Raphael Wicky: “Nuestra historia nos ayuda a creer que es posible ganar al City”

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Son las 18.30 de un sábado por la tarde y suena mi teléfono. “Hola, soy Raphael Wicky. ¿Cómo estás?” Me quedo descolocado. No porque no esperara la llamada (la responsable de prensa del Basilea me avisó de que me llamaría cuando finalizara su partido amistoso contra el Sturm Graz), sino porque esas palabras resuenan en un español de acento sobresaliente. De forma natural, le contestó en el mismo idioma y en seguida me doy cuenta de que no hará falta realizar la entrevista en alemán como tenía pensado. Ante mi sorpresa, Wicky me confiesa que es un entusiasta de los idiomas (habla alemán, francés, italiano, inglés y español) y, pese a que solamente lo aprendió durante su estancia de un año en Madrid, quiere aprovechar la charla para refrescarlo. Nacido en Leuggern, un pueblo suizo de 3.000 habitantes cerca de la frontera con Alemania, Wicky se encuentra inmerso en una de las aventuras de su vida. Con tan solo 40 años y sin ninguna experiencia profesional, este verano se hizo cargo del primer equipo del Basilea, el ganador de las últimas ocho ligas suizas. De momento no le va mal: su equipo ha superado la fase de grupos de la Copa de Europa contra todo pronóstico, aunque en el campeonato local el Young Boys le aventaja en dos puntos al término de la primera vuelta. Recibe la llamada en algún punto de su hotel en Marbella, donde el conjunto suizo se encuentra realizando el stage invernal. La Superliga suiza se detuvo el 17 de diciembre y el Basilea no vuelve a jugar un encuentro oficial hasta el próximo 4 de febrero, nueve días antes de recibir al todopoderoso Manchester City de Pep Guardiola en la ida de los octavos de final de la Copa de Europa.

¿Cómo se encuentra? ¿Qué tal la experiencia en España?

Estamos muy bien aquí. Conozco esta pausa de invierno de mi etapa de jugador, de cuando jugaba en Suiza y en Alemania. En estas ligas tenemos dos pretemporadas, una en verano y otra en invierno. Llevamos aquí en Marbella 10 días, hemos encontrado condiciones muy buenas. Estamos muy contentos.

¿Es partidario de este tipo de parones de invierno? ¿O cree que, sobre todo de cara a la Copa de Europa, quizá no es tan positivo enfrentar tras tanto descanso a un Manchester City que no ha parado de competir?

Es difícil de decir. Nosotros solo lo conocemos así, para los jugadores y entrenadores de aquí es lo normal. Es verdad que habíamos hecho partidos muy buenos en los últimos tres meses antes de parar por Navidad. Muy buenos resultados, muy buena forma de jugar. Casi era una pena detenernos 3 semanas e irnos de vacaciones. Ahora estamos de nuevo en una pretemporada y estamos probando diferentes cosas. Tenemos muchos jóvenes aquí y tenemos que darles tiempo de juego. Quizá para nosotros no era lo ideal, pero tenemos que aceptarlo y ser positivos. Está claro que si te paras 3 semanas, algunos jugadores pueden perder ritmo y ahora es importante para nosotros tratar de recuperarlo. Por otro lado, los clubes ingleses siempre tienen muchos, muchos partidos en estos periodos y puede ser que lleguen a febrero/marzo algo cansados. En fin, no podemos controlarlo. Para nosotros es así y tratamos de hacerlo lo más positivo posible.

¿Para qué utiliza un entrenador esta etapa? ¿Qué cosas hace que no puede hacer durante el desarrollo normal de la temporada?

Ahora podemos entrenar aspectos tácticos mejor que durante la temporada. Desde septiembre, cuando empezamos la Copa de Europa, hay muy pocos días que puedas entrenar con todo el grupo. Juegas, descansas, preparas el próximo partido, juegas… Hay muy pocos entrenamientos que puedas dedicar íntegramente a aspectos tácticos o físicos. La pretemporada te permite entrenar durante más tiempo y con más tranquilidad. Pero, como he dicho antes, hemos estado parado durante dos semanas y media, así que también tenemos que trabajar aspectos físicos para volver a estar en forma.

Usted es es el técnico más joven de la Copa de Europa. Lo estamos viendo también en Alemania, que cada vez se apuesta por entrenadores de menor edad para hacerse cargo de equipos importantes. ¿Qué le lleva a un club como el Basilea, un gigante a nivel local que ha ganado las últimas 7 ligas suizas, a cambiar de técnico y apostar por un entrenador sin experiencia con equipos profesionales?

