Empaparse de Escocia

Celtic Park inmediaciones DavidFer

Uno de los elementos característicos de Escocia es la lluvia. Prácticamente todas las guías de viajes y todas las webs turísticas advierten a sus lectores de las precipitaciones. De su cuantía y de su frecuencia, independientemente de la estación del año en la que se esté. Avisan de un agua que hace a Escocia verde en sus Lowlands y en sus Highlands. Anticipan que te vas a empapar en Alba, como le dicen en gaélico. Pero no es necesariamente así. Acudir a Escocia para conocer en persona su fútbol, sus aficiones y sus gentes permite retocar la expresión. Uno no necesariamente “se empapa en Escocia”, sino que “se empapa de Escocia”, que es bien distinto y más agradable. Sobre todo, uno se empapa de sus dos ciudades principales, de la desacomplejada Glasgow y de la monumental Edimburgo. Pero también de sus ciudades pequeñas y de sus pueblos. Como Monkton, un conjunto de casas típicas británicas colocado estratégicamente detrás de un aeropuerto internacional que recibe aviones entrada la noche, cuando ya no quedan autobuses ni ScotRails para alejarse del condado de Ayrshire.

Es por eso por lo que el viaje del Futbolista Anónimo 2016 empezó algo lejos de donde se esperaba que empezara: en Monkton, 50 kilómetros al suroeste de Glasgow. Una vez aterrizados en el Aeropuerto Glasgow-Prestwick (irónico guioncito) hacia la medianoche británica, no quedaba otra que cazar algún taxi para hacer noche en Monkton. Es un pueblecito mucho más cercano a la instalación que la propia ciudad de Prestwick o que la ciudad de Ayr, la primera urbe futbolística atisbada en este viaje (allí juega el Ayr United, recién ascendido a la segunda división). Ibai_Gorri, conocedor de la logística de estos viajes, se abalanzó sobre los pocos taxis que quedaban en el aeropuerto y que amagaban con retirarse vacíos en la noche más calurosa del año en Escocia. Su pericia permitió llegar rápidamente a una casa rural convertida en hotel que ni siquiera estaba en Monkton, sino en sus afueras. Y sí, las afueras de un pueblo son… el campo. Allí, en mitad del verde escocés, cayó la mayor tormenta contemplada en tiempo. Cuando el calor se va de las manos para lo que los lugareños están acostumbrados, el Mar de Irlanda y el Mar del Norte actúan para regular el clima y generan esas tormentas que refrescan el terreno. Afortunadamente, y a pesar de lo que dicen las guías, no nos empapamos. El agua cayó de noche y, a cubierto, uno no se empapa.

Monkton Escocia DavidFer
Un amanecer a las afueras de Monkton.

Tras la tormenta, el amanecer de Monkton se parecía al amanecer del Cantábrico, solo que con luz solar desde las 04:45 BST. Cosas de estar tan al norte. Tras la tempestad se dibujó un escenario verde y fresco ideal para viajar hacia Glasgow. El demandado autobús X77 era el ideal para eso. Tiene una parada muy frecuentada junto al Aeropuerto de Prestwick. Mucha gente baja desde la ciudad más poblada de Escocia hacia sus pistas y no hacia Ayr, que es donde acaban y empiezan las rutas. El trayecto de este autobús de dos plantas permite corroborar el verdor de Escocia –los árboles más inclinados chocan contra las ventanas del piso de arriba–. También permite leer en los carteles los nombres de algunas ciudades de paso que suenan a fútbol de divisiones menores de Escocia, el cual han puesto en la palestra el Rangers (por sus años en el pozo) y todos esos históricos que han ido sufriendo descensos últimamente. Eso sí, una ciudad de Premiership queda en el camino entre Ayr y Glasgow. Es Kilmarnock, cuya posición geográfica permite explicar por qué su derbi de mayor rivalidad es contra el Ayr United y no contra equipos de Premiership.

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Los cuatro días del viaje del FA 2016 sobre un mapa. Base: NordNordWest.

