Dos continentes llorando la muerte de Eusébio

Eusébio - calciostreaming

Una imagen para poder explicar a los niños cómo era Eusébio. Final de la Copa de Europa de 1968, Wembley. El Manchester United de los Best, Charlton y Law planta cara al gran Benfica. Los equipos de Inglaterra buscan su primer título europeo contra el gran campéon luso. Con 1-1 en el marcador, Eusébio se quedó solo delante el portero del United, Stepney. Disparó seco, duro. Al centro. Stepney aguantó y evitó el gol. La reacción de Eusébio, después de fallar un gol que significaba un título europeo, fue aplaudir al portero británico.

Eusébio - calciostreamingEusébio ejerció de embajador del fútbol luso en los últimos años. Foto: calciostreaming.

Así era Eusébio. Una eterna sonrisa en la boca. Una sonrisa africana, sincera, de las que suena fuerte y te contagia. Sin nada que ocultar. Una sonrisa mayúscula. Portugal llora la muerte de su mejor futbolista de todos los tiempos en espera de los logros de un pedazo de jugador de Madeira. Algunos consideran que Figo lo superó. Otros, como un servidor, que no. Eusébio fue la alegría de ese Portugal gris de Salazar. Un Portugal triste, con un dictador que espiaba todas las casas y se encerraba en un palacio, menospreciando toda actividad física, como el fútbol, mientras rezaba a la Virgen de Fátima. Un Portugal de espías, de represión. Con los jóvenes marchando lejos. Unos a Alemania para trabajar. Otros con el ejército, obligados, para perder la vida en los diferentes conflictos coloniales de los años 60 y 70. Angola, Mozambique o Guinea luchaban por ser independientes. Y como cuenta en uno de sus relatos el magnífico Lobo Antunes, en Angola los combates se congelaban si jugaba el Benfica. Entonces se ponía la radio y los soldados portugueses blancos gritaban gol. A unos metros, los guerrilleros negros gritaban gol. Eusébio fue alegría. Fue el puente entre África y Europa.

Nacido en 1942 en la antigua colonia portuguesa de Mozambique, Eusébio se convirtió en el mayor símbolo del fútbol portugués gracias al tercer puesto en el Mundial 1966, en el que fue el máximo goleador con 9 tantos. En 2006, Portugal acabó en la cuarta posición, su mejor actuación desde entonces. Eusébio empezó a patear balones cuando la ciudad de Maputo tenía otro nombre: Lourenço Marques. Hijo de un empleado de los ferrocarriles blanco y de una mujer negra, se crió en un entorno pobre. Sus primeros éxitos llegaron en el filial local del Sporting Clube de Portugal. Como en el futuro se convirtió en la estrella del Benfica, muchos afirman que ya era hincha de los ‘encarnados” de niño, y que pidió jugar en el Benfica de Mozambique. Sin suerte. La gente del Sporting afirma que eso no es cierto y que fue el Benfica quién robó al jugador con dinero. Así, con 18 años, llegó a Lisboa fichado por el Benfica, que temiendo una operación del Sporting, lo escondió unos días en el Algarve con un nombre falso. En su debut, en un amistoso, acabó con un hat-trick.

Eusébio llegó a un Benfica maravilloso. Es más, ese 1961 el Benfica ganó su primera Copa de Europa derrotando al Barça por 3-2 en Suiza, con otro mozambiqueño, Coluna, brillando. Cosas de la vida, el debut oficial de Eusébio llegó un día después de esa final en un partido de Copa que los suplentes del Benfica perdieron. Dos años más tarde, el Benfica revalidó el título con Eusébio, de 19 años, jugando de titular. Fue una final histórica: el club luso derrotó por 5-3 al Real Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento en Amsterdam. Entre 1963 y 1968, el Benfica llegó a tres finales europeas más y las perdió todas. La conocida maldición de Bela Guttman, el entrenador campeón en 1961 y 1962, que se largó del club en 1963.

En 1965 Eusébio ganó el Balón de Oro de la revista francesa ‘France Football’. Y en 1966 llegó el momento de gloria en el Mundial. Portugal ganó un grupo contra los húngaros y los brasileños, aunque Pelé, lesionado, no jugó ese partido. En cuartos de final, Portugal se vio sorprendida por Corea del Norte: con 0-3 en el Marcador, Eusébio lidero la reacción con 4 goles. Portugal ganó por 5-3.

Cuentan que Eusébio nunca se sintió cómodo con el régimen de Salazar. No le dejaron salir del país para visitar a su madre antes de que falleciera e intentaron usar su imagen para demostrar que Mozambique era una colonia portuguesa. Además, el régimen fascista de Salazar nunca dejó que un equipo extranjero lo fichara. La Juventus lo intentó muchas veces. El fútbol inglés también. Y cuentan que Bernabéu lo admiraba pero no le gustaba que fuera negro. Leyendas sobre un jugador que se retiró en 1975 con 473 goles en 440 partidos con el Benfica. Ganó 11 ligas y 5 copas. Y finalmente, acabó pateando balones y ganando dinero en los Estados Unidos. Sus últimos años los pasó en Lisboa, ejerciendo de embajador del fútbol luso.

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