Un ‘Mini Mourinho’ se forja en Suecia

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En el fútbol, como en la vida, existen infinidad de posibles mixturas aún por descubrir y que quizás nunca vayan a ser reveladas, conexiones que pensamos que podrían funcionar o simplemente ser divertidas por un tiempo. También sucede que a veces percibimos muy claramente a alguien nacido para estar en algún sitio y cuando esto sucede, cuando A y B se mezclan, el resultado presenta una potencialidad ilusionante incluso para el que se lo mira desde la distancia. Es el caso del Hammarby IF y el talento de los banquillos Jakob Michelsen, que a partir del 1 de enero de 2017 se hará cargo del club con más mística de toda Suecia.

Un club con relato

El Hammarby IF es uno de los equipos históricos del fútbol sueco. Pese a no ganar grandes títulos y haber estado peleando bastante tiempo en la Superettan (la segunda división sueca) el Bajen es el club con más seguidores de todo el país. De hecho, si uno se fija en las cifras de asistencia de la Allsvenskan observará que la media de espectadores del Hammarby la temporada pasada (22.885) sólo tuvo rival en el Malmö (17.841) campeón de la competición. Esta buena respuesta de los fans ha hecho que la mudanza a un campo como el Tele2 Arena, compartido con el rival Djugårdens, haya sido menos traumática.

Y es que la razón del éxito social de un club tan mediocre futbolísticamente no se explica sólo a través del césped. En palabras de uno de sus más veteranos miembros de la plantilla Stefan Batan, entrevistado por marcadorint.com, “el Hammarby es el equipo del pueblo, nuestros aficionados nos siguen casi como una religión”. No se puede entender este fervor por el Hammarby IF sin situar al club verde y blanco en el barrio de Södermalm, una isla en la parte sur de Estocolmo convertida en distrito -como suele ser habitual en la capital sueca-.

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Kennedy Bakircioglu es una leyenda viva del Hammarby IF. Foto: Autor Jssfrk bajo licencia Creative Commons.

Como en tantas otras ocasiones, el fútbol es un reflejo de sus tiempos y de sus gentes: durante décadas, Södermalm fue un barrio de clase obrera y el Hammarby IF fue uno de tantos otros vehículos de este movimiento vecinal de una comunidad con pocos recursos y con un fuerte impacto también de la inmigración recibida. Con el paso de los años y la gentrificación del centro de Estocolmo, Södermalm ya no es aquel lugar de casas baratas y poquito a poco se ha ido convirtiendo en un lugar bohemio, con persistencia del elemento multicultural, pero bastante alejado de lo que fue. A su misma vez, pese a que el Tele2 Arena está también en el mismo barrio, la afición y el club han luchado por no perder su identidad y colorido en el traslado a este moderno estadio. A nivel deportivo, los éxitos cosechados han sido más bien pocos: alguna Copa, contadas participaciones en UEFA y un campeonato liguero conseguido en 2001. El motivo de celebración más reciente para el Bajen fue el ascenso en el 2014 a la Allsvenskan que se obtuvo en una última jornada de infarto gracias a los goles y una gran actuación del mítico Kennedy Bakircioglu. El ex del Racing de Santander se dio a conocer en el panorama internacional gracias a sus buenas actuaciones con el club de Södermalm a principios de los 2000. Después de un periplo por Grecia, Holanda y España, el futbolista de ascendencia asiria volvió en 2012 para consolidarse desde entonces como un icono del Hammarby IF. En palabras de Stefan Batan, el capitán de 36 años “es el Hammarby y el Hammarby es él, no se entiende de otra forma ya”.

Llegan aires ilusionantes desde Dinamarca

Por si no fuera ya suficientemente estimulante seguir a un equipo que tiene el número 12 retirado en honor a sus aficionados, la Allsvenskan 2017 se presenta muy interesante en la entidad del sur de Estocolmo. A partir del próximo enero se va a hacer cargo del equipo Jakob Michelsen, el mejor entrenador danés del año 2015. Este carismático preparador acaparó gran parte de los focos en Dinamarca al conseguir que un equipo tan humilde como el Sønderjyske peleara por el título de la Superliga con el Copenhague y finalmente quedara segundo clasificado, el mayor hito en la historia de la entidad.

Foto propiedad de Arild Vågen bajo licencia Creative Commons.
Foto propiedad de Arild Vågen bajo licencia Creative Commons.

Su buen hacer al frente del SønderjyskE le valió el apodo de ‘mini Mourinho’ en la prensa danesa; al igual que el técnico portugués, Michelsen tuvo muy claro desde joven que no se iba a poder ganar la vida como futbolista y puso todo su empeño en formarse como entrenador. Ya con 26 años se hizo cargo del primer equipo femenino del IK Skovbakken y dos años más tarde pasó a dirigir al equipo masculino. En su constante camino para asimilar nuevos conceptos y ser mejor técnico, sumó una exótica experiencia como entrenador de la selección sub-19 de Tanzania, en 2012. Según ha explicado Michelsen en alguna ocasión el hecho de dirigir partidos en el fútbol africano, donde los estadios suelen contar con miles y miles de asistentes en las gradas, le ayudó a saber manejarse en ambientes de mucha presión. De vuelta a Dinamarca y tras un paso por el Skive IK de la segunda máxima categoría, Michelsen se hizo cargo del SønderjyskE.

Sus innovadores recursos y su curiosa historia llamaron la atención incluso del New York Times, que le dedicó un artículo en sus páginas. Ahora, a sus 36 años, Jakob Michelsen ha firmado un contrato por tres años y afronta el mayor reto de su vida, que es el de hacerse cargo de un club tan difícil de gestionar como el Hammarby IF e intentar que la entidad con más seguidores del fútbol sueco tenga un palmarés deportivo a la altura de su enorme relevancia social.

Foto de Portada: Propiedad de Arild Vågen bajo licencia Creative Commons.
Foto de portada: El Tele2 Arena será la nueva casa de Jakob Michelsen, donde el técnico danés tiene como objetivo volver a hacer grande al Hammarby If. Autor: David Jones bajo licencia Creative Commons.

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