La vieja guardia contra el músculo económico

Dzagoev y Honda, delante de Slutsky en el túnel de vestuarios. Foto: Kate Lokteva

La Final de la Copa Rusa que se juega mañana en Grozni es una final de contrastes. La capital de Chechenia va a albergar el choque que pone fin a la temporada en Rusia entre CSKA de Moscú y Anzhi Makhachkala (11:30 CEST), dos clubes con historias bien distintas. Por un lado, el equipo del Ejército, un club capitalino centenario y de renombre a nivel nacional e internacional. Por otro, el músculo económico. Un club de la misma edad que la Federación Rusa (22 años) y sin ningún logro trascendente antes de la llegada del multimillonario oligarca local Suleyman Kerimov. Un equipo caucásico, de la geopolíticamente tensa región del Daguestán, que quiere consolidarse en la élite del fútbol ruso a corto plazo y en la del europeo a medio plazo.

El CSKA llega con la intención de conseguir el doblete. Los favoritos para ganar la Russian Premier League (RPL) eran el propio Anzhi y, sobre todo, el Zenit de San Petersburgo, que apoyado económicamente por la gasística Gazprom, había completado su equipo a última hora en el mercado de verano con fichajes de renombre como Witsel (40 millones de euros) y Hulk (60 millones de euros). No se contaba con un CSKA de línea continuista, con Leonid Slutsky en el banquillo por cuarta temporada pese a presentar su dimisión en verano, que había caído eliminado en la última ronda previa de la UEFA Europa League ante el AIK Solna sueco y que había sumado solo 3 de los primeros 9 puntos posibles en liga. No daban motivos. No obstante, y pese a no tener un estilo dominador, padecer de bajas importantes en varios tramos de la temporada y sufrir en algunas victorias, el CSKA convirtió en positivo el no tener distracción europea y ha aprovechado los variopintos problemas de sus rivales para traerse el título liguero a la capital 7 años después. El Zenit vivió un conflicto interno en otoño por culpa de los salarios de los recién llegados (Witsel y Hulk), que revolucionaron al núcleo duro del vestuario. El Anzhi dio la cara ante rivales complicados en UEFA Europa League pero se desinfló tras caer en Octavos de Final ante el Newcastle. Los hombres que entrena Guus Hiddink no consiguieron mantenerse en la pelea por la liga después, pues acusaron en exceso la carga de jugar jueves-domingo con desplazamientos muy largos y algunas lesiones.

Para el Anzhi Makhachkala esta Final es la primera oportunidad de incluir un título en sus vitrinas. El mayor logro en la etapa previa a Kerimov fue un subcampeonato de este torneo en 2001. Sus importantes inversiones (Eto’o, Jucilei, Boussoufa, Zhirkov, Eto’o, Lacina Traoré o Willian, entre otras) han hecho que poco a poco el equipo se haya acercado a Europa y haya competido a buen nivel en la segunda competición continental. El tercer puesto en RPL es el mejor de la historia del equipo, y ahora la Copa de Rusia puede ser el punto de partida para la consolidación total del proyecto.

De forma genérica, conviene señalar que el CSKA no es un equipo que pretende dominar los partidos. No se siente cómodo arrebatándole la posesión al rival y proponiendo de forma constante. Además, es un equipo cuyo carril central es especialmente fuerte en fase defensiva, pero no tanto en la ofensiva. Dicho de otra forma, la mejor vía para atacar del CSKA consiste en llevar el balón a la banda y acercarlo al área rival con movimientos fuera-dentro, diagonales o pases al mediapunta o segundo delantero. En gran parte, este estilo del CSKA campeón de liga viene determinado por las siguientes claves:

  • El doble pivote sueco

Rasmus Elm llegó a Moscú en agosto de 2012 previo pago de 6 millones de euros al AZ Alkmaar neerlandés. Cuando llegó era un interior puro, un jugador con llegada desde segunda línea que tenía siempre la portería rival en mente. Era de esos jugadores que vuelan hacia campo rival protegidos por el mediocentro del doble pivote. Sin embargo, desde el primer día, Slutsky lo juntó con su compatriota Pontus Wernbloom, que en su día también llegó a Moscú procedente de Alkmaar. Wernbloom es un ‘5’ puro, contundente defendiendo, que se sabe posicionar, que ayuda a los laterales y que va bien al choque. Junto a él, Elm ha aprendido progresivamente tareas del rol de mediocentro, sin olvidar lo que él ya sabía hacer. Con ello, en cada fase defensiva, el CSKA logra tener una primera barrera muy fuerte antes de la propia línea de zagueros que cuesta mucho superar: el doble pivote sueco; Elm es solidario y se alinea con Wernbloom para defender.

