Sueños de Rumanía

Academia Hagi Viitorul Constanta Ovidiu David Fernández

Ni en sueños ni haciendo un intenso ejercicio de imaginación. No podríamos haber predicho nunca aquella noche. Cuando nos vimos sentados en el asiento trasero del Renault de un gendarme rumano volviendo a Constanza tras haber visto el golazo de falta de Cristian Ganea, comprendimos que nos habíamos enamorado de Rumanía. Viajábamos a la ciudad en plena noche desde la Academia Hagi, la casa del Viitorul. Es la moderna academia de fútbol del legendario Gica Hagi, pero está situada en mitad de la nada. La rodean varias fincas agrícolas y está más cerca del pueblo de Ovidiu que de Constanza, lo cual la hace difícilmente accesible para quien carezca de coche particular. Nosotros estábamos en este grupo, pero habíamos logrado llegar hasta allí por la tarde en un autobús gratuito y fletado para los hinchas del equipo. En ese bus, de unas 30 plazas pero en el que viajamos unos 60, sentimos lo que es una sauna. El caso es que, acabado el histórico partido (en el que Viitorul ganó por 1-0 al APOEL), el autobús desapareció sin dejar rastro. ¿Salió en el minuto 90 para evitar atascos? ¿Se suprimió el servicio de viaje de vuelta? Son preguntas que no logramos responder. Con poca batería en el móvil, Aliens y yo nos dedicamos a preguntar cómo narices regresar a Constanza. En inglés primero (lo cual hizo creer que éramos chipriotas) y en nuestro pobre rumano después. La policía, los gendarmes y los operarios de Viitorul intentaron ayudarnos, se informaban a través de sus compañeros de cómo hacerlo, nos acompañaban en busca del desaparecido autobús… pero no dábamos con una solución. Valoramos la opción de ir camuflados en el bus de la enfadada afición del APOEL, pero a la Jandarmeria no le parecía buena idea. Estábamos a cada minuto más tirados en esa Academia. Hasta que llegó un gendarme que se retiraba del servicio y nos dijo “venid conmigo”. Nos abrió las puertas de su coche particular, pidiendo disculpas de antemano por un supuesto desorden en la parte trasera del mismo. Nos preguntó por dónde estábamos alojados en Constanza y nos llevó a la ciudad. Dándonos conversación sobre Gica Hagi, por supuesto. Ese gesto nos conmovió. Era el súmmum del gran trato de todos los rumanos con los que nos habíamos cruzado y con los que nos íbamos a cruzar en este viaje del Futbolista Anónimo 2017. Todos sin excepción, con lo que no debe ser casualidad. Cómo no amar a un pueblo siempre dispuesto a ayudar…

Aliens justo antes del debut de Viitorul en la Champions League en la Academia Hagi.

En el sauna-bus de la ida, pudimos apreciar un hecho: Viitorul tiene una afición extremadamente joven (se puede apreciar en la foto de portada de este texto). Viajamos rodeados y apretados entre montones de adolescentes que perfectamente podían ser jugadores de los equipos sub de la Academia Hagi. Viitorul, creado en 2009 por el llamado Maradona de los Cárpatos, es reconocido por todos los aficionados al fútbol de Rumanía (sean del club que sean) como el único equipo que se ha atrevido de verdad a apostar por la juventud rumana. Esto es un buen enganche para todos los niños y jóvenes de Constanza, que son muchos, pues es una ciudad de ocio y de playas con más juventud que ancianidad. Estos jóvenes no han dudado en fidelizar con Viitorul y jugar en él por su rápido crecimiento en un periodo de relativa orfandad: mientras Viitorul crecía como la espuma, caía arruinado el mítico Farul Constanța. Su gran estadio, muy descuidado, hoy acoge a un SSC Farul refundado por los suporter y que ya ha subido a tercera división en su primer año de vida. Pero eso no es lo mismo que ser campeón de Rumanía con una apuesta formativa y futbolística “tipo Ajax” (Cruyff entrenó a Hagi) y jugar la Liga Campionilor. O como decimos aquí, la Liga de Campeones.

La primera victoria europea en la historia del Viitorul la propició ante nuestros ojos Cristian Ganea, un lateral izquierdo que clavó un gol de falta directa propio de Roberto Carlos. Hagi dijo en la rueda de prensa postpartido que era mejor que todas las que había marcado él mismo. El presentimiento de Aliens nos permitió grabar en vídeo el gol. Él deseaba que Ganea fuera el héroe de la noche en la Academia. Nada más vernos una vez aterrizados en Otopeni, una de las primeras cosas que me quiso decir es que Cristian Ganea era muy MI: se había formado en las Islas Baleares y, concretamente, en el CE Santanyí, el equipo al que patrocinó MarcadorInt entre 2013 y 2015. Si el Futbolista Anónimo sirve para descubrir historias curiosas de jugadores, su viaje permite observarlas bien de cerca. Cómo íbamos a imaginarnos que Viitorul iba a soñar con codearse con los grandes de la Champions League gracias a un golazo de falta de un ex del Santanyí, visto desde la zona de prensa por dos representantes de MI… Ni en nuestros mejores sueños.

