Marcelo Zalayeta decide el Clásico uruguayo a sus 35 años

Peñarol - jitaku

El campeonato uruguayo vivió este domingo el clásico de su fútbol entre Peñarol y Nacional. El estadio Centenario acogió el partido de todos los partidos de un torneo que será emocionante hasta la última jornada. Y es que, en estos momentos, Peñarol encabeza la clasificación del Clausura con 26 puntos en 12 fechas, seguido del Wanderers, con 25, y Fénix y Danubio con 21. Nacional se queda prácticamente sin opciones y es sexto con 18.

Peñarol - jitaku

Aficionados del Peñarol en una imagen de archivo. Foto: jitaku

El sistema de la liga uruguaya poco tiene que ver con los campeonatos europeos. Tampoco demasiado con los latinoamericanos. Se juegan dos torneos, Apertura y Clausura, de una vuelta cada uno. Al mismo tiempo, todos los puntos se suman en una tabla anual. Pues bien, el ganador de la tabla anual se clasifica directamente para la final, cuyo rival sale de una semifinal disputada entre el campeón del Apertura y el campeón del Clausura. Si el mismo equipo gana los dos torneos, se proclama automáticamente campeón. Si además de imponerse en la tabla anual, también ha levantado el título en uno de los dos torneos, jugará una primera final contra el ganador del otro torneo. Si gana, levantará el trofeo pero si pierde, volverá a tener otra oportunidad de redimirse.

¿Por qué es importante esta información? Porque Danubio ganó el Apertura y va también a por el Clausura, lo que le otorgaría automáticamente el título final. En estos momentos, encabeza la tabla anual con 53 puntos en 27 partidos, seguido del Wanderers con 52 y del River Plate con 51. Nacional se queda con 48 y Peñarol con 45.

Ganó el ataque a un equipo sin defensa

El partido empezó a decidirse pronto tras uno de los infinitos fallos defensivos de Nacional. Los visitantes, que salieron a la cancha sin el mito Álvaro Recoba, erraron demasiado en su propio campo. Así, a los 11 minutos, Peñarol robó el balón en ataque y Jonathan Rodríguez se encargó del resto. El genio local agarró el cuero, corrió por la derecha, aguantó la carga del paraguayo Benegas, le superó en velocidad y cedió el cuero a su compañero de ataque, Marcelo Zalayeta, para que sólo tuviera que empujarla. El ariete de 35 años, ex del Sevilla, la Juventus y el Nápoles entre otros, volvió hace tres años a la que fue su casa hace casi 20 para seguir marcando diferencias. Y lo consigue. No en vano, la temporada pasada hizo 15 goles en liga y, la anterior, 16. Este domingo acabó él solo con toda resistencia visitante y fue elegido mejor jugador del partido.

Su conexión con el nuevo ídolo del Centenario, Jonathan Rodríguez, es fantástica. Uno es rápido, hábil, se deja caer a los dos costados y, técnicamente, es un ser superior en un torneo físico y lento. El otro, a pesar de su edad, aguanta el esférico, siempre está bien colocado, es inteligente dentro del área y hace valer su experiencia para superar a sus rivales. No se complica. Sabe cómo juega, qué es capaz de hacer y rara vez se sale del guión establecido.

Asentado en el innovador 1-3-4-1-2 de Fossatti, Peñarol fue muy superior. A la salida de un córner, Macaluso, de cabeza, sin nadie cerca, subió el 2-0 al luminoso.

Rubem Jr - Estadio Centenario

Estadio Centenario. Foto: Rubem Jr

Tras el descanso, Recoba entró al campo pero ya era demasiado tarde. Nacional se quedó con uno menos a los cinco minutos por la expulsión de Torres y el otro Rodríguez, Jorge, firmó el 3-0. Munúa despejó mal a un lado un centro lateral al corazón del área y el rechazo lo aprovechó Rodríguez para terminar de sentenciar un choque que nunca tuvo demasiada historia. Aguiar, con otro magnífico testarazo a pase de Orteman, y un zurdazo desde dentro del área, selló el 5-0 definitivo. Superioridad aplastante en actitud y, también, en aptitud.

Pacheco dejó el césped entre lágrimas confirmando que, a sus 38 años, ha jugado su último clásico. Uno inolvidable para todos, ganadores y perdedores ya que no se daba un resultado igual desde hace más de 60 años (el 25 de octubre de 1953, según @2010MisterChip).

Nacional sufre una crisis de resultados y de juego muy profunda. De identidad. A una plantilla envejecida se une un fútbol plano que está lejos de enamorar a sus aficionados. Su mejor jugador, Munúa, tiene 36 años y sus mejores paradas se quedaron en Europa. Coates, el que debería ser su estandarte defensivo, ha vivido épocas mejores. Cualquiera de sus versiones, de hecho, es superior a la que ha mostrado últimamente. Recordemos que pertenece al Liverpool inglés… En mediocampo y arriba cuenta con muy poco. Su factor diferencial es Iván Alonso, otrora jugador del Alavés y el Espanyol… “Lo mejor que puede pasarnos es que acabe pronto esta temporada”, dicen sus seguidores, cabizbajos. Ven cómo su máximo rival les supera, en juego y números, y sufren. Orgullosos, sólo les queda agachar la cabeza y soñar con tiempos mejores.

Peñarol tampoco vive su mejor momento pero cuenta con algo importante en épocas de crisis: talento. Y juventud. Jonathan Rodríguez cumplirá 21 años el 6 de julio… En este caso, sí, la combinación de calidad imberbe y experiencia internacional puede dar sus frutos. El equipo es reconocible, tiene un plan y trata de ejecutarlo. Ya sólo quedan tres jornadas para que acabe el campeonato. Y el final será apasionante.

Foto de portada: jitaku

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