Emigración rusa

Mitryushkin Khomuka Rusia sub-19 Marcadorint

Tras varias temporadas asistiendo a torneos de categorías inferiores, uno siempre se termina encontrando con momentos que retiene en la memoria incluso pasados varios años. Uno de ellos llegó el último verano, después de que España ganara la final del Europeo sub-19 ante Rusia, que afrontaba el torneo con una de las mejores generaciones de su historia. Al fin y al cabo, dos años antes los mismos chicos habían alzado el Europeo sub-17 y esas semanas habían demostrado que sus mejores futbolistas progresaban adecuadamente. Entre la euforia española y la decepción rusa, el seleccionador Dmitri Khomukha respondió premonitoriamente a una de las preguntas que le formularon sus compatriotas. ¿Y ahora… qué pasará con estos futbolistas? “Ahora lo que importa es que jueguen regularmente en sus clubes”.

Lo comentaba porque uno de los principales problemas del fútbol ruso es la dificultad de sus jóvenes talentos para asentarse en la élite. Al menos en los gigantes, donde podemos contar casi con los dedos de una mano los jugadores menores de 25 años que gozan de minutos de importancia. En el último lustro, Dzagoev, Schennikov, Kokorin y pocos más lo han logrado antes de cumplir las 21 primaveras. Así pues, una de las generaciones más talentosas del país en el siglo XXI debía romper esa barrera, ganarse una oportunidad para gozar de continuidad en sus respectivos equipos o contar con un técnico que apostara por ellos.

En el horizonte, el Mundial de 2018. Tendrán 22 años.

Golovin, sustituido al descanso, después del pitido final
Golovin viajó a Francia con la selección.

Hasta ahora, entre los integrantes de esa generación, el que más minutos de calidad ha gozado ha sido Golovin, que doce meses más tarde del campeonato formó parte de la expedición rusa a la Eurocopa. Incluso fue titular en los dos primeros partidos por las lesiones de varios de sus compañeros, si bien nunca completó los 90 minutos. Pero es un caso aislado. Muchos de ellos siguen sin asomar la cabeza en el primer equipo más allá de algún partido puntual. En consecuencia, se está empezando a producir un fenómeno anómalo entre los futbolistas rusos en edad sub-21 que afecta a esta generación de jugadores pero también a otros más jóvenes o ligeramente más veteranos. Se está iniciando un éxodo para gozar de continuidad en la élite en otras ligas donde les brinden más oportunidades. Les toca emigrar.

“En la convocatoria rusa para la Eurocopa solo tres de los 23 futbolistas tienen 25 años o menos”. El último ensayo de Rusia

Entre los pioneros encontramos a dos canteranos del CSKA que destacaron en la Youth League pero que sin oportunidades a la vista salieron cedidos a la primera división de la República Checa. En un inicio salió Yacheslav Karavaev, lateral derecho, que jugó un curso entero en el Dukla de Praga y repitió en el Jablonec la pasada temporada. En el viaje al país checo lo acompañó Dimitri Efremov, futbolista de tres cuartos que incluso llegó a debutar con la selección absoluta de Rusia en marzo de 2015 cuando apenas había disputado una docena de partidos con el primer equipo del CSKA. En el caso de Efremov, aterrizó en el Slovan Liberec. Karavaev disputó casi todos los partidos mientras Efremov tuvo menos continuidad pero a pesar de ello jugó más minutos de los que habría disputado en Moscú. El próximo será Nikolay Komlichenko, cedido hace pocas semanas al Slovan Liberec procedente del FK Krasnodar.

A una liga de entidad similar se marchó Anton Mitryushkin, seguramente cansado de esperar una oportunidad en el Spartak de Moscú. El caso de este arquero es distinto, porque se desvinculó definitivamente del club en el que se formó para aterrizar en el Sion suizo. Mitryushkin firmó un contrato con los helvéticos en febrero (hasta 2019) y tras un periodo inicial de adaptación se convirtió en el portero titular en la recta final de la liga. Será a partir del próximo curso cuando podrá demostrar su valía con mayor continuidad. Lo que más sorprendió de su movimiento fue su destino, a pesar de tratarse de un club que le promete minutos, pues se trata de un guardameta cotizado en el mercado que destacó sobremanera con las categorías inferiores rusas (sub-17 y sub-19 en particular). Otro arquero habitual en las inferiores de Rusia ha sido Artrem Leonov, que en el mercado invernal abandonó el Ufa para recalar en el Lucko, de la segunda división croata.

Mitryushkin ha firmado por el Sion.
Mitryushkin ha firmado por el Sion.

Otros futbolistas han optado por dar el salto a clubes de mayor entidad. Vitaly Lystsov debutó con el primer equipo del Lokomotiv de Moscú en 2012, cuando solo tenía 17 años, en un partido contra el Krasnodar en el que entró para asegurar el resultado y perder tiempo. Sin embargo, el central no gozó de mayor continuidad y en 2014 terminó en el Uniao Leiria portugués, un equipo de Tercera División en el que destacó lo suficiente como para que pocos meses más tarde el Benfica lo captara en su radar. Un camino similar siguió su compañero de generación en el Lokomotiv de Moscú, Arshak Koryan, que recientemente fichó por el Vitesse después de haber entrado en solo dos convocatorias con el primer equipo. Koryan es un extremo explosivo y habilidoso asiduo en los partidos de las categorías inferiores de Rusia que, como Lystsov, nació en 1995 y aspira a jugar el Mundial de 2018. Un par de años más tiene Konstantin Bazelyuk, que este verano ha recalado en el fútbol luso y jugará en el Estoril, cedido por el CSKA.