Cristian Ganea Viitorul David Fernández
Cristian Ganea es abrazado por el staff de Viitorul tras su histórico gol de falta. Foto: D. Fernández/MarcadorInt (todos los derechos reservados).

Aliens no solamente me habló en la noche de Otopeni en la que llegamos a Rumanía de Ganea. También citó a Rivaldinho, el hijo de Rivaldo. Aliens, gran fan de su padre, quería ver al hijo debutar en el fútbol europeo. Su primer club continental es Dinamo București, que llevaba 5 años fuera de competiciones europeas. Cosmin Contra lideró a los canes rojos hacia Europa la primavera pasada y ahora estos iban a poder usar Arena Națională para un partido continental. Y no contra un cualquiera sino contra uno de los equipos más duros posibles en esta ronda previa 3, el Athletic Club. La prensa rumana se agarraba en la previa a que el conjunto vasco tenía malos recuerdos en el coliseo bucarestino, pues allí perdió la Final de la Europa League de 2012. También a que el Athletic llegaba de pretemporada y con un nuevo míster mientras que Dinamo llevaba dos jornadas de liga con un entrenador que conoce bien España. Pero parecía realista pensar que el Athletic se iba a llevar un buen resultado a San Mamés. Fuimos de Constanza a la capital en un tren de la CFR que cruza el Danubio para comprobarlo.

Las cosas empezaron bien para los de José Ángel ‘Cuco’ Ziganda, pues en la primera parte dominaron al descolocado Dinamo y se pusieron 0-1 con un cabezazo de Aymeric Laporte. Sin embargo, al descanso, Contra se desdijo de su extraña apuesta inicial y sacó del banquillo a Rivaldinho. El mediapunta brasileño, diestro a diferencia de su padre, era otro de los protagonistas de la previa. Adrian Mutu, ex de tantos equipos italianos y actual manager general del Dinamo, había invitado a Rivaldo al palco para presenciar el debut europeo de su hijo (damos fe, cruzó cerca de nosotros el control de pasaportes del aeropuerto de Otopeni el viernes). Desde el minuto 45, el viaje de Rivaldo mereció la pena. Su retoño revolucionó el partido. Invitó a sus compañeros a cargar contra las filas vascas sin un temor al que Contra se refirió en el postpartido. Condujo y distribuyó balones en zona peligrosa para Mikel Vesga. Y sobre todo, marcó un golazo espectacular desde larga distancia y ante el fondo norte del Arena, donde vibra la PCH, los ultras de Dinamo. Aquello se caía. Con Rivaldinho, Dinamo sueña con eliminar al Athletic en la vuelta esta semana.

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Aliens, delante del fondo norte de Arena Națională justo antes del Dinamo-Athletic.

Ziganda se refirió hasta en 6 ocasiones lo mucho que la atmósfera le había ayudado a Dinamo. Incluso le pidió al traductor de la rueda de prensa que lo dejara claro en una de las traducciones, en la que lo había omitido por reiteración. Pese a que el Arena Națională es enorme para solo un equipo de Bucarest, los casi 27.000 aficionados que ocuparon las tribunas y un fondo –el otro es para FCSB, ese no lo quieren tocar– hicieron que Aliens apreciara lo que es el fútbol de Europa del Este. Fue mucho más que un complemento de parajes turísticos como el Parlamento de Bucarest, la Plaza de la Revolución o el Casino de Constanza. En Hai Romania!, el podcast especial de este viaje, recomendó a todos que viajaran si podían para ver partidos de fútbol al otro lado del caído Telón de Acero. Quién sabe: quizá algún país de esta zona de Europa podría ser el destino del viaje del Futbolista Anónimo 2018…

Hasta que llegue, nosotros seguimos soñando con Rumanía. Pronto, las bases para la nueva temporada del juego.

 

Escucha aquí los podcasts Hai Romania!

1×01: toma de contacto con Bucarest (mañana del miércoles 26).

1×02: Viitorul 1-0 APOEL, Cristian Ganea y el gendarme (noche del miércoles 26).

1×03: Dinamo 1-1 Athletic, Rivaldinho, Constanța y Bucarest (noche del jueves 27).

1×04: Ghencea, la casa del Steaua –que no FCSB– (mañana del viernes 28).

Foto de portada: D.Fernández/MarcadorInt (todos los derechos reservados).

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4 comments

Mítica la aventura en Constanza. Mi aplauso al gendarme rescatador. Busqué el estadio del Viitorul en Google Maps y efectivamente la nada es la descripción perfecta de su ubicación. Muy buenos los podcasts.

Suscribo todo el artículo de DavidFer salvo lo de “hablar” rumano, salvo que decir “Gracias”, “Sí”, “Buenas noches” y “¿Dónde está el baño?” se considere “hablar” rumano 😛

Una gran experiencia este viaje, tal y como hemos explicado en los podcast y DavidFer en este artículo. Uno de los momentos cumbres (El Gol de Cristian Ganea), lo he subido a este enlace: https://twitter.com/AliensFA/status/892504247530606592
Y efectivamente el campo está en la nada, aunque según como lo busques en Google Maps te aparece otro campo que NO es el correcto. Davidfer puso el enlace correcto en el artículo 😉
Y la afición del Dinamo, impresionante, hay que vivirlo.

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