Te puedo hablar de mi caso. En el Basilea, hace un año se produjo un cambio de dirección importante. La nueva dirección que cogió el club decidió que quería cambiar la filosofía y el entrenador. En los próximos 3-4 años querían jugar con más jugadores suizos, con más chicos de la ciudad, con más chicos de la academia del club. Yo era un candidato entre varios. Había trabajado cuatro años en la academia del Basilea, con el sub-18 y el sub-21, por lo que conocía a toda la gente del club y a todos los jugadores jóvenes. Hubo una reunión en la que les presenté mis ideas y pienso que les convencí con mi idea de jugar, de trabajar, de incorporar a los jóvenes del club. Me dieron la posibilidad de entrenar a este equipo, lo que es un gran honor para mí. Es una suerte poder entrenar en mi primera etapa como profesional en la Champions League. Está siendo una experiencia muy positiva.

El Basilea está apostando por un nuevo proyecto. Foto: Focus Images Ltd
El Basilea está apostando por un nuevo proyecto. Foto: Focus Images Ltd

Leyendo entrevistas suyas, cita a Luis Aragonés como una de sus mayores referencias.

Sí, es verdad. Estuve un año en el Atlético de Madrid y tuve varios entrenadores, uno de ellos fue Luis Aragonés. No pude jugar por temas de lesiones y licencias, porque un suizo en 2001 era extracomunitario. Pero la manera en la que Luis trabajaba con la gente me gustó muchísimo. Tuve la sensación de que era una persona muy sincera, que te decía las cosas en la cara. Si una cosa era negativa, te la decía. No buscaba excusas. Esta forma de tratar a la gente, pienso que es muy honesta y me marcó mucho. Es algo que trato de hacer con mis jugadores. Pienso que el jugador quiere que el entrenador le diga las cosas directamente a la cara, también si es algo negativo o poco agradable. No pude realizar muchos entrenamientos con él, porque solo coincidimos 6 meses y estuve lesionado, pero la forma en la que trataba a la gente me impresionó.

¿Cómo valora esa experiencia con el Atlético de Madrid en Segunda División? Le tocó vivir uno de los periodos más duros de la historia del conjunto rojiblanco…

Para mí fue una experiencia muy buena, muy positiva. Solo estuve un año, desde enero hasta diciembre. Fue una situación difícil, porque cuando llegas a un club en invierno nunca es fácil, pero para mí fue muy especial. Conocí un gran club, con muchos aficionados no solo en Madrid, sino en el resto de España. Jugar en el Vicente Calderón para mí era muy especial. Conocí a mucha gente, aprendí un poco de español, que fue importante para mi vida el conocer otra cultura. Pese a que no jugara mucho y que me fuera a Alemania al año siguiente, fue una experiencia vital muy positiva.

El Basilea ha sido quizá la gran sorpresa de esta edición de la Copa de Europa. Pocos se esperaban que se metiera en octavos de final en un grupo complicado, no solo con el Manchester United, sino con dos equipos de nivel medio-alto como el Benfica y el CSKA de Moscú. ¿Cuál fue planteamiento tras el sorteo? ¿Se vieron desde el principio con posibilidades?

Desde el principio nosotros sabíamos que era un grupo muy díficil. Esas fueron mis palabras desde el principio: que el Manchester United era el gran favorito y que nosotros éramos el número cuatro, por historia y por capacidades económicas. Pero sabíamos también que en el fútbol en un buen día, en una noche perfecta, con mucho corazón y con la ayuda de tus aficionados, siempre es posible ganar a un equipo superior a un partido. Nos pusimos una meta muy alta que era pasar a siguiente ronda. Sabíamos que era difícil, pero pienso que en la vida te tienes que poner objetivos muy altos. El primer partido era en Old Trafford contra el United. Sabíamos que si perdíamos no era un desastre, porque tienen muy buenos jugadores y mucho más dinero que nosotros. Pero después vino el partido ante el Benfica, al que ganamos 5-0 en casa, y ahí creo que los jugadores se dieron cuenta de lo que eran capaces. Después, en el fútbol hay que creer. Hay que crear una dinámica y después creer en tus posibilidades. Siempre les dije que necesitábamos noches perfectas para poder puntuar y las hemos hecho.

Habla del partido ante el Benfica en Sankt Jacobs Park como punto de inflexión. Ese día asistimos a una exhibición impactante del jovencísimo Dimitri Oberlin. ¿Qué nos puede decir de él?

Dimitri es un jugador suizo al que yo conozco desde hace muchos años, porque jugaba en las inferiores de la selección. Es un chico muy joven, tiene solo 20 años, pero tiene mucho, mucho potencial. Es muy rápido. Es un jugador perfecto para el contragolpe. Tiene mucha mentalidad, también a la hora de presionar… Todavía tiene que mejorar algunas cosas, tiene que ser más claro en los últimos 30-35 metros, pero su forma de jugar es espectacular. Yo pienso, y él lo dice a veces también, que no sabe lo que hace. Es ese tipo de jugador que hace las cosas por instinto. Es un futbolista que puede cambiarte el partido en cualquier momento. Pero es muy joven, todavía tiene que aprender muchas cosas.

