Viena: recuerdos de Luis

Luis Aragonés - Heart Industry

Viena parece tan cerca que a todos nos ha pillado por sorpresa. La noticia de la muerte de Luis Aragonés no es como aquellas que anuncian el fallecimiento de entrenadores legendarios que dejaron su huella hace muchas décadas. Luis se va cuando su equipo aún está jugando. Luis se va sin poder saber cómo termina la película que él empezó a dirigir. Sin ser consciente de si construyó a una selección dos veces campeona de Europa y del Mundo o sólo a una selección dos veces campeona de Europa y una del Mundo.

Luis Aragonés - Heart Industry

Luis Aragonés. Foto: Heart Industry

Obviamente, desde que él abandonó el cargo hasta hoy han pasado muchas cosas y se han hecho muchas cosas de manera acertada. Esas bases no garantizaban el éxito en los torneos siguientes: había que saber trabajar con ellas. Pero el legado de Aragonés es indiscutible: tras la derrota de Belfast -una derrota que estuvo a punto de costarle el cargo-, apostó por cambiar el rumbo en Aarhus frente a Dinamarca. España llegó a Austria y Suiza algo discutida, e incluso el triunfo apurado ante Suecia en los últimos minutos hizo que se criticara su poca profundidad ante rivales encerrados. En este sentido, aunque el triunfo ante Italia cambió el chip en lo mental –somos capaces de ganar a los grandes incluso en tandas de penaltis, que es donde resisten sólo las piernas que no tiemblan-, no modificó aún la perspectiva en lo futbolístico. Probablemente, el día del desenfreno, del desnudo integral, de la desinhibición definitiva, fue el 3-0 ante Rusia:

La segunda parte de España ante Rusia en la semifinal de la Eurocopa pasará a la historia del fútbol como uno de los monólogos más evidentes en un partido de máximo nivel. Sólo existió un equipo. Un equipo que lo tuvo todo. Criticado en ocasiones por su toque intrascendente, su falta de profundidad y su incapacidad para cambiar la velocidad y buscar la sorpresa, el conjunto de Luis Aragonés dio anoche una exhibición de lo dañino y letal que resulta el fútbol combinativo cuando posee velocidad, movilidad y verticalidad. Qué difícil destacar a uno por encima de los demás. Me gustaron todos. Xavi, que abrió la lata y que rayó a un nivel bastante superior al de encuentros anteriores, que jugó mirando a portería contraria y procuró que sus entregas hicieran progresar las acciones de ataque. Iniesta, pequeña joya, maestro de la conducción y la clarividencia para encontrar huecos donde los otros sólo ven piernas. Silva, una debilidad personal, lo más elegante que existe, toda la belleza del mundo en su zurda, todo un universo para soñar gracias a su creatividad pruductiva. Fàbregas, crack majestuoso, el futbolista cuyo carácter ganador está destinado a cambiar la suerte del fútbol español, el maestro del último pase, el doctor del hambre y el gozo. Senna, el escudero que asume el trabajo sucio, el barrendero que también sabe construir piezas de porcelana, la brújula que orienta al ejército de jóvenes atrevidos. Y tantos más. Y Ramos, que respondió a las críticas con un partidazo colosal, y Marchena, riéndose con sus anticipaciones prodigiosas de los que lo señalaban como al patito feo.

Cuando el toque es veloz, 27 de junio de 2008

Aragonés aportó un concepto interesantísimo. “Usted es centrocampista. Los centrocampistas tienen que marcar goles y dar pases de gol“, les había dicho repetidamente a sus futbolistas más asociativos. La idea era que, sin abandonar su tendencia a la asociación, le agregaran a ella profundidad y llegada. Tras ser dirigidos por Aragonés, Cesc Fàbregas alcanzó una nueva dimensión como goleador y Xavi Hernández jugó sus mejores años de fútbol, aumentando su tendencia a la verticalidad. El pase que le da el de Terrassa a Fernando Torres en la final de Viena es un excelente ejemplo de ello.

Xavi se lleva el MVP del torneo después de rozar el partido perfecto en la final de Viena. A su eterna capacidad de controlar el juego le sumó esa verticalidad que a veces se le echa de menos: nos regaló una colección de pases profundos e inteligentes y uno de ellos se convirtió en el gol que decidió el partido. Conquista el premio de mejor jugador del campeonato, probablemente con justicia, en una decisión que sin embargo no fue fácil para el jurado: España fue, sobre todo, un equipo coral, un conjunto que rindió colectivamente por encima de las individualidades. Con Xavi se premia sobre todo el estilo de los centrocampistas de toque: a Fàbregas, a Silva, a Iniesta e incluso a Senna, monumental en todo el torneo. Y se premia también a Aragonés, que fue el que apostó por este equipo y el que empezó a ganar la Eurocopa en una tarde danesa de Aarhus, cuando después de darle muchas vueltas a las alineaciones y a los esquemas decidió plasmar unas ideas y mantenerse fiel a ellas hasta el final. Y entrar en la historia.
Un campeón convincente de estilo virtuoso, 1 de julio de 2008

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3 comments

DEP Luis Aragonés. Cuanto bien hacen personas como él en este mundo futbolístico.

Y al equipo de MI, bravo. Siempre os leo, y me encanta vuestro trabajo, vuestra visión de ver el fútbol. Hoy, tanto el texto de Toni, como este de Axel, son maravillosos. Como ustedes: son grandes

P.D: Axel, me estoy devorando tu libro. He tenido que encontrarlo en la biblioteca universitaria, pero ha valido la pena. Me estoy empapando de fútbol, disfruto con cada página, y a la vez me da pena irlo terminando. Enhorabuena, eres un referente

Luis empezó a escribir la historia de la selección. Los chavales d hoy en día no saben q España era un desastre,cuando llegó Luis todo cambió. El sabio d Hortaleza tuvo la personalidad de no llamar a uno de los estandartes del Madrid. Gracias Luis!!

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