Uno de los nuestros

Tito - calciostreaming

Barça TV tiene unas imágenes preciosas de la vieja Masía del Barça. Finales de los años 80. En ellas aparecen algunos chavales jóvenes con esos polos Lacoste ochenteros. Un chaval con cara de niño, Guardiola. Un jovenzuelo con un peinado casi afro, Lluís Carreras. Y un tipo serio que ya se afeitaba y conducía, Tito Vilanova. El edificio de la Masía aún está al lado del Camp Nou. Una vieja casa recuerdo de esos siglos en que los campos llegaban hasta las puertas de Barcelona. Esa casa, conservada en medio de una urbe que no dejó de crecer, pasó de ser la morada de campesinos para ser la casa de los hijos de los campesinos. Si en la nueva Masía del Barça los chicos llegan de todos los continentes, en los 80 llegaban especialmente de pequeños pueblecitos catalanes. Guardiola era hijo de un paleta. Tito, de un campesino trabajador que llegó a ser alcalde de Bellcaire d’Empordà, un pueblo de 600 almas. En esa preciosa tierra llena ahora de turistas. En esa preciosa tierra que antes era de gente seria, cerrada, curtida por el viento de mar. Gente que labraba la tierra. Tito era un tipo de esos, sólo que le dio por el fútbol.

Tito Roura Barcelona - Focus Tito Vilanova y Jordi Roura, en un encuentro de la Champions 12/13. Foto: Focus Images Ltd.

Tiene sentido que sus padres, una vez tuvieron dinero, se dedicaran a vender vinos. Uno se pasa la vida defendiendo que nos gusta el fútbol en todos sus rincones, categorías y épocas. Tito era eso. Sí, sí. Fue el ayudante del Barça de las 6 copas, de las Champions, lo sé. También sé que ganó una liga con 100 puntos entrenando a jugadores caros. Cierto. No lo olvido. Yo tuve la suerte de cubrir cada partido. Vi a Tito en mil aeropuertos, serio. Intenté bromear con él por su paso por el Terrassa, el eterno rival de mi Sabadell. Vi, emocionado, cómo el cuerpo técnico del Barça, después de golear al Santos en Yokohama, le dedicaba la victoria: Planchart, Torrent, Roura, Altimira y Cos buscaron las cámaras y crearon con sus manos unas letras: T-I-T-O. Casi todos ellos eran de pueblos de Girona, como Vilanova. Yo vi en directo esos partidos maravillosos con Tito en la banda. Pero nunca dejó de ser un tipo de pueblo.

Tito era eso, era el fútbol de los pueblos, donde se enamoró de los balones. La misma pasión que tenían Planchart y Torrent, ahora ayudantes en el Bayern, intentando evitar un descenso del Palafrugell. La misma pasión de Tito en los campos de Tercera. Tito era hijo de esa tierra ampurdanesa de acento catalán cerrado, acabando las palabras con una te muy marcada. En esas tierras nacen genios un poco locos, como Dalí. Muy serios, como el escritor Josep Pla. Tito era más como Pla: serio. Con su humor, pero serio.

Tito era el fútbol de las calles, de los campos de tierra. Allí empezó hasta llegar a la Masía. Era esa Masía llena de niños de pueblecitos. Eran los recogepelotas del Barça de Cruyff y se pasaban las noches hablando de fútbol. Muchos de esos chicos, conocidos como los “glotones” pues se volvían a Barcelona de los pueblos con bolsas llenas de comida que les daban sus padres, trabajaron después juntos: Guardiola, Tito, Altimira, Roura… Todos en el cuerpo técnico del Barça de las grandes noches europeas.

Tito era eso: fidelidad, amor por el deporte. Alguna vez lo entrevisté. Sus palabras no transmitían la pasión de su trabajo, como la gente modesta. Le encantaba hablar de fútbol, pero no se abría fácilmente. Todos los que se han cruzado con él hablan de un tipo romántico, un enamorado del juego que mamó en el Barça de los 80. Se dejó el alma, con su estilo de juego técnico y lento, en los campos del Celta, Badajoz, Mallorca, Lleida, Elche o Gramenet. Y en ese Figueres de Jorge D’Alessandro que casi subió a Primera: perdió la promoción con el Cádiz. En todos estos estadios, en todos estos campos, jugó como si entrenara. A Tito le gustaba charlar de fútbol. Lo entrevistabas y aprendías.

Tito era nuestro fútbol. Que nadie lo olvide: no pudo saltar al primer equipo del Barça (aunque debutó en él) y se buscó la vida en Segunda. En Segunda B, con la Grama, se lesionó, dándolo todo. Y como entrenador, empezó en campos de Tercera. Tito era eso. Llegó a ganar una liga cuando había trabajado en los campos regionales no muy lejos de donde empezó. Pateando balones medio rotos. Tito era de los nuestros.

Foto de portada: calciostreaming.

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9 comments

Tito era la superación y la grandeza del fútbol de los humildes. Imposible decirlo mejor Toni. DEP Tito, venerado en Cataluña y respetado en el mundo.

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