Esta combinación es exitosa a la hora de defender, pero el alejamiento progresivo del área rival que vivió Elm en su adaptación tuvo y tiene algunas consecuencias en lo que a profundidad por el carril central se refiere. En fase ofensiva, el CSKA está algo marcado por esta circunstancia, y busca una continuidad lateral desde el inicio de la jugada que le permita llevar el balón a los tres cuartos por las bandas para acercarlo después a la zona del mediapunta o segundo punta y el delantero. No les ha ido mal.

  • Experiencia y solvencia en la zaga

La línea defensiva no está formada por cualquiera. En las pizarras de Slutsky, los puestos de centrales esta temporada siempre eran fijos: Sergei Ignashevich (33 años) y Vasili Berezutski (30 años). Ambos son internacionales con Rusia y llevan juntos en el club desde que llegó Sergei en 2004 (Vasili se incorporó en 2002). Se conocen mucho y son jugadores muy experimentados. Es difícil que no haya compenetración. Además, en el banquillo está Aleksei Berezutski (30 años), que llegó a la entidad moscovita en 2001. La vieja guardia se encarga de proteger la portería de Akinfeev, y cada vez demuestra más solvencia y éxito en esta empresa. El CSKA es en parte campeón de liga no solo por tener la defensa menos goleada (comparte la cifra de 25 tantos encajados con el subcampeón Zenit) sino por ser un equipo trabajador e imponente atrás. En la Final faltará Ignashevich, expulsado en la Semifinal. Los hermanos Berezutski compartirán línea, y será un partido lo suficientemente grande como para volver a medir su fiabilidad en pareja, muy criticada en la última participación en Champions League de los de Slutsky.

Es cierto que en los laterales no hay tal grado de experiencia, pero sí comparten con los centrales la solvencia. Por característica inherente a este rol, esa solvencia se traduce en equilibrar satisfactoriamente las llegadas en ataque y el trabajo defensivo. El brasileño Mário Fernandes (22 años) llegó de Grêmio en verano y se dudaba que pudiese ser defensivamente correcto. Lo ha sido desde el principio y eso le ha valido para ser titular fijo en la banda derecha. Por la izquierda Kirill Nababkin (26 años) ha competido con Georgi Schennikov (22 años) por la titularidad. El primero es un full back que puede jugar en cualquier banda. Los dos han respondido. Ahora, por la lesión de Fernandes, ambos son titulares.

  • El sacrificio de Alan Dzagoev

Alan Dzagoev es el futbolista más mediático del CSKA por sus buenas actuaciones con los del Ejército y con la selección. El joven mediapunta de 22 años se vio perjudicado por el enorme rendimiento de Keisuke Honda en la que también es su demarcación natural, la de ‘10’. Teniendo en cuenta el estado de forma y el rendimiento de Honda y lo trascendente que puede ser Dzagoev en el juego del CSKA, Slutsky los juntó y escoró al ruso a la banda izquierda. Alan asumió el cambio de demarcación e intentó aportar lo máximo posible como volante, aunque no con mucho éxito al principio. Sus movimientos no eran los típicos de un volante; no eran movimientos fuera-dentro o centros. De hecho, pocas veces prueba a desbordar por fuera. Alan conduce el balón en paralelo al borde del área tras la recepción hasta encontrarse en el centro. Ahí decide si profundizar, tirar, regatear o pasar. Esta circunstancia, a priori negativa, acabó convirtiéndose en positiva por el asunto de la continuidad lateral: el balón es llevado por fuera a tres cuartos y es Dzagoev quien se encarga de centrarlo y acercarse al mediapunta o al delantero (es el máximo asistente con 6 pases de gol), además de intentar buscar por su cuenta el gol (7 tantos en total).

Dzagoev y Honda, delante de Slutsky en el túnel de vestuarios. Foto: Kate Lokteva

Las lesiones de Honda convirtieron en fundamental el regreso de Vágner Love al club en marzo. El brasileño es un segundo punta que rindió desde que llegó de Flamengo. Dzagoev se mantuvo en la izquierda y ahí sigue. Cada vez más adaptado y acomodado.

