Quintero y Rodríguez en la engañosa goleada de Panamá

Un gran ejemplo para escenificar el término “colarse” en una ronda avanzada de un torneo es la situación que llevó Cuba a disputar los Cuartos de Final de esta Copa de Oro. Se metió gracias a un gol ante Belice en el minuto 93 del último partido de la Fase de Grupos; un gol que le permitió ser la segunda mejor tercera de grupo (de tres) quitándole el sitio a una selección también pequeña como Martinica. Este condicionante, y el hecho de que supiéramos de antemano que Cuba es un equipo peleón pero menor, dejaba claro que el favorito en el primer cruce de Cuartos era, sobre el papel, la Panamá de Julio Dely Valdés. Quedaba disipar cualquier tipo de dudas sobre el césped.

Los panameños comenzaron bien. Cuba, replegada sobre su 4-5-1 base, cedía la pelota y se despreocupaba de ella confiando en su repliegue, su defensa posicional y los contragolpes que futbolistas como Ariel Martínez, héroe ante Belice, podían lanzar. Dely Valdés mantuvo a sus hombres en el habitual 4-4-2. El cierre de los cubanos hizo que desde el principio se erigieran protagonistas los hombres de banda. Especialmente, los de banda izquierda: Alberto Quintero y el Carlos Rodríguez. El primero es un extremo profundo, de buen centro y escurridizo cuando se anima a colarse en el área con movimientos fuera-dentro. El segundo es un lateral larguísimo, que constantemente se desdobla con velocidad metiendo buenos centros y permitiendo que Quintero sume en el área. A ambos les costó aparecer por primera vez, pero una vez hecho fueron desbordando continuamente a un Yoel Colomé que necesitaba siempre varias ayudas.

Todo parecía ir bien para la Marea Roja. Se generaban ocasiones por los costados y el homólogo de Quintero en la derecha, Marcos Sánchez, empezaba a ganarle duelos al potente lateral Corrales. Sin embargo, una jugada aislada de ataque de los isleños acabó con un gran pase de Jaime Colomé a José Ciprian Alfonso que definió bien y marcó el 0-1. El guion, la iniciativa, los acercamientos y las ocasiones tras 20 minutos eran panameñas, pero quien se adelantó fue Cuba.

Le duró poco la alegría, como era de esperar. Una jugada generada por la magnífica banda izquierda de los canaleros acabó en penalti a favor tras una mano en el área de Malblanche. La situación volvía a ser la del empate inicial, y Cuba no mostraba muchas fisuras. Panamá parecía atascarse cuando, cerca del descanso, el mediocentro Gabriel Gómez puso un excelente y preciso pase largo que Blas Pérez bajó para que Torres marcase su segundo tanto. Y es que cuando los hombres del centro del campo aparecían era más fácil activar a los delanteros canaleros. Gabriel Torres y Blas Pérez son extremadamente móviles, y que recibiesen en una zona de tres cuartos vacía por el esquema era un método eficaz de dañar a la débil zaga cubana. Cuba aguantó el tramo inicial del segundo tiempo con ese marcador, y logró que Panamá no se acercase demasiado. Pero todo ello estaba condicionado a renunciar al ataque, con lo que ello conlleva: Penedo apenas tuvo que intervenir en el partido.

La jugada que lo desequilibró todo fue la roja directa de Ariel Martínez (’57). Una patada alta a Blas Pérez le supuso la expulsión, que significó a su vez el derrumbe de una Cuba que perdió los nervios y el orden. La defensa sufría variaciones extrañas, con momentos en los que incluso Jaime Colomé jugó de central. Los goles en contra eran cuestión de tiempo. Los Leones del Caribe estaban fuera del partido. Fases defensivas lentas y mal ejecutadas por la desconcentrada Cuba propiciaron que ataques muy sencillos de Panamá abultaran el marcador. Quintero con un centro generó el 3-1 de su “acompañante” Carlos Rodríguez. El 4-1 fue un remate de Blas Pérez ante los lentos centrales cubanos previo servicio de Jairo Jiménez, un extremo con detalles de calidad que entró en la segunda mitad y que bajó un balón aéreo para transformarlo en útil. El 5-1 se generó de nuevo en la izquierda y Rodríguez asistió al propio Jairo. El 6-1 fue una pillería de Blas Pérez aprovechando el rechazo del arquero Molina para irse con 2 tantos a la caseta. Y pudieron ser más.

Panamá ha mostrado en esta primera eliminatoria tener buenas individualidades, como Quintero o Rodríguez, y jugadores que, inspirados, pueden demostrar muy buenas cosas como Jiménez o Gabriel Gómez. Pero por otro lado ha demostrado algunas dificultades para imponerse a equipos que se cierran y algunas carencias en lo que a pegada se refiere. El partido pudo acabar con una decena de goles en el tanteador panameño pero los atacantes fallaron ocasiones muy claras y el equipo no estuvo del todo cómodo hasta la expulsión. Son cuestiones que justifican las dudas sobre los canaleros pese a la goleada. Ahora Dely Valdés tiene unos días para centrarse en ellos y solucionarlos, porque quien salga de la llave entre México y Trinidad y Tobago lo pondrá muy difícil en la Semifinal del miércoles.

Foto de portada: Klaus Ottes.

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