Cantera contra la quiebra

Servette - John and Melanie (Illingworth) Kotsopoulos

En la primera ronda de la nueva ruta de campeones de la UEFA Youth League, el Servette suizo dio la sorpresa y eliminó al Villarreal, uno de los grandes candidatos a alcanzar turnos de mayor exigencia. El Servette es un club longevo, de 125 años de historia, pero su realidad está lejos de la de una entidad estable y que hace una década podía presumir de no haber descendido jamás. A diferencia de lo que pueda indicar su condición de institución histórica, el Servette milita en la tercera división del fútbol suizo y, a pesar de ello, avanza rondas en la Champions juvenil. Todo tiene su explicación.

El principio del fin para el Servette llegó en febrero de 2005, cuando el equipo se declaró en bancarrota. El club de Ginebra había ganado la liga por última vez en 1999 y su título más reciente databa de 2001, cuando alzó la Copa suiza por séptima ocasión, pero su salud económica no estaba a la altura de su historia. Influyó, seguro, la construcción de un nuevo estadio, finalizado en 2003, por un coste de 240 millones de francos suizos (1 franco suizo equivale a 0,918 euros, según el cambio del 27 de octubre de 2015). Ante una deuda de 6,42 millones de euros que nadie podía afrontar, pues no se llegó a ningún acuerdo con unos supuestos inversores sirios que podrían haber salvado al Servette, el equipo de Ginebra se quedó sin licencia para competir en el fútbol profesional helvético. Sin efectivo para pagar los salarios pendientes, el Servette se retiró de la liga suiza a media temporada, en pleno mes de febrero de 2005, y únicamente sobrevivió gracias a la licencia que conservaba su filial para poder competir en la primera de las categorías amateurs de Suiza. Debía volver a empezar en el tercer escalón. Por un asunto extradeportivo, el Servette bajó de categoría por primera vez en sus 115 años de historia. Algo tan inimaginable como que dos miembros de esa plantilla, Jean Beausejour y Jorge Valdivia, se convertirían en campeones de América con Chile justo diez años después.

Al Servette le costó varios años regresar a la cumbre del sistema de ligas suizo. No fue hasta el curso 2011-12 cuando volvió a jugar en la primera división, en una campaña muy exitosa para los de Ginebra, pues terminaron cuartos y se ganaron el derecho a participar en competición europea. Un buen rendimiento que parecía ahuyentar los fantasmas del pasado. Sin embargo, la temporada 2012-13 fue tremendamente decepcionante y el Servette descendió por motivos puramente deportivos. Esta vez no se gestó en los despachos, aunque sí que es cierto que durante ese curso se manifestaron varios síntomas que ya habían aparecido en 2005, pues por ejemplo a mediados de 2012 la presidencia recayó en las manos de Hugh Quennec, presidente del club de hockey hielo de Ginebra y evitó una nueva situación de bancarrota. A pesar de haber arrancado la temporada disputando las rondas previas de la Europa League, la alegría duró apenas unos meses y el Servette se hundió en liga y terminó colista. En esa plantilla había futbolistas como un jovencísimo Mbabu, actualmente lateral del Newcastle; Thierry Moutinho, jugador del Mallorca; o François Moubandje, que a día de hoy milita en el Toulouse en Ligue 1.

Kevin Mbabu, jugador del Newcastle, se formó en la cantera del Servette. Foto: Focus Images Ltd.
Kevin Mbabu, jugador del Newcastle, se formó en la cantera del Servette. Foto: Focus Images Ltd.

Tras el segundo descenso, llegó la travesía por el desierto. Y más problemas económicos que se anunciaron a finales de la temporada 2014-15, a pesar de que el Servette fuese el subcampeón en la Challenge League, el segundo peldaño del fútbol helvético. Justo una década después del fatídico 2005 y coincidiendo con los 125 años de historia del Servette, el club de Ginebra volvía a padecer graves problemas para afrontar todos sus pagos. Unos 5 millones de francos suizos de deuda tenían la culpa en un club que contaba con figuras cuanto menos destacadas: Johan Vonlanthen era el delantero centro desde hacía unos meses y un portero célebre como el mundialista Pascal Zuberbühler formaba parte de la dirección deportiva de la entidad. Como que el club necesitaba cerca de siete millones y medio para garantizar su participación en la Challenge League 2015-16, la Federación le denegó la licencia para competir en las categorías profesionales del fútbol suizo. Sin licencia ni dinero, el Servette se hallaba en bancarrota y en serio riesgo de desaparición.

En paralelo, la cantera del club seguía siendo productiva y esto originó un efecto cuanto menos curioso. A pesar de encontrarse hundido en Segunda, el Servette era un club con presencia importante en las categorías inferiores de las selecciones suizas. Sirva de ejemplo la Ronda Élite sub-19 de 2014, en la que Israel se impuso contra pronóstico a Chipre, Georgia y la propia Suiza para clasificarse para el Europeo de Hungría. En ese equipo había hasta cuatro futbolistas (de 18) pertenecientes al Servette: Gazzeta, Cespedes, Hasanovic y Miguel Rodrigues (un año menor que el resto). Y podríamos sumar un quinto: el citado Mbabu, entonces ya propiedad del Newcastle pero que llegó a debutar en primera con el Servette el año del último descenso. Varios de ellos destacaron, sobre todo Miguel Rodrigues por su elegancia y lectura defensiva en la zaga y Karim Gazzetta en la media punta gracias a su calidad para tocar la pelota con criterio.

