Cuatro apuntes del Rubin-Zenit

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La noticia de la semana en el fútbol ruso no es otra que la dimisión de Guus Hiddink en el Anzhi, seguida por el fichaje de Vagner Love por el Shandong Luneng chino. El CSKA pierde ahora a Vagner Love y perderá próximamente, ya sea este verano o en diciembre, a Keisuke Honda, si bien debe recuperar la mejor versión del marfileño Seydou Doumbia tras la lesión que sufrió el curso pasado. “Es difícil saber cuándo va a entrar Doumbia en el once inicial”, advierte Leonid Slutsky, técnico del CSKA. Será muy pronto, seguro.

El caso es que el partido más destacado del fin de semana en Rusia, con permiso del Dinamo-Anzhi, sirve para apuntar algunos detalles. Ganó el Rubin Kazan al Zenit con un tanto de Salomón Rondón en el descuento, dicho sea de paso.

Hulk. Su nombre sonó con fuerza hace siete días cuando se especuló con su posible marcha al Monaco. Él regresó a San Petersburgo tras sus vacaciones post-Confederaciones y jugó media hora este domingo en Kazan, esta vez como ‘9’, habida cuenta de la sequía goleadora de Kerzhakov (1.500 minutos sin marcar un mísero gol) y de la confianza limitada en Bukharov. Verán que no es casualidad que el Zenit busque un delantero centro en el mercado. No fueron muchos minutos los que disputó ante el Rubin, pero fue el Hulk que conocen en Rusia: un futbolista tan individualista como poco determinante. Son ya demasiados meses en los que su rendimiento no es acorde a su nivel -no hace falta ni decir que no es acorde al precio de su traspaso-, por lo que lo mejor para las dos partes posiblemente sea la venta del brasileño. No sería traumática para el club.

Danny. Tan claro como que es el mejor futbolista del Zenit ahora mismo. Ha superado ya dos lesiones graves de rodilla y en unos días cumplirá 30 años, pero el Zenit de los 100 millones de euros en una tarde, el Zenit de Hulk y Witsel continúa siendo el Zenit de Danny, un equipo en el que quien más diferencias marca es el portugués, desasistido a menudo por sus compañeros y casi obligado a inventar él gran parte del fútbol ofensivo del equipo desde su posición de falso extremo izquierdo. Futbolista maravilloso.

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Spalletti entrena al Zenit desde diciembre de 2009

Cristian Ansaldi. El argentino es ya uno de los pocos integrantes de aquel Rubin Kazan bicampeón de liga que permanecen en Tartaristán. Y ofertas no le han faltado -estuvo muy cerca de fichar por el Benfica hace un año y medio-. Este domingo volvió a jugar a un alto nivel y anuló casi por completo a Vladimir Bystrov, el extremo que tenía enfrente. Da igual si juega como lateral izquierdo a pie cambiado o si lo hace en la banda derecha, que Ansaldi casi siempre asegura un notable. Tiene aún 26 años y suficiente tiempo como para probar suerte en una gran liga europea. Mientras tanto, Kurban Berdyev disfruta de su nivel y de su polivalencia.

Yann M’Vila. Por fin tiene continuidad tras varios meses muy convulsos: ya jugó los cinco últimos partidos del curso pasado y ha sido titular ahora de forma consecutiva ante la Jagodina y el Zenit. Y sobre el césped cumple el expediente. Sin adornos, sin florituras, sin participar muy activamente en el juego y sin complicarse. El fútbol de M’Vila ahora mismo es el de quien no se complica: con su portentoso físico va sobrado para recuperar cuantos balones quiera en la liga rusa, pero hay que pedirle algo más. Porque con su nivel no debe limitarse a ser un mediocentro que cumpla a secas, un jugador del club de “ni fu ni fa”. M’Vila ha de ser algo más. Veremos si en los próximos meses logra serlo, ya que la actual no es la mejor versión de Yann.

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