La tarde de Donovan y Zelaya

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Landon Timothy Donovan ha aprovechado el partido de Cuartos de Final de Copa de Oro entre Estados Unidos y El Salvador para recordarnos que es el mejor jugador de la historia del país de las barras y estrellas. Es cierto, ya tiene 31 años y a nivel de clubes nunca llegó a ser lo que pudo ser en Europa. Y ya no está en el primer plano mediático al jugar en LA Galaxy. Pero 149 internacionalidades y 54 goles con la selección –máximo goleador histórico con diferencia– no son fruto de la casualidad. Empezó tímido y discreto en un partido en el que sus Estados Unidos iban a mandar. En cuanto se conectó marcó un gol y dio 3 asistencias y un penúltimo pase. Todo ello con la clase que le caracteriza.

Aunque Donovan empezó apagado jugando por detrás de Wondolowski en el 4-4-1-1 de Klinsmann, los Estados Unidos dominaron desde el comienzo. Más posesión, más control de las situaciones y más planes para construir jugadas de ataque que un equipo salvadoreño que usaba para su propio beneficio su velocidad, sus contragolpes y la técnica de algunos de sus futbolistas. Y que también utilizaba a Rodolfo Zelaya, el mejor jugador del partido por detrás de Donovan. Zelaya es el delantero que acompañaba a Lester Blanco en el 4-4-2 del peruano Agustín Castillo. Los norteamericanos empujaban por la banda de Parkhurst y Joe Corona, un mediapunta caído a la banda derecha que dañó mucho por dentro. También dejaron que Diskerud atacase protegido por Beckerman, y Wondolowski se movía por el área y fuera de ella para intentar hilar jugadas y que Donovan apareciese. Pero sus acercamientos se quedaban en eso. Las ocasiones como tal no se daban, y en partidos así quien manda suele romper el hielo con un gol a balón parado. Así fue el 1-0. Tras un córner Donovan servía un gran centro aprovechando el error de Mardoqueo Henríquez para que el central Clarence Goodson abriese la lata.

El gol le dio un respiro a Estados Unidos, que se desató y comenzó a llegar más claramente y con más frecuencia. Pero El Salvador tenía contragolpes peligrosos. Los tenía en parte porque sabía que hacerle llegar el balón a Zelaya, fuese como fuese (transición o pelotazo) servía para generar mucho peligro. Tras un control escandaloso en el borde izquierdo del área sirvió un gran centro para Lester Blanco que venía desde atrás. La sacó Rimando y el segundo disparo se fue fuera. Craso error de La Selecta pues, simultáneamente, Donovan se estaba haciendo el amo de los tres cuartos de campo. Poco después de esa jugada le dio un gran pase desde la izquierda a Wondolowski para que continuase la jugada con un Joe Corona bien posicionado cerca del punto de penalti. En ese momento, el joven futbolista del Tijuana hizo un gran control y un mejor regate para definir fríamente y ponerse 2-0 arriba.

Landon Donovan fue el hombre del partido. Foto: Bay Area Bias.

Zelaya impidió que ese gol dañase al equipo. El plan de El Salvador no cambió: robos, contragolpes y velocidad. La complexión física del equipo hace que no sean jugadores fuertes en el uno contra uno pero sí rápidos, técnicos y escurridizos. Se notaba en las rápidas transiciones que solían montar Cerén, Flores y, sobre todo, Zelaya. Hay que insistir en la figura del punta de Alianza de San Salvador (y ex del Alania Vladikavkaz) porque con el balón en los pies hizo lo que quiso, incluso dentro del área. De nuevo recibió en la izquierda y se paseó por el área yéndose de quien le salía al paso. Parkhurst primero, Goodson después, Besler en tercer lugar… y de Besley no se fue porque le hizo penalti. Se le notó que no es lateral pese a llevar un tiempo jugando ahí con la selección. Con toda la frialdad del mundo el propio Zelaya lo ejecutó con clase y a lo Panenka. En unos Cuartos de Final con 2-0 en contra. Zelaya.

Los salvadoreños amenazaron con cambiar el guion del partido. Estados Unidos no dominaba tan claramente en el segundo tiempo y los cambios ofensivos de El Salvador –entradas de Rafael Burgos y Santamaría– fortalecieron el cuarteto ofensivo de tal forma que por la presión y la transición parecía más un 4-2-4. El momento clave que desequilibró el partido por el impacto anímico que supuso fue en el minuto 59. Klinsmann hizo su primer cambio: Wondolowski por Eddie Johnson. A los 15 segundos exactos de producirse, Johnson remataba de cabeza un centro puesto por Donovan tras un saque de córner en corto, aprovechando el fallo de Turcios en la marca. 3-1.

15 segundos. Ni Lars Ricken tardó tan poco en 1997.

En los 10 minutos posteriores al gol El Salvador creyó y buscó sistemáticamente cuando pudo a Zelaya y sus acompañantes del ataque. Pero cuando Zelaya fue sustituido el partido se acabó para los centroamericanos y Donovan acabó de lucirse. Caído a la derecha aprovechó un pase del mencionado Eddie Johnson para marcar su gol y 5 minutos después aprovechó un error defensivo salvadoreño para colarse también por la derecha y asistir a Diskerud, que llegaba en carrera desde la segunda línea para poner el definitivo 5-1. En ese punto la concentración de los azules era mínima, y el repliegue defensivo era tan defectuoso que recordaba a cómo se cayó Cuba tras la expulsión en su partido ante Panamá. De hecho, no acabó también 6-1 gracias a que Henríquez sacó un buen balón bajo palos a 5 minutos del final. Landon Donovan ya espera con impaciencia al ganador del Honduras-Costa Rica.

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