En Alemania también encontramos dos atacantes rusos. El caso más extraño es el de Vadim Manzon, un alto delantero que militaba en el Strogino de la tercera división rusa y que en 2015 firmó por el Karlsruher, de la segunda división alemana. En su primer curso en el país teutón no participó demasiado, pero tuvo su momento de gloria con un gol en el tiempo de descuento frente al Friburgo en un partido que terminó 1-1. Más al norte viajó Aleksei Gasilin, que ha jugado esta última temporada en el filial del Schalke 04. Su caso es uno de los que invita al optimismo, pues anotó 14 goles en 33 partidos. El nivel de exigencia fue menor, pues lo hizo en la Regionalliga, el cuarto escalón del fútbol alemán, pero a pesar de todo fue uno de los futbolistas más destacados del curso en un club que suele recurrir bastante a los productos de su cantera. Gasilin, eso sí, estaba cedido por el Zenit de San Petersburgo, club en el que debutó con 17 años en 2013 para no volver a jugar más. Nacido en 1996, Gasilin es uno de los mejores jugadores de la generación dorada citada anteriormente.

Gasilin.
Gasilin ha probado fortuna este año en el filial del Schalke.

En otro país germanoparlante, Austria, milita Dmitri Skopintsev. Este lateral zurdo entró en el entramado de Red Bull, pues a priori firmó por el RB Leipzig pero este curso ha jugado la Youth League con el club de Salzburgo y ha sido titular habitual en la segunda división austríaca con el Liefering, que ejerce de filial del RB Salzburgo. Este es otro caso de un futbolista que abandonó el Zenit, con el que llegó a participar en la Champions juvenil pero nunca jugó con el primer equipo.

También dejó el club de San Petersburgo el defensa Dzhamaldin Khodzhaniyazov, uno de los chicos más prometedores de la cantera celeste. Miembro de la generación del 96, era uno de los jugadores marcados en rojo tras el triunfo en el Europeo sub-17, aunque posteriormente su físico no se desarrolló tanto como se esperaba y derivó en un zaguero demasiado endeble como para ser central. Khodzhaniyazov puede jugar como lateral zurdo y gozó de minutos en varios encuentros con el Zenit, incluyendo un partido como titular en Champions frente al Nordsjaelland cuando todavía era menor de edad. Sin embargo, su progresión se estancó y vio la mayoría de choques desde el banquillo, así que primer probó fortuna en el Amkar Perm, donde pasó varios meses cedido, y luego abandonó la entidad rumbo a Dinamarca. Khodzhaniyazov actualmente juega en el Aarhus.

Khodzhaniyazov, sentado sobre el césped después del partido
Khodzhaniyazov ahora juega en Dinamarca.

Un compañero de esa generación del 96, también formado en el Zenit, ha sido el último en salir al extranjero. Ramil Sheydaev era el goleador de la mejor Rusia de los últimos años en categorías inferiores, y lo siguió demostrando siempre que tuvo opción en el filial del equipo celeste (26 goles en los últimos 38 partidos). Probó suerte en el Rubin Kazan como cedido, apenas gozó de minutos y ahora ha firmado por el Trabzonspor turco.

Múltiples y variados caminos, algunos más sinuosos que otros, que llevan a un mismo objetivo. No todos lo alcanzarán a tiempo, por lo que intuimos al ver las piedras que se han topado al inicio del recorrido. La fuga de cerebros empieza a ser una realidad, si bien en Rusia hay varios nombres que pueden despuntar en los próximos años como el central Chernov, el goleador Davydov, los mellizos Miranchuk (en especial Aleksey) o el inteligente mediocentro Barinov. Del desarrollo de todos estos chicos dependerán las opciones mundialistas de Rusia para renovar su plantilla y mejorar en 2018 los pésimos resultados de sus últimas cuatro grandes citas de selecciones.

El caso de Denis Cheryshev, criado en España desde niño, se considera distinto a los citados.

Ramil Sheydaev jugará en el Trabzonspor.
Ramil Sheydaev jugará en el Trabzonspor.
Fotografías: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

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1 comments

En Mexico creo que se seguira el mismo camino, esta temporada se empezo a jugar con la regla 10/8, esto significa que de los 18 convocados 11 titulares y 7 suplentes, 10 pueden ser extranjeros, el numero de plazas para mexicanos disminuira drasticamente, el nivel de los juveniles mexicanos ha subido ultimamente, se han obtenido titulos sub 17, buenas participaciones en sub 20 y es el vigente campeon olimpico, materia prima la hay y como se comenta en el articulo si no se consolidan en primera division se pierden, los jugadores mexicanos tendran que emigrar o dedicarse a otra cosa.

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