El autobús a Glasgow deja a los turistas aterrizados en Prestwick en la céntrica estación de Buchanan Street. Es el lugar más céntrico posible de la ciudad, pues es la estación la que une las dos calles más vivas, comerciales e insomnes de Glasgow. Hacia el sur, la propia Buchanan, íntegramente peatonal, de casi un kilómetro de longitud y que acaba a orillas del río Clyde. Hacia el oeste, Sauchiehall Street, peatonal en su primer kilómetro y prolongada kilómetro y medio más hacia el West End, una zona más de casas que de tiendas. En Buchanan y Sauchiehall se aglutina la vida social de la joven ciudad de Glaschu, aunque su vida futbolística (en las cuatro principales divisiones de Escocia) está lejos del centro. Al noroeste queda el Partick Thistle, el equipo de Premiership que suele ser olvidado a la hora de enumerar a los clubes que hay en Glasgow. Al suroeste, al otro lado del río Clyde, queda el Rangers, ubicado en la frontera entre la zona residencial de ese lado del río y una zona más industrial. En ese mismo margen del Clyde pero al sureste está el Queen’s Park, el equipo más antiguo de Escocia. Es un equipo no profesional por deseo propio que utiliza el majestuoso Hampden Park de la selección escocesa pese a ser ahora un tercera división. Y por último, al este del East End, la zona más obrera del margen norte del Clyde, está el único campeón de Europa de la ciudad: el Celtic.

A su Paradise era adonde Ibai_Gorri quiso ir desde el primer momento en el que se organizó el viaje. En ese momento, un partido de vuelta de ronda 2 de Champions League contra el Lincoln Red Imps sonaba a partido poco llamativo. Sonaba a eliminatoria resuelta en la ida y a estadio semivacío. Pero la inesperada derrota del Celtic en Gibraltar (1-0) y la necesidad de ganar de los bhoys in green convirtió el encuentro en una cita importantísima para el club. Tanto es así que Celtic Park rozó el lleno con aficionados llegados desde todos los puntos de Escocia (más de 15 autobuses repletos), desde Irlanda del Norte, desde la República de Irlanda e incluso desde Palestina. El You’ll never walk alone desbordó emocionalmente a los foráneos (eso sí que empapa, y no la lluvia). Y el ambiente impulsó a los jugadores de Brendan Rodgers para remontarle al Lincoln (3-0). Impulsó especialmente a Patrick Roberts, del que Ibai_Gorri siempre podrá presumir por haberle visto debutar en Champions cuando tenía 19 años y estaba cedido por el Manchester City en la juvenil Glasgow. Visto su partido en directo y visto ayer su partido en Astaná por el televisor… todo hace pensar que Ibai no tardará mucho en alardear de conocerlo.

Ibai_Gorri en Celtic Park al descanso del Celtic-Lincoln Red Imps.

La remontada del Celtic de Patrick Roberts

Por cuestiones logísticas y horarias, el cuarto y último día del viaje del FA fue el dedicado a ver los estadios de Glasgow que no albergaban partidos durante nuestra estancia. Concretamente visitamos Ibrox, Hampden Park y la sede social del Queen’s Park, donde unas amables recepcionistas le vendieron el pin con el escudo del club a Ibai_Gorri para completar su colección. Sin embargo, el tercer día sería íntegro para Edimburgo, para Edinburgh, para Édimbra como se dice con acento escocés o para Dùn Èideann, como le dicen en gaélico. La capital de Escocia tiene menos población que Glasgow, pero es mucho más capital que la vivaracha Glasgow. La proporción de monumentos bellos y de estatuas por habitante es mucho más alta que en Glasgow. Y eso hace que su belleza desborde a los muchos turistas que la visitan. Esa belleza sí empapa, y no la lluvia. De hecho, el sol fue protagonista en ese jueves de Europa League para que Ibai_Gorri recordase con claridad una ciudad que visitaba por segunda vez.

La estación central de autobuses y la de trenes prácticamente marcan la división principal de la capital. Al norte de las mismas está la New Town, de época georgiana, levantada desde Princes Street hacia el norte y llena de edificios del mundillo político y económico escocés. Muchos de los parques y de las calles de la zona, así como muchas de las estatuas, están dedicados a diferentes reyes y políticos ingleses, a los que se les agradecen visitas a Escocia en un pasado en el que el Reino Unido estaba muy, muy unido. George Street permite apreciar el aire burgués que emana la New Town, el cual también se siente, aunque de forma diferente, en la Old Town. Esta zona sur, más medieval, tiene muchas más calles peatonales y muchos monumentos antiguos. En ella están, entre otros, el Castillo, la Catedral de Saint Gilles, el Museo Nacional de Escocia o la Royal Mile, la calle que lleva hasta el Parlamento. Su escarpado relieve, condicionado por el Mar del Norte, permite que haya calles encima de otras calles hasta conseguir tres niveles de calles prácticamente superpuestas. Pero, al igual que sucede en Glasgow y en toda Escocia, la vida futbolística de Edimburgo está lejos del centro.