Dimitri Oberlin durante un partido con las categorías inferiores de la selección suiza. Foto. Focus Images Ltd
Dimitri Oberlin durante un partido con las categorías inferiores de la selección suiza. Foto. Focus Images Ltd

Volviendo a la Champions, su equipo solo ha encajado en dos de los seis encuentros. Frente a otras versiones del Basilea que hemos visto en Europa que quizá han sido algo más ofensivas, ¿está de acuerdo en definir a este Basilea, al menos en Copa de Europa, como un equipo de carácter defensivo?

Yo pienso que el comportamiento defensivo es la base de un equipo de fútbol. En la liga somos también el equipo menos goleado. Pero somos un equipo que siempre quiere jugar, no solo somos defensivos. También en la Champions hemos probado a jugar, hemos ido a Old Trafford y hemos sacado la pelota desde atrás con el portero. Hemos demostrado que somos un equipo que sabe jugar. Pero también tienes que ser realista. Cuando juegas con el Manchester United o equipos de ese nivel y quieres presionar siempre, quieres abrirte todo el rato, te van a marcar dos goles por partido y va a ser muy difícil ganar. La realidad es que antes de jugar con el United, o con el Benfica, que también es un equipo técnicamente muy bueno, sabíamos de antemano que no íbamos a tener 50-60% de posesión, por lo que teníamos que estar muy organizados y trabajar mucho sin el balón.

Sobre esto que comenta de la adaptación al rival. Siempre me he preguntado cómo le afecta a equipos como el Basilea el hecho de estar acostumbrado en la liga suiza a ser el gran favorito cada fin de semana y que los rivales se le cierren atrás casi siempre, y luego lleguen los martes y el equipo tenga que cambiar por completo su identidad: ser ellos los que se cierran, porque el rival tiene mucha más calidad. ¿Cuesta?

Hay que cambiar de chip, sí. También cuando jugamos en la liga, en Suiza, siempre le digo a mi equipo que la base es lo que hacemos sin la pelota, pero claro que es diferente, porque ahí dominamos y tenemos el 60% de la posesión. Pero creo que no nos ha costado. Estábamos muy mentalizados de que en esos partidos no íbamos a tener la posesión y el equipo lo ha hecho muy bien.

Ustedes han perdido en este mercado de invierno a Renato Steffen (que se marchó al Wolfsburgo) y a Manuel Akanji (que se fue al Borussia Dortmund). ¿Cómo le afecta al equipo perder a dos jugadores tan importantes en mitad de la temporada? Si ya de por sí es dificilísimo enfrentar a un rival como el Manchester City, imagino que esto complica más aún la tarea…

Como entrenador siempre quieres quedarte con tu equipo y no perder a los jugadores más importantes. Pero también sabes que si haces una fase de grupos fenomenal como la que hemos hecho, algunos jugadores van a tener ofertas. Es verdad que hemos perdido a Steffen, pero hemos comprado a Valentin Stocker, que es un gran jugador muy experimentado, que juega en la misma posición y que creo que nos va a ayudar mucho. El otro caso es más difícil. Manuel Akanji tiene 22 años y para mí es un central de clase Champions League. Este tipo de jugador es difícil de sustituir. Estamos buscando otro central con el director deportivo y con el presidente, pero somos conscientes de que no vamos a encontrar un jugador con la clase de Akanji, porque si lo hay no va a venir a jugar a Suiza. Pero es un poco nuestro trabajo, comprar jóvenes, trabajar con ellos y venderlos a grandes ligas o a grandes clubes. La salida de Akanji nos va a costar, pero forma parte de mi trabajo encontrar soluciones.

A General View of St. Jakob-Park with both Teams on the pitch during the UEFA Champions League match at St. Jakob-Park, Basel Picture by Yannis Halas/Focus Images Ltd +353 8725 82019 21/11/2017
El Basilea se ha granjado la fama de matagigantes durante los últimos años. Foto: Focus Images Ltd.

El Basilea se ha labrado en los últimos años una fama de matagigantes a nivel europeo. Han ganado al Manchester United en dos ocasiones, al Bayern de Múnich, al Chelsea… ¿Ayuda esa identidad que se ha creado el equipo para que sus jugadores se convenzan de que es posible eliminar a un rival como el Manchester City? ¿Se nutren de su historia?

Sí, sí creo que nos ayuda. Lo que te decía al principio, tienes que creer en tus posibilidades. Y nuestra historia nos ayuda a que nuestros jugadores crean. Pero hay que ser realista: sabemos que el Manchester City es uno de los 2-3 equipos más fuertes del momento en todo el mundo, al menos para mí. Les entrena un técnico fantástico, un genio, cuyos equipos siempre juegan al fútbol de forma impresionante. Va a ser difícil. Hay que creer, pero no tenemos que ponernos una presión muy alta. No tenemos nada que perder: ellos son los favoritos. Para mí son favoritos para ganar la Champions. Nosotros solo podemos ganar.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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Todo fracaso es poco para esa amenaza para el fútbol que está empezando a representar ese equipo de Manchester con su “humildísimo” entrenador.

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