  • De Honda a Vágner Love

La figura del atacante situado por detrás del delantero, ya sea un mediapunta (Honda) o un segundo delantero (Vágner Love), ha sido capital en el rendimiento ofensivo del CSKA. No solo porque la naturaleza del juego del equipo y esa continuidad lateral provocan que sea el líder y organizador de los ataques, sino porque tanto Honda como Vágner Love son excelentes futbolistas. Lo son profundizando, conduciendo, regateando, escorándose, buscando el área tras recibir o tras conducir y tirando a puerta. El japonés se ha caído en la segunda vuelta del campeonato por sus lesiones, pero fue trascendental en el primer tramo de la temporada. Suma 7 goles y 5 asistencias en total. Sus problemas físicos han provocado alguna variación táctica alternativa en partidos concretos, pero con el regreso del brasileño el CSKA ha vivido una transición del 4-2-3-1 al 4-4-1-1, sin cambios masivos. Vágner Love, por su parte, que lleva 2 meses activo tras su regreso a Rusia, ya suma 5 goles y 3 asistencias. Es el hombre al que seguramente más tema Hiddink para mañana.

  • Las reconversiones como comodín

Leonid Slutsky es un técnico al que se le discuten bastantes cuestiones. Sin embargo, esta temporada ha llevado a cabo algunas trasformaciones y cambios de rol que, a pesar de sonar alocados sobre el papel, han tenido efectos positivos. Son los casos de Pavel MamaevAleksandrs Cauņa y, sobre todo, de Ahmed Musa. El joven extremo nigeriano (20 años) ha jugado prácticamente toda la temporada en la posición de ‘9’ tras la lesión grave de Seydou Doumbia, apartado de los terrenos de juego durante 9 meses. Parecía que esta reconversión forzosa iba a suponer una pérdida de capacidad goleadora, pero Musa se adaptó al nuevo rol y Slutsky ha acabado muy contento con él en esa posición. Ha marcado 11 goles y ha dado 4 asistencias, cifras bastante correctas. Ahora, con Doumbia renqueante tras salir de su lesión, conserva el puesto de ‘9’ titular. Otras reconversiones, aunque menos trascendentes, son las de Mamaev y Cauņa. El ruso y el letón son interiores que han acabado adaptados a las posiciones de volante en cualquier banda. Se trata de comodines adicionales que se ha sacado de la manga Slutsky y que vienen bien para momentos de la temporada como el actual, en el que el preciso y constante extremo derecho serbio Zoran Tošić está lesionado. Se puede mencionar también un experimento reciente en vías de consolidación provocado por la recuperación de Honda de una lesión y el buen momento de Vágner Love. En los últimos choques de la temporada, Slutsky ha mantenido la estructura 4-4-1-1 colocando a Honda en la derecha y sacrificándolo al estilo Dzagoev. En los minutos que Honda ha jugado en la banda ha respondido y ha permitido mantener la continuidad lateral.

 

La idiosincrasia del juego del Anzhi Makhachkala de Guus Hiddink es la asociación y la verticalidad. Se trata de un equipo que no pierde de vista la elaboración pero que prioriza la profundidad y quiere ser ofensivo.Esta temporada se ha caracterizado por las siguientes claves:

  • La movilidad de Eto’o

Samuel Eto’o llegó a Rusia como un delantero puro. Durante su estancia en el Anzhi se ha transformado en un segundo punta. Otros delanteros goleadores, cuando son veteranos, retroceden en el campo y le dejan la función goleadora a otros para encargarse de conectar al punta con los generadores en el centro del campo. Eto’o también, pero con una salvedad importante: se ha comportado esta temporada como segundo delantero, hubiese o no alguien por delante. Lo ha hecho sin abandonar la labor goleadora, evidenciando que sigue a un gran nivel. Las caídas no solo a bandas y a tres cuartos sino también a la zona del doble para ofrecerse, recibir, girarse y correr han sido la tónica habitual en su juego. Su calidad individual con balón no se ha perdido. Evidentemente, estas caídas tenían una utilidad óptima cuando el marfileño Lacina Traoré (llegado del Kuban Krasnodar por 18 millones de euros) estaba por delante y el dibujo táctico era de 4-4-1-1.

La llegada de Willian a comienzos de 2013 no ha alterado mucho el juego del delantero camerunés. El mediapunta brasileño, consolidado a nivel europeo y comprado al Shakhtar Donetsk por 35 millones de euros, ha provocado que el esquema pase a ser 4-2-3-1, pero nada más. La esencia del colectivo y la del propio Samuel se mantienen intactas.

