Cómo Johan Cruyff cambió la historia del Barça

Nationaal Archief, Anefo / Bogaerts - Japanse voetbalfans met Johan Cruijff / Japanese soccer fans with Johan Cruijff

Que ahora el Barça sea tan grande es, en gran parte, gracias a Johan Cruyff. Con algunas temporadas de excepción, en los últimos 25 años el FC Barcelona se ha convertido en el equipo hegemónico del fútbol español y en uno de los dominadores del fútbol europeo. Hace un cuarto de siglo, el Barça ganaba la primera de las cuatro ligas consecutivas que obtuvo con el holandés como entrenador, en la que sigue siendo la mayor racha de títulos en Primera División de la historia del Barça. Cruyff también consiguió la primera Copa de Europa de la historia azulgrana y, hasta la llegada de Pep Guardiola, fue el entrenador más exitoso de la entidad con 11 trofeos.

El neerlandés destacó, principalmente, por dos cosas: su carácter rebelde y el estilo de juego que implantó en Can Barça. Además, la conversión en un equipo ganador y la forma de ser del propio Johan, un hombre que actuaba sin complejos, han cambiado por completo el carácter de la afición del Barça. Antes, el aficionado culé era temeroso y pesimista. Ganar la Copa y vencer al Madrid era suficiente para salvar la temporada. Antes, el “avui patirem” era la frase más escuchada en el Camp Nou. Ahora, la gente va al campo con toda la confianza en que su equipo ganará. Probablemente, la etapa que más haya influido en este cambio de mentalidad sean los años de Pep Guardiola como entrenador, pero no olvidemos que Cruyff fue su mentor y que tuvo un papel muy relevante en su elección como técnico del FC Barcelona.

Cruyff ha salvado al Barça hasta en tres ocasiones. La primera de ellas fue en 1973. Johan, después de haber ganado tres Copas de Europa consecutivas con el Ajax, estaba a punto de ser traspasado al Real Madrid. Pero se negó a obedecer la decisión de su equipo, que había decidido traspasarle al conjunto blanco sin consultárselo. Él quería fichar por el Barcelona. Johan, por aquel entonces, era el mejor futbolista del mundo; pero lo que verdaderamente conquistó a la parroquia azulgrana fue ese gesto, ese deseo de sumarse a su club cuando éste estaba hundido deportivamente. Por aquel entonces, el Barça llevaba 14 años sin ganar la liga.

Cruyff no pudo debutar con el Barça hasta octubre de 1973, cuando ya se llevaban disputadas 7 jornadas de liga y el equipo azulgrana era penúltimo. Su debut fue inmejorable: anotó dos goles en una victoria ante el Granada que marcó el punto de inflexión de aquella temporada. El Barça, dirigido por el mítico Rinus Michels, acabó siendo campeón de liga por primera vez en 14 años y lo hizo con 16 goles de Johan, consagrado como estrella desde el primer día gracias no sólo a su acierto de cara a puerta sino también a su importancia en la creación. Para el recuerdo queda su mítico gol contra el Atlético de Madrid, que le valió ser apodado como “el holandés volador”, o su diana en la noche del 0-5 que el Barça le endosó al Real Madrid en el Bernabéu, en uno de los partidos más relevantes de la historia del club.

En las siguientes temporadas al cuadro culé le fue peor deportivamente, pero Johan siguió mostrándose como la estrella del equipo y, sobre todo, sin doblarse ante nadie. Especialmente recordado es su episodio con Hennes Weisweiler, el entrenador alemán que llegó al Barça en la temporada 75-76. Weisweiler, en el minuto 70 de un partido contra el Sevilla, sustituyó a Johan Cruyff por un chico que acababa de subir del Barça B. El entrenador consideraba que la sustitución estaba justificada porque él creía que Cruyff bajaba su rendimiento fuera de casa, pero el holandés (que era capitán) se cogió un rebote tremendo y dijo que se iría a final de temporada. Poco más de un mes después, viendo que la afición estaba del lado del jugador, Weisweiler dimitió. Johan terminó su etapa como jugador del Barça en 1978, pero ya era como un catalán más. En 1976, en una entrevista en televisión, Cruyff dijo que el FC Barcelona era más que un club. Johan también tuvo el atrevimiento de ponerle Jordi a su tercer hijo, nacido cuando ya jugaba en el Barça. Tuvo problemas por este motivo con las autoridades franquistas, que no le permitieron registrarlo con un nombre catalán. Cruyff tuvo que viajar expresamente a los Países Bajos para que su hijo fuera registrado como Jordi.

En 1988, Johan Cruyff llegó al banquillo del Barça para salvar al club de nuevo. Ya por aquel entonces, el presidente era Josep Lluís Núñez. El constructor estaba en la cuerda floja, porque pocos meses antes de la llegada de Cruyff, los jugadores se amotinaron en el Hotel Hesperia de Barcelona, además de que el equipo pasaba por un malísimo momento deportivo. Ante esta situación, la directiva del Barça se acogió al que podía ser su último escudo: Johan.

