Estados Unidos gana la Copa de Oro con héroes insospechados

Mikkel Diskerud volvió a ser decisivo para Estados Unidos asistiendo a Donovan en el 2-0 (Foto: Kjetil Ree)

Mikkel Morgenstar Pålssønn Diskerud tiene nombre escandinavo y, en efecto, nació en Oslo. Se formó en la cantera del Stabaek y ahora juega en el Rosenborg. Hasta representó a Noruega en categorías inferiores. Pero a los veinte años cambió de selección. Aceptó la llamada de América. Su madre, originaria de Arizona, le permitía elegir. Y no es que dudara: no le importaba demasiado. Quería jugar con las dos. Entonces ganó quien más interés puso. Aquella decisión cobró esta tarde en Chicago mucho sentido. Diskerud fue la figura de una final continental y contribuyó decisivamente a que su selección ganara un título. Algo que, probablemente, jamás le habría ocurrido representando a Noruega.

Mikkel Diskerud (Foto: Kjetil Ree)
Mikkel Diskerud (Foto: Kjetil Ree)

Diskerud no fue titular y acabó ingresando en la cancha a mediados de la primera parte por una nueva lesión -¿cuántas van?- de Stuart Holden. Klinsmann le dio el mismo papel: jugar liberado, unos metros por delante de Beckerman, que le cubría la posición. Y sin embargo, Diskerud logró tener mucha más trascendencia en el juego que el futbolista del Bolton. Consiguió que la posesión espesa y horizontal del tramo inicial se convirtiera en algo más fluido y dañino. Jugó con sentido y cambió por completo el guión del encuentro: Panamá pasó de defender cómoda a verse desbordada. Y si en el descanso se podía decir que el 0-0 era justo, tras la reanudación la superioridad norteamericana fue incontestable.

El gol llegó en una jugada extraña. Un centro bajo que nadie despejó, que Donovan no acertó a rematar y que le cayó, cuando ya entraba, al recién ingresado Brek Shea, otro tipo al que ningún aficionado esperaba colgar la etiqueta de héroe. Y aunque el gol no tuvo mérito alguno -ni estar ahí, porque, insistimos, la pelota ya entraba-, el rubio jugador del Stoke City -que jugó muy poco en el Britannia tras firmar en enero- ofreció algunos detalles interesantes en la mejor fase de su equipo. Y la historia registrará que fue el autor del tanto que dio el campeonato a los Estados Unidos.

La final, pese a su resultado, confirmó el excelente nivel mostrado por Panamá a lo largo de todo el torneo. Dely Valdés se consolida como entrenador a tener en cuenta en la escena internacional y jóvenes futbolistas como el central Roberto Chen y el medio centro zurdo Aníbal Godoy reafirman que están ya preparados para salir de su país y competir en ligas más fuertes. El subcampeonato panameño es también una muy buena noticia para la CONCACAF, que necesita imperiosamente integrar a otras naciones que no sean México y Estados Unidos en las dinámicas de competición de élite.

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