Ese mismo 2014 otro de los canteranos, Derek Kutesa, participó en la fase final del Europeo sub-17 de Malta. Así pues, las dificultades económicas del club habían reforzado el trabajo de cantera, porque era el fútbol base del Servette quien debía nutrir al primer equipo en los momentos de mayor dificultad en su odisea de regreso a la primera división que se completó en 2011. Esto también explicaría por qué el Servette se proclamó campeón de la categoría juvenil en Suiza la pasada primavera y se ganó el derecho a participar en la actual UEFA Youth League, a pesar de la inestabilidad institucional. Este año solo el Basilea supera al Servette en la liga sub-18.

Argentina y Portugal disputan un amistoso en el estadio del Servette. Foto: Ludovic Péron.
Argentina y Portugal disputan un amistoso en el estadio del Servette. Foto: Ludovic Péron.

Sin embargo, el éxito de la cantera no evitó el descenso administrativo del pasado verano. En junio de 2015 saltaron todas las alarmas en el Servette, pues se repitió el escenario de 2005: el club necesitaba un inversor que asumiera la deuda. A diferencia de lo acontecido en la década anterior, esta vez la entidad de Ginebra encontró una solución. Apareció la llamada Foundation 1890, una fundación sin ánimo de lucro en la que empresarios, aficionados y entidades locales aportaron su granito de arena para salvar al club en el momento en el que se anunció que no obtendría la licencia para competir en Segunda. No evitaron el descenso, pero salvaron la entidad. Didier Fischer es la cara visible de esta fundación que evitó la quiebra del Servette, pues a raíz de su aparición salvadora se ha convertido en el actual presidente y accionista mayoritario del club. Su intención es dar continuidad al legado de Quennec, que destacó precisamente por su trabajo en la estructura del fútbol base.

“La visión de Quennec de desarrollar la estructura de entrenamiento es una gran fuente de inspiración: nos comprometemos a continuar el trabajo iniciado y que ha tenido un impacto en el entrenamiento y la educación de los jóvenes. El número de chicos entrenados en Servette que copa el equipo nacional y el primer equipo demuestra la calidad de nuestro programa de entrenamientos”, Didier Fischer, presidente del Servette.

Con el cambio de manos la nueva directiva ha garantizado que todos los jugadores y miembros del staff sean pagados al día y que la entidad goce de mayor estabilidad para trabajar y planificar un proyecto deportivo. Por este motivo el técnico británico Kevin Cooper se ha quedado a pesar del descenso, pues afirma confiar en el proyecto que pretende desarrollar el Servette, basado en el trabajo de cantera. En cambio, Pascal Zuberbühler no continúa ligado a la entidad pues el ex portero internacional con Suiza asegura que no se ve capacitado para compaginar su trabajo en el Servette con su rol como entrenador de porteros en la selección de Filipinas y el reciente nacimiento (precoz) de dos hijos mellizos.

Once años después de convertirse en el jugador más joven en marcar en una Eurocopa, Vonlanthen juega con el Servette. Foto: Reto Stauffer, www.hopp-schwiiz.ch.
Once años después de convertirse en el jugador más joven en marcar en una Eurocopa, Vonlanthen juega con el Servette. Foto: Reto Stauffer, www.hopp-schwiiz.ch.

A pesar del descenso, el Servette cuenta con una plantilla de garantías con varios futbolistas curtidos en categorías superiores. Johan Vonlanthen, jugador más joven en marcar en una Eurocopa, sigue en la entidad a pesar de no haber disputado todavía ningún minuto por culpa de una lesión, del mismo modo que futbolistas que jugaron en primera en 2013 como Mfuyi, Pont, Gazzetta o Matías Vitkievicz militan actualmente en el Servette en Tercera. Precisamente Tibert Pont, con 5 goles y 3 asistencias en sus 14 primeros encuentros, ha sido uno de los nombres más destacados en este inicio de curso en un Servette que lidera la tabla. También hay que destacar la presencia del uruguayo de nacimiento pero internacional helvético Vitkievicz, una leyenda del propio club de Ginebra, pues ha sido un jugador clave en distintas etapas. Dos pinchazos en las dos últimas fechas han permitido que el SC Cham iguale a puntos con el histórico club de Ginebra y ha alimentado las esperanzas del BSC Old Boys y SC Kriens, que se acercan a la cabeza de la tabla y amenazan con luchar por el ascenso.

Además, varios de los miembros más jóvenes de la primera plantilla también han participado en la Youth League, competición en la que el Servette eliminó al Villarreal en la primera ronda y se medirá al Anderlecht en la segunda de la ruta de los campeones. Así pues, el delantero Jérémy Guillemenot lleva los mismos tantos (2) en liga con el Servette que en la competición europea, mientras Miguel Rodrigues, Correia, Adler da Silva, Kutesa y Maouche también han compaginado la actividad con el primer equipo y la experiencia continental, aunque algunos hayan jugado más minutos que otros con los mayores. De este modo, el juvenil del Servette está más curtido en batallas contra hombres que la mayoría de rivales en la Youth League mientras que sus mejores talentos acumulan experiencia europea tanto con la selección como con su propio club gracias al campeonato juvenil alzado la pasada temporada, lo que repercute en su rendimiento con el primer equipo. El camino de regreso a Primera será complicado, pero el Servette ya ha preparado la mochila para el largo viaje que le espera. El objetivo es devolver al club al lugar que le corresponde. Y que ya no vuelva a bajar.

Agradecimiento público a Dani de la Cuesta por ponerme sobre la pista de una historia así.

Foto de portada: John and Melanie (Illingworth) Kotsopoulos.

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En el año del primer descenso administrativo jugaba el peruano Roberto Merino, pequeño mediapunta con pasado en los juveniles del Barcelona, Mallorca “B”, Malaga “B” y Ciudad de Murcia.

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