FC Rostov, a las puertas del milagro

kurban berdyev. Светлана Бекетова - soccer.ru

El FC Rostov juega exactamente como la gente que no ve partidos del Leicester cree que lo hacen los hombres de Claudio Ranieri: renuncian a la posesión de la pelota, esperan agazapados en su propio campo, se sienten cómodos con la defensa cerca de su propia portería, la acumulación de hombres por detrás del balón facilita contar con ayudas constantes cuando el rival es capaz de desbordar y no disponen en plantilla de un goleador rutilante. Es el triunfo del orden y la solidaridad, no hay estrellas sobre las cuales dirigir los focos. Si acaso la cámara se para en su entrenador: Kurban Berdyev, el hombre del milagro.

Como contamos en el pasado, el ex del Rubin abandonó Kazán después de 12 años en el banquillo y ahora se lleva todos los elogios a las orillas del río Don, en una ciudad que en un principio lo acogió con dudas. Su propuesta no ha variado ni un ápice con el paso del tiempo y quizá fuese ese inmovilismo el causante de las primeras reticencias entre la afición. Pero ahora todo eso forma parte del pasado, porque sus futbolistas lideran la tabla clasificatoria con un punto de ventaja sobre el CSKA y cuatro respecto a Krasnodar, Lokomotiv y Zenit a falta de cinco jornadas para el final de la Premier League rusa. 16 goles encajados en 25 partidos y únicamente cuatro derrotas, todas ellas sufridas fuera de casa, componen la mejor carta de presentación posible para un club incapaz de dejar atrás los problemas económicos.

Con más de un millón de habitantes, Rostov es un centro comercial e industrial que no suele ser noticia por asuntos positivos. Su gente trabaja y sufre.

Ante el Zenit de Villas-Boas (3-0), el líder mostró solidez y pegada. El gabonés Kanga abrió la lata antes del descanso y Azmoun amplió la renta bordeando la posición antirreglamentaria cuando restaban segundos para sobrepasar la hora de juego. El sistema de Berdyev, 1-5-3-2, funcionó como un reloj. Prueba de ello fue el tercer gol de la tarde, obra de Erokhin: una acción individual del centrocampista ruso por el costado derecho no encontró oposición y su posterior remate finalmente se topó con la complacencia de Lodygin bajo palos. Instantes después, la realización enfocó a Berdyev: el míster del FC Rostov, con un 3-0 a favor y el estadio completamente desbordado por la emoción, miraba ensimismado su rosario musulmán segundos antes de pedir tranquilidad a sus ayudantes como quien desea saborear sin prisa el último sorbo de una taza de café.

Cinco partidos para materializar lo impensable.

Pese a ser de los pocos clubes que no desaparecieron con la creación de la URSS, el Rostov fue un club segundón ya que en la ciudad mandaba el SKA, el club del ejército, subcampeón de liga soviética en 1966 y campeón de copa el 1981. Con el fin de la URSS, se han invertido los papeles, con algún derbi jugado en Segunda. Ahora el SKA juega en cuarta, después de perder categorías por impagos. Y el FC Rostov aguanta, aunque el propietario Viktor Goncharov admite que sufre por el futuro del club. Si se meten en Champions, llegaría el dinero que podría modificar el escenario. Y todo gracias a Berdyev.

Foto de portada: Светлана Бекетова – soccer.ru, bajo licencia CC.

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