Una liga carnívora: el Spartak vuelve a mandar en Rusia

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Kogalym es una ciudad perdida en medio de Rusia. En 1975, unos científicos soviéticos confirmaron la existencia de petróleo en el subsuelo y las autoridades decretaron la creación de una planta de extracción en medio de la nada. De bosques fríos y paisajes preciosos. Así nació Kogalym, fundada en 1975. Más de 10.000 personas fueron enviadas en pocos meses con la promesa de buenos sueldos. Uno de ellos era Vagit Alekperov, un ingeniero especializado en el petroleo de Azerbaiyán. Otro era Leonid Fedun, un militar ruso nacido en Kiev, donde servía su padre, que aceptó un trabajo de profesor en esa ciudad recién creada. Los dos se conocieron y se hicieron amigos. Un ingeniero hijo de azerbaiyano y rusa. Un profesor hijo de ruso y ucraniana. Los dos tenían ambiciones y mantuvieron el contacto incluso cuando Fedun volvió al ejército soviético.

Ese encuentro tuvo muchas consecuencias. Cuando la Unión Soviética se derrumbó, muchos militares y políticos estaban listos para abandonar la hoz y el martillo por la mañana y abrazar los dólares por la noche. Alekperov era entonces el ministro de energía más joven de la URSS. Y se encargó de liderar la creación de nuevas empresas petroleras públicas que empezaron a mutar hasta la creación de Lukoil, creada cuando se unieron tres empresas estatales. Lukoil se convirtió en una de las empresas más grandes del mundo del sector, con capital estatal y privado. Y Alekperov como presidente. Uno de los hombres a los que llamó en su ayuda fue Fedun. Y ahora Fedun tiene el 9,2% de las acciones de Lukoil. Esos dos amigos que se conocieron en Kogalym pasaron a ser dos de los rusos más ricos. Y Fedun, cuando pudo, se compró un regalito: el Spartak de Moscú. En 2004 se convirtió en el propietario del club más amado del fútbol ruso.

Aunque tener detrás un millonario no asegura la felicidad. Fedun ya suma 13 años en el palco, con su aspecto curioso. Una gorra deportiva, una camisa poco elegante, despeinado. No parece tener el dinero que tiene. No parece un propietario. Y durante 13 años ha destacado por su capacidad por fallar en la elección de entrenadores. Y por su poca paciencia. Uno de ellos fue Unai Emery, por ejemplo. Aunque finalmente, este año, por fin, el Spartak ha ganado la liga, rompiendo una espera de 16 años. La última liga era esa del 2001 y el último título, la Copa del 2003. O sea, fue llegar Fedun y el club dejó de ganar ligas. Durante estos años, el Zenit, con el dinero de Gazprom, ha ganado cuatro ligas. El Lokomotiv, con el dinero de los ferrocarriles, dos. El Rubin Kazan, con el apoyo del gobierno de la región del Tartaristán, otras dos. Y el CSKA, propiedad de otro empresario del sector de le energía, Yevgeni Giner, un total de seis.

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La afición del Spartak llevaba tiempo sin celebrar una liga. Foto: Zac Allan.

Han sido años difíciles para la gente del Spartak. Históricamente es el club más laureado y el que tiene más hinchas. Era uno de los pocos clubes soviéticos fundado por ciudadanos, y no por una institución. Eso le dio un cierto aire diferente. Lo fundaron estudiantes y amantes del deporte en el barrio de Krasnaya Presnya, un barrio en esa época de tradición comunista. Así que las autoridades permitieron su existencia y uno de los fundadores, Nikolai Starostin, buscó un padrino para proteger el club. Durante sus primeros años, el Spartak dependió de las Juventudes Comunistas o de sindicatos. Con Starostin y sus tres hermanos como estrellas, el Spartak se convirtió en el equipo de moda. Y a diferencia del CSKA, del Dinamo o del Lokomotiv, la gente tenía la sensación de que era un club más o menos libre, pues no dependía de un gran ministerio. Entre sus goles y esa sensación, el Spartak se convirtió en el club más amado y laureado, pese a que incluso los hermanos Statorstin fueron enviados en su momento al gulag. Cuando acabó la URSS, Nikolai Starostin aún pudo vivir como presidente la primera liga rusa del club. Durante los años 90, el Spartak fue el gigante de siempre. No tenía rival. Hasta el año 2001.