Núñez y su vicepresidente, Joan Gaspart, no parecían conocerlo mucho. Cuenta la leyenda que en los inicios de Cruyff como entrenador, Núñez y Gaspart se reunían cada semana con él para evaluar cómo iba el equipo. En una de estas reuniones, ambos cuestionaron una decisión del míster y éste contestó con una frase lapidaria: “tú y tú no tenéis ni idea”. Ese momento es el inicio del cisma (que llega hasta nuestros días representado en otras figuras) dentro de la afición del Barça entre nuñistas y cruyffistas.

En sus primeras dos temporadas, Cruyff salvó su puesto en dos finales. En 1989, su año de debut, doblegó a la Sampdoria en la final de la Recopa de Europa. Aquel día, Cruyff dispuso sobre el campo su característico 3-4-3, sistema que repitió en la final de Copa del año siguiente, en Mestalla ante el Real Madrid. Núñez, reforzado por haber ganado las elecciones del verano anterior, parecía que estaba ante el momento idóneo para quitarse de encima a un Cruyff que le resultaba muy incómodo, pero el holandés salvó los muebles y, a partir de la temporada siguiente, comenzó la época del Dream Team.

El Barça ganó cuatro ligas seguidas entre 1991 y 1994. Si bien es cierto que el equipo tuvo la suerte de vencer tres de esas ligas en la última jornada, que los rivales cometieron errores aún a día de hoy inexplicables (como la destitución de Radomir Antic en el Madrid cuando era líder con una amplia ventaja en 1992) y que la polémica arbitral estuvo presente en alguno de esos desenlaces, el de Cruyff fue un equipo ganador por su revolucionario estilo de juego. El sistema principal era el 3-4-3, adaptable al 4-3-3, con una idea que podría resumirse en tener el balón no sólo para atacar sino también para evitar que el rival pueda hacerte daño, hacer circular rápidamente la pelota, llevar a cabo el juego de posición y la presión que permita al equipo ser compacto y recuperar el balón a la mayor altura posible, tener extremos rápidos y encaradores que ganen los duelos con los defensores rivales… A Johan le gustaba dar espectáculo: “prefiero ganar por 5-4 que por 1-0”.

Las piezas para llevar a cabo este estilo ya estaban prácticamente integradas antes de la temporada 90-91, pero faltaba una de las más importantes. El 16 de diciembre de 1990 debutó Pep Guardiola con el primer equipo del Barça por las lesiones de Amor y Koeman. Pep no le había causado una buena impresión a Cruyff en el primer partido amistoso que disputó con el Barça, puesto que le espetó otra de sus frases lapidarias: “has jugado más lento que mi abuela”. En los 18 meses que separaron ese amistoso y el debut oficial, Guardiola había empezado a interiorizar lo que Johan quería: inteligencia en el posicionamiento y rapidez a la hora de jugar el balón, dos habilidades primordiales para un mediocentro que no destacaba por su físico. A partir de la 91-92, Guardiola se estableció como titular indiscutible.

La primera liga se ganó plácidamente y aquel fue un curso feliz en lo deportivo para el Barça, pero la salud le dio el primer susto a Cruyff: en febrero de 1991 fue operado a corazón abierto por una insuficiencia coronaria. Johan era fumador y después de jugarse la vida en esa intervención, protagonizó una famosa campaña antitabaco y cambió los cigarrillos que se fumaba en el banquillo por los chupa-chups. Tras aquel duro pasaje, Wembley fue el momento cumbre del Dream Team, un punto al que no se habría llegado de no ser por el milagroso cabezazo de Bakero en Kaiserslautern. Otro momento afortunado del Barça de Cruyff.

Después de Wembley, la temporada más memorable del Dream Team fue la 93-94. En este curso, el Barça disputó alguno de sus mejores partidos, como el que enfrentó a los culés y al Dinamo de Kiev –que es recordado como uno de los mejores de toda la época Cruyff–. En aquella temporada, el Barça fichó a Romário, que marcó 30 goles en la liga (tres de ellos en el 5-0 ante el Madrid) y convirtió al Barcelona en un equipo temible, formando una gran sociedad goleadora con Stoichkov. Eso sí, la etapa del brasileño en la Ciudad Condal duró poco: volvió tarde de las vacaciones tras quedar campeón del mundo y el bajo rendimiento en la segunda temporada propició su marcha del equipo azulgrana. Su último partido como culé fue el 5-0 en el que el Madrid vengó la manita del año anterior. El final de Romário fue decepcionante, pero Cruyff le marcó para siempre. O Baixinho dejó una frase para el recuerdo: “el fútbol se mira con los ojos de Cruyff”.