Aunque Edimburgo tiene varios clubes de barrio, son tres los equipos que juegan hoy en las cuatro divisiones profesionales del fútbol escocés. Al suroeste, en el barrio de Gorgie y cerca del templo del rugby de Murrayfield, está el Heart of Midlothian. Llamado como la novela de Sir Walter Scott que recuerda las trágicas consecuencias de un motín en el siglo XVIII, es ahora mismo el único club edimburgués en Premiership. Al noreste, en el distrito de Leith, ya casi fuera de Edimburgo y cerca del Mar del Norte, está su máximo rival, el Hibernian, vigente campeón de la FA Cup pero equipo de segunda división. Y cerca de él está un recién ascendido a la cuarta división, el modesto Edinburgh City. El calendario y los marcadores previos de la Europa League depararon que, durante el viaje del FA, el Hearts tendría que ganarle en Tynecastle al Birkirkara maltés para avanzar a la tercera ronda mientras que el Hibernian debería intentar remontarle un 0-1 al Brøndby en Dinamarca para pasar. Lo de Tynecastle parecía fácil pero, pese a Sam Nicholson, Ibai_Gorri podrá recordar dentro de unos años que vio uno de los mayores éxitos de la historia del fútbol maltés, protagonizado por los afortunados jugadores del Birkirkara (ganaron 1-2).

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Ibai_Gorri en Tynecastle durante el calentamiento del Heart of Midlothian.

Birkirkara rompe corazones

Camuflarse entre la afición local, de un carácter muy familiar en Tynecastle, hace que se contagien las sensaciones del bando de casa. Es por eso que la histórica hazaña del Birkirkara no le pareció tan histórica a Ibai_Gorri hasta después de unas horas de reposo para asimilarla. En el momento, le empapó la sensación de depresión local (eso sí que empapa y no la lluvia). En Tynecastle entendían que clasificarse ante el Birkirkara sería una empresa fácil y que podrían ver a sus Jambos volar por Europa unos meses más. Pero no fue así. Los abucheos, las bufandas arrojadas al césped y la crítica de la prensa local hicieron que Edimburgo se fuese a dormir deprimida. Su lado granate, avergonzado. Y, aunque nos enteraríamos después por el escaso WiFi, su lado verde dolorido (los hibs forzaron los penaltis pero cayeron en la tanda). Fue este cúmulo de emociones el que nos empapó durante el viaje del FA 2016, y no la lluvia. No hizo falta sacar el paraguas ni una sola vez en Escocia, cuya manera de vivir el fútbol –así como su forma de vivir en las grandes ciudades– nos impresionó. Conocer cómo se vive el fútbol internacional sobre el terreno es de lo que más se disfruta del mismo, sea un fútbol más o menos modesto. Para descubrirlo por los diferentes rincones de Europa con MarcadorInt… toca jugar y ganar al Futbolista Anónimo.

Pronto las bases para la temporada 2016-17.

Fotos: D.Fernández/MarcadorInt (todos los derechos reservados).

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3 comments

La primera noche recuerda un poco a aquella del molino de Papa del viaje de hace 2 años, durmiendo en un lugar inhóspito. Lo del Birkirkara parece que os afectó un poco, aunque le da bastante empaque al viaje, pocos pueden presumir de haber visto una victoria a domicilio de un equipo maltés en Europa, jajaja. Y Roberts seguro que va para figura, como Kimmich.

Aún no he leido el artículo. Tengo que decir que me he bajado los podcasts del viaje de este año y los del año pasado. He escuchado ya los del año pasado y se me ponen los dientes largos. Luego tocará oir los de este año y leer este artículo, pero viéndolo por encima se nota que habéis vivido fútbol puro y ha tenido que ser genial!

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