En la actualidad, una estatua de los cuatro hermanos preside el terreno de juego del nuevo estadio del Spartak. Hasta ahora, este precioso nuevo estadio era el gran legado de la gestión de Fedun. Inaugurado en 2014, es un estadio precioso de un equipo que necesitaba una casa, pues solía jugar en el Luzhniki, el estadio más grande de Moscú. Aunque no era el suyo; lo compartía. Ese día, por primera vez, el Spartak pudo decir que tenía un estadio propio. Este estadio y poder sonreír con el descenso del Dinamo de Moscú era casi la única alegría de los hinchas de la “carne”, como se conoce al club por su relación con los sindicatos de producción de alimentos en los años 20. Esta temporada, finalmente, llega la soñada liga; la primera con Fedun, el responsable, con su bolsillo, del nuevo estadio, los cambios de entrenadores (de Nevio Scala a Unai Emery, pasando por Laudrup, Karpin o Murat Yakin) y los fichajes.

La liga llega gracias a Massimo Carrera, entrenador italiano recordado por su imponente planta como central en la Juve campeona de Europa de Lippi. Curiosamente, esta es la primera experiencia en Primera como entrenador de Carrera; un tipo hasta hace poco destinado a ayudar y mejorar mecanismos defensivos. Cuando se retiró, se sacó el título y entró en el fútbol base de la Juve, entrenando al Primavera hasta que llegó Antonio Conte, quien lo enroló en su cuerpo técnico. El exjugador de Atalanta, Juve o Bari siguió a Conte en su experiencia con la selección italiana, y no se separó de él hasta el verano del 2016, cuando uno se fue al Chelsea y Carrera, en un fichaje que no provocó titulares, se enroló en el cuerpo técnico de Dmitri Alenichev, el exjugador de Spartak, Roma o Porto.

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Carrera (izquierda) era el segundo de Conte en la Juventus. Foto: Focus Images Ltd.

Igualmente, Alenichev, el undécimo entrenador en 12 años en el Spartak, duró poco. Y Carrera se encontró como primer entrenador en una solución de emergencia de Sergey Rodionov, el director deportivo del club, solamente cuatro semanas después de aterrizar en Moscú. El Spartak quedó eliminado en la previa de la Europa League en manos del AEK Larnaca de Chipre, y la presión sobre Alenichev fue tan dura, que este dimitió. El Spartak tanteó a Kurban Berdyev, pero las negociaciones no llegaron a buen puerto. Así pues, Carrera tenía un reto por delante. Y no le pudo salir mejor.

Carrera, que como defensa era duro como un muro, como entrenador sigue la escuela de su amigo Conte. Se suponía que mejoraría la defensa, pero su apuesta fue más parecida al Chelsea actual que no a la Juve de otras épocas. Un 4-2-3-1 o un 4-3-3, salida de balón elegante, presión alta, juego por las bandas. El resultado ha sido un equipo divertido de ver, con el segundo mejor ataque de la liga (superado solamente por el Zenit) y un equipo capaz de ganar los duelos importantes, aunque también de caer goleado en 3 de sus 4 derrotas en liga. El veterano Rebrov manda debajo de los palos y en defensa, Salvatore Bocchetti, con problemas de lesiones, ha perdido un poco de continuidad. Al final, el alemán Tasci manda en el centro acompañado del joven ruso con raíces georgianas Dzhikiya o Kutepov. En las bandas, los experimentados Kombarov y Yeschenko. El brasileño Fernando, ex del Shakhtar, es clave en el centro del campo, bajando a sacar el balón y liderando la salida, mientras Glushakov trabaja a su lado. Zobnin, Popov y el máximo goleador, Quincy Promes, atacan por las bandas y en punta el brasileño Luiz Adriano olvida su fracaso en el AC Milan.

Una plantilla reforzada en momentos claves de la temporada que ha conseguido llenar el estadio para que el “equipo del pueblo” se asegure volver a la Champions. En un giro de guion, ese militar que acabó en medio de la nada, en Siberia, ha conseguido finalmente ganar una liga con el Spartak gracias al único entrenador que no ha fichado. Carrera llegó como ayudante y en cuatro semanas tenía el timón del club más amado en sus manos. La carne está de vuelta.

Foto de portada: Brateevsky.

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1 comments

Que increíbles son sus artículos. Y aparte dejan líneas para pensar (food for thought, como dirían en inglés): “ese militar (…), ha conseguido finalmente ganar una liga con el Spartak gracias al único entrenador que no ha fichado”… Felicitaciones por el artículo

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