuvo siempre ausente a la hora de defender y sin criterio en las pocas intervenciones ofensivas que tuvo. Fue una invitación al Benfica a aprovechar esa banda.

Por todo ello, la ventaja del Benfica con un gol de Gaitán (a los 27 minutos), se veía venir. Y lo cierto es que fue propiciada por una pérdida de Adrien en un duelo con Fejsa en el inicio de la jugada. La verdad es que el portugués ayer no supo soltarse en la zona de creación -jugó cerca de Dier- y de este modo perdió peso en su área de de influencia. Tenía pocos apoyos para poder construir y juntar líneas de forma equilibrada.

Benfica - Celine Aussourd

La afición volvió a disfrutar. Foto: Celine Aussourd

Al descanso se llegó con el 1-0 y la segunda mitad empezó con el mismo guión: las dos grandes oportunidades volvieron a pertenecer al Benfica. Ambas las desperdició el delantero español Rodrigo, a los 49 y 69 minutos. La última, tras una asistencia magistral de Markovic, un jugador que está evolucionando mucho en lo táctico pero que cuando se suma a su zona de confort en la posición de enganche, la magia fluye.

El Sporting no supo crear peligro y solamente una jugada aislada de Heldon en minuto 63 pudo crear una sensación clara de peligro. El balón no llegó a Slimani y Montero, aislado del gol que lo definió al inicio de temporada, parecía sin motivación y claridad para asumir el juego. Por otro lado, la movilidad del trío formado por Markovic, Gaitán y Rodrigo fue una pesadilla constante para el Sporting y principalmente para un Dier perdido y con evidente falta de ritmo y de lectura de la posición por delante de la defensa.

El segundo gol surgió de una recuperación de pelota y jugada de clase con amague de Enzo Pérez ante Dier, a los 76 minutos.

Enzo fue el mejor sobre el terreno de juego y demuestra que su evolución como segundo volante lo convierte ahora mismo en el mejor argentino jugando en en esa posición. ¿Estará Sabella atento?

A partir de ahí, el Benfica pudo hasta darle minutos a Cardozo, aumentando la fiesta en las gradas. El Sporting siguió inédito pese a las entradas de Mané y Capel y es que, pese a la coherencia de Jardim en insistir en el planteamiento sorprendente del domingo, se equivocó en la lectura del juego y en el timing de los cambios.

El partido terminó con una victoria clara de un Benfica que destaca por su salida de balón: no se complican y, si se sienten presionados, usan el desplazamiento en largo buscando a sus atacantes. Por lo que respeta a su juego ofensivo, sus acciones tienden a ser desordenadas dada la movilidad de sus hombres. En esto se vio al mejor y más característico Benfica, y con ello logró vencer desde la superioridad táctica a un Sporting que se mostró resignado.

Foto de portada: mortenf

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