Un merecido reconocimiento

Foto: Federico Mera

Otoño de 2010. Ese es el momento en el que el FC Basel deja de “ser uno más” y se convierte en un equipo a tener en cuenta en las competiciones europeas. Evidentemente, no porque sea un aspirante a ganarlas, ni mucho menos. Muy lejos quedan momentos grandiosos de su historia donde quizá sí pudo aspirar, como los Cuartos de Final de la Copa de Europa en 1973, donde la escuadra liderada por Ottmar Hitzfeld estuvo cerca de llegar a lo más alto. Lo del presente es otra cosa. El campeón suizo, un equipo relativamente pequeño que representa a una liga menor en el panorama europeo, comenzó a sorprender al continente. Se puso por delante en su estadio ante el FC Bayern, le ganó a la AS Roma en el Olímpico, y tuvo opciones de pasar la Fase de Grupos de la Champions League 2010-11. Cayó a la Europa League y se pensó que había sido algo ocasional, una experiencia de un equipo que ha actuado gloriosamente por encima de lo que sus posibilidades reales le permitían. Pero llega 2011 y casi el mismo equipo, con su esencia intacta, deja al mismísimo Sir Alex Ferguson mirando apesadumbrado al cielo de Basilea tras eliminar a su Manchester United en la Fase de Grupos de la Champions League y asusta a Europa al ganarle la ida de los Octavos a, de nuevo, el FC Bayern, un FC Bayern inmediatamente anterior al que esta semana ha llegado con autoridad a la Final de la Champions. Y de nuevo vuelve a ocurrir algo parecido: tras el 7-0 bávaro de la vuelta desapareció del panorama mediático, no logró alcanzar la Fase de Grupos de la Champions en 2012 y todo apuntaba a que el FC Basel no había podido prolongar su esencia y su espíritu de juego; muy posiblemente, a causa de las variaciones internas que vivía. Pero sin meter tanto ruido, ha ido eliminando a rivales superiores sobre el papel en la Europa League (Sporting CP en el grupo, Dnipro Dnipropetrovsk, Zenit y Tottenham) y ha llegado hasta las Semifinales.

Foto: Federico Mera

Todos estos equipos del FC Basel, de 2010 hasta hoy, se caracterizan por tener una base de jugadores experimentados –futbolistas como Marco Streller o el ya retirado Alexander Frei– que es cuantitativamente pequeña a propósito con la intención de potenciar a jóvenes talentosos formados en una de las mejores academias del mundo. A esos jugadores experimentados hay que sumarles una pequeña muestra de futbolistas que están cerca de serlo y que se incorporan al proyecto en estos años para darle continuidad, como Park Joo-Ho o Marcelo Díaz. Sin embargo, el (amplio) resto son prometedores jóvenes talentosos que aprenden a funcionar colectivamente sin que la entidad pague un peaje por ello. Reafirman su talento y hacen valedera la apuesta de los diferentes técnicos que han pasado por el banquillo tanto a nivel nacional como europeo. Otra característica fundamental para explicar el triunfo y la naturaleza de este FC Basel es su juego vistoso, ofensivo, estético y no solo de transiciones.

Además del carácter jovial, descarado y hasta vivaracho de los miembros de la plantilla, desde 2010 hasta hoy han pasado 3 entrenadores distintos por el banquillo que no solo no se oponen sino que fomentan el desarrollo de ese tipo de juego. Primero fue Thorsten Fink, cuya valiente y arriesgada potenciación del juego ofensivo supuso casi la creación de un estilo propio. Después Heiko Vogel, el hombre que tomó las riendas cuando Fink se fue a Hamburgo y que vivió las noches mágicas de St. Jakob Park ante Manchester United y FC Bayern. Y ahora, Murat Yakin, un hombre de la casa que, además de seguir la línea continuista, ha añadido aspectos tácticos que han enriquecido al equipo y lo han llevado a rozar por momentos el sueño de la Final de Ámsterdam. El FC Basel no solo no ha acusado las variaciones en el banquillo, sino que tampoco ha notado la marcha de jugadores cuyas actuaciones con este equipo de naturaleza tan dinámica e incluso divertida sorprendía a Europa. Los nombres más sonados son los de Xherdan Shaqiri y Granit Xhaka. A uno le ha ido bien y al otro no tanto, es cierto, pero han dado un paso adelante en sus carreras gracias a un club que no ha acusado las pérdidas.

Anoche, el FC Basel estuvo cerca de consagrarse. Cerca de llegar a una Final europea y de ratificar el éxito de su proyecto y de su academia a nivel continental. Pero enfrente estaba el vigente campeón de Europa, un Chelsea que tiró de grandeza, experiencia e incluso pillería en los momentos clave de la ida y de la vuelta y supo deshacerse de los helvéticos. Pero a pesar de caer, el FC Basel ha dado una sensación magnífica al aficionado de cualquier rincón del mundo. Atrevimiento, descaro, dinamismo, ritmo, diversión. Son adjetivos asociados al fútbol de los Schär, Sommer, Salah, Elneny, Stocker, Streller o Dragović.

Fabian Schär ha demostrado tener calidad, clase y técnica para brillar a no muy largo plazo. Un central atrevido, que toma riesgos pero que casi siempre gana. Un central de gran salida de balón, similar a la de jugadores de élite como Gerard Piqué a la hora de escoger el pasillo por el que subir, y que sin necesitar velocidad excesiva alcanza el centro del campo y empuja a su equipo hacia el área rival. Aleksandar Dragović lo ha acompañado casi siempre en el eje de la zaga, y pese a no tener tanto nivel, ha demostrado ser un buen corrector y avispado en la salida defensiva. Ambos protegían a Yann Sommer, un portero al que muchos conocimos en la EURO sub 21 de hace dos años y que sigue con su espectacular progresión pese a fallos que a la postre han sido decisivos ante el Chelsea.

Por delante está Mohamed Elneny, un centrocampista egipcio de vocación ofensiva en el Mundial sub 20 de Colombia que ha demostrado ser capaz de trabajar, de apoyar al mediocentro cuando hay que iniciar jugada  y de ayudar a su socio Serey Die para contener y hacer viables los cambios de esquema que el equipo se atreve a realizar en transición y ataque posicional (ayer alternaba un 4-3-3, un 4-4-2 y un 4-2-3-1 a placer, fuera de casa, para buscar la comodidad de Salah y Fabian Frei a pesar del rival). En un costado se encuentra Mohamed Salah, un volante egipcio que se siente cómodo siempre que ocupa casi toda la zona de tres cuartos y que deja detalles de calidad excelsos a pesar de ser irregular. Por el otro lado, un volante total como Valentin Stocker, que se mueve siempre con peligro por su hábitat natural y el del trequartista, recorriendo los caminos que le abre el capitán y delantero Marco Streller, un ‘9’ moderno que domina la movilidad y la recepción en cualquier zona del campo rival.

Todos los mencionados, además de Sauro, Steinhöfer, Marcelo Díaz, Park Joo-Ho o los futbolísticamente más tradicionales hermanos Degen, se han erigido como los miembros del FC Basel que ha intentado imitar a su manera los éxitos del de los tiempos de Hitzfeld, mejorando a los FC Basel inmediatamente anteriores. Naturalmente, lo han hecho con el realismo propio de la situación contextual en la que se enmarca el fútbol suizo dentro del continente. Pero desde luego que, aunque se vayan jugadores o varíen nombres y sistemas, este verano volverán a iniciar un camino por Europa. Ya se verá dónde acaba, pero se han merecido a pulso ser tenidos en cuenta.

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