La 93-94 finalizó con la humillación del Barça en Atenas ante el Milan. El Barcelona, por su gran juego ese año y las bajas del Milan, era considerado el gran favorito, hasta tal punto que había una confianza desmesurada en que saldría campeón. Todos recordamos cuando Cruyff dijo “nosotros fichamos a Romário, ellos a Desailly”. Esta vez le salió el tiro por la culata al genio, más teniendo en cuenta que el gol que apuntilló al Barça en aquella final fue… de Desailly. A partir de ahí, comenzó el declive del equipo. Influyó en ello la poca sintonía entre Cruyff y Núñez, sobre todo para ponerse de acuerdo con los fichajes que le hacían falta al equipo. Las diferencias eran enormes y en mayo de 1996, el neerlandés fue destituido tras una acalorada discusión con Joan Gaspart. Johan dejó 11 títulos en las vitrinas y, sobre todo, una huella imborrable en la afición y en los jugadores que entrenó. 

En los años posteriores, Johan Cruyff inició su alianza con Joan Laporta, que en 1998 lideraba el movimiento de oposición a la directiva conocido como “Elefant Blau”. Laporta, por aquel entonces un joven abogado de 36 años, consiguió impulsar una moción de censura contra Núñez, en la que los socios del Barça votaron por mantener al presidente. El máximo mandatario parecía imposible de derrocar, pero en el año 2000 dimitió y en 2003 hubo nuevas elecciones tras las dimisiones de Gaspart y Enric Reyna. Laporta se aupó a la presidencia. Cuando este ganó las elecciones, Cruyff no aparecía oficialmente como uno de los miembros de la junta directiva, pero era la persona a la que Laporta pedía su opinión en primer lugar para saber qué debía hacer en la parcela deportiva. La tercera venida de Johan fue en la sombra, más basada en las ideas que defendía, pero con decisiones atribuibles a él en gran parte.

Si antes hablábamos de que la división entre cruyffistas y nuñistas había continuado hasta nuestros días con otros protagonistas, aquí tenemos el origen de la evolución: Rosell, en los dos primeros años de Joan Laporta como presidente, era el director deportivo del Barça (fue el principal responsable de la llegada de Ronaldinho y Deco), y, en principio, era el hombre al que había que seguir en lo deportivo, pero Laporta le hacía más caso a Cruyff. En este sentido, hubo un momento clave. Cuando Rijkaard se estaba tambaleando como entrenador del Barça, Rosell insistió a Laporta en que había que fichar a Luiz Filipe Scolari. Laporta se negó por recomendación de Cruyff, que le dijo que había que mantener la confianza en Rijkaard. Que Johan fuese más tenido en cuenta que Rosell en la política deportiva fue la clave de la dimisión de Sandro y del consiguiente cisma actual.

En verano de 2008, después de que el Barça acabase tercero en la liga, de la moción de censura que casi acaba con el mandato de Laporta y habiendo llegado el ciclo de Rijkaard a su fin, el elegido para el banquillo fue Pep Guardiola. Parecía que el Barça iba a fichar a Mourinho, e incluso se dice que la impresión que tenían en la directiva culé con el portugués era buenísima, pero al final se echó atrás esa llegada. Laporta estaba distanciado de Guardiola desde 2003, cuando Pep fue en la candidatura de Bassat como director deportivo, pero este se le ofreció primero para entrenar al Barça B cuando Luis Enrique ya estaba cerrado para el puesto (en la 2007-08) y el gran juego practicado por el filial (además de la intercesión de Cruyff y Begiristain) propiciaron la decisión de darle el banquillo a Guardiola. Ya sabemos cómo salió todo.

Cruyff, por todas estas disputas, dejó legiones de seguidores y detractores dentro del barcelonismo, pero es innegable que su figura ha sido tremendamente relevante en la historia del club. Cuando el equipo estuvo hundido y sin rumbo, apareció él para enderezar las cosas, ya fuese de una forma u otra. Por ello, toda la parroquia azulgrana, tanto los que le amaban como los que le cuestionaban, le despide hoy, 24 de marzo de 2016, con gran tristeza. Descansa en paz, Johan.

Foto de portada: Nationaal Archief, Anefo / Bogaerts – Japanse voetbalfans met Johan Cruijff / Japanese soccer fans with Johan Cruijff.

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3 comments

Añado a Favoritos este artículo y otro de Victor Cervantes para leerlos en estos días porque pintan muy bien. Del Barça que yo he visto, hay 3 personas que son fundamentales, Cruyff, Guardiola y Messi. Hay otros (Xavi, Iniesta, Ronaldinho, Luis Enrique…) pero Cruyff estaría en el top 3 sin duda. D.E.P.

El texto es un poco largo, así que trataré de sintetizarlo para que quien no tenga tiempo/ganas de leerlo se haga una idea al respecto.
“Johan Cruyff fue un gran jugador de fútbol que se rebotaba cuando le sustituían. Lo fichó Núñez cuando aún no tenía experiencia en los banquillos (que yo sepa ganó dos copas y una recopa con el Ajax antes de llegar al Barça). Tuvo la suerte de que no le echaran ganando un par de finales. Luego ganó 4 ligas, 3 de las cuales fueron por pura chiripa, demérito de los rivales y/o intervención arbitral. Más tarde se dedicó a malmeter en la sombra a la vera de Joan Laporta.”

Bueno, vale. Mucho se ha escrito hoy sobre el personaje más importante del club más importante de este siglo. Seguro que podréis encontrar algo mejor.

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