  • El condicionante de Lass

Lass Diarra firmó el último día del agosto pasado un contrato de 4 temporadas con el club del Daguestán. Hiddink quería al francés para tener a un interior puro que acompañase al mediocentro brasileño Jucilei. Hasta ese momento, el exseleccionador turco optaba o bien por Odil Akhmedov (también interior pero de menor calidad individual) o bien por dejar a Jucilei toda la zona del ‘5’ y colocar a un mediapunta como Mbark Boussoufa entre los volantes en una disposición muy ofensiva. El doble pivote ideal, el más equilibrado y el más solvente en ataque y en defensa era y es el que Jucilei forma con Lass. Los problemas físicos y las lesiones del ex del Real Madrid llevaron a Hiddink a utilizar de nuevo a Akhmedov, a Boussoufa en esas configuraciones tan ofensivas (él ya se había adaptado a jugar en banda y había sentado a Carcela-González) y a Oleg Shatov, un joven interior de nivel que, gracias a estas apariciones en el primer equipo y a su polivalencia (puede jugar de volante), ha sido llamado por Fabio Capello para la selección rusa en alguna ocasión. Todas estas variables tienen sus ventajas y sus desventajas, pero de alguna u otra manera desequilibran a un equipo que pierde su mediocampo ideal.

  • La transformación de Yuri Zhirkov

Yuri Zhirkov llegó a Makhachkala procedente del Chelsea en verano de 2011 por una cantidad cercana a los 14 millones de euros. Es un lateral izquierdo consolidado y con actuaciones muy positivas a lo largo de su carrera. Su vocación ofensiva ha llevado a Guus Hiddink a convertirlo en un volante, demarcación de la que apenas se ha movido desde el comienzo de este año. En esa posición ha ganado mucha trascendencia en el juego ofensivo del equipo, pues puede centrar y jugar por fuera o también optar a acercarse al área buscando portería o a Willian y Eto’o. Se ha hecho bastante más escurridizo si cabe para los laterales (y demás defensores) rivales.

Esta trasformación, por otra parte, ha provocado una alternancia en la demarcación de lateral izquierdo. En partidos en los que convenía dar cabida a Carcela-González o a Akhmedov, Zhirkov retrocedía al puesto de lateral. Mientras tanto, jugadores como Eshchenko (comprado al Lokomotiv en invierno y lesionado de gravedad), el central adaptado Tagirbekov o Agalarov, apto para las dos bandas han ido alternándose en esa demarcación. Sin estar condicionada por un lateral que adelanta su posición, la demarcación de lateral derecho ha sido ocupada por variados jugadores que se han ido alternando por tramos en la temporada, como el propio Eshchenko (apto para los dos costados), Logashov (ahora lesionado) y Gadzhibekov, titular hasta esta temporada.

  • Problemas defensivos

La zaga del Anzhi ha estado liderada hasta el invierno por el congoleño Christopher Samba. Compartía pareja de centrales con el brasileño João Carlos, algo menos contundente en las tareas defensivas y con peor recuperación que el africano, cuyo portento físico le suponía una ventaja importante a la hora de trabajar en área propia y de buscar remates en área rival. Samba era el responsable de que el Anzhi tuviese una línea defensiva solvente y eficaz, más teniendo en cuenta el nivel del resto de centrales y las múltiples rotaciones en los puestos de lateral (que impedían que alguien se convirtiese en fijo y con esa confianza progresase). En el mercado invernal, el QPR compró al Samba por un montante de 15 millones de euros. Fue entonces cuando Ewerton, comprado en verano de 2012 a un pequeño equipo brasileño tras haber estado cedido en Braga, tuvo que asumir la titularidad. Para tener centrales suplentes el Anzhi se movió en el mercado y se llevó al sevillista Emir Spahić en calidad de cedido. Desde la salida de Samba, el Anzhi ha ganado los mismos partidos que ha perdido (6 de 17), cuando con él sumaban 23 victorias en 33 partidos entre todas las competiciones. Ewerton se impuso pronto a Spahić por los deméritos del bosnio, y pese a ello ha sufrido en demasiadas ocasiones ante los delanteros rivales junto a João Carlos en un eje de la zaga que no ha aguantado el tramo final de temporada.

1 comments

No está Jucilei para ir a la canarinha dadas las carencias q tienen en el mediocentro?¿ x no hablar d Willian,un jugador exquisito.Hecho en falta la calidad y técnica d antaño en la selecao.

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