Wembley 2007: la primera gran exhibición de Luka Modric

Picture by Andrew Timms/Focus Images Ltd. 07917 236526.04/03/12.Luka Modric of Tottenham Hotspur during the Barclay Premier League match against Manchester United at White Hart Lane stadium, London.

Luka Modric es uno de los líderes de la selección croata que ha alcanzado las semifinales del Mundial veinte años después. Croacia vive uno de los mejores momentos de su historia y está ante la posibilidad de superar a la generación que brilló en Francia 1998. Para ello, deberá superar a Inglaterra, en un duelo idóneo para recuperar uno de los precedentes más célebres entre ambas selecciones. No han sido muy habituales los enfrentamientos entre croatas e ingleses -el del miércoles será el séptimo-, pero uno de ellos fue particularmente memorable. 21 de noviembre de 2007, Wembley. Última jornada de la fase de clasificación para la Eurocopa de Austria y Suiza. La primera gran noche de Luka Modric con la selección ajedrezada.

El último torneo que se perdió Inglaterra fue la Eurocopa de 2008. Y gran parte de la responsabilidad recae en el desempeño de la selección croata. En la duodécima jornada de la fase de clasificación, Inglaterra necesitaba puntuar en casa ante una selección croata ya clasificada. Croacia tenía 26 puntos, por los 23 de Inglaterra. Por detrás, apretaba Rusia, con 21 unidades, que dependía de un favor croata para poder superar al conjunto inglés entonces dirigido por Steve McClaren. Rusia visitaba Andorra (ganó por 0-1) y solo los dos primeros accedían de forma directa a la fase final. Croacia, que jugó sin presión en busca de una victoria de prestigio internacional, superó a Inglaterra en uno de los partidos más aciagos de la historia de los Three Lions.

Inglaterra vs Croacia - Football tactics and formations

Ya resultó controvertida la alineación de Inglaterra, con el joven Carson (22 años) estrenándose en partido oficial con la selección y David Beckham viendo el partido desde el banquillo. Tampoco arrancó bien el encuentro para Inglaterra, que reforzó el centro del campo y se dedicó a mandar pelotazos a Peter Crouch para que bajar algún envío al césped y activara a Gerrard y Lampard. Todo se torció muy pronto, a los siete minutos, cuando en la primera aproximación de Croacia un tiro lejano y centrado de Niko Kranjcar se coló en el fondo de la red. Carson no blocó un remate sencillo e Inglaterra empezó a nadar a contracorriente. Su reacción en primera instancia fue positiva, con un par de ocasiones de gol muy claras (una en la que define fatal Wright-Phillips ante Pletikosa). Inglaterra perdonó y pronto encajó el segundo gol, en un contragolpe en el que Eduardo atrajo a toda la defensa isleña para luego filtrar un pase brillante para la incorporación de Ivica Olic. La zaga inglesa, mal escalonada, protestó un fuera de juego que jamás existió. A los quince minutos, en dos zarpazos, Croacia ganaba en Wembley por 0-2 y obligaba a Inglaterra a empatar si quería acceder a la Eurocopa.

Fue entonces cuando emergió la calidad de Luka Modric, un centrocampista de 22 años del Dinamo de Zagreb que debutó con la selección ajedrezada poco antes del Mundial de Alemania. Modric, el joven talento que creaba en la medular y eliminaba rivales en conducción, podía moverse con libertad gracias a la presencia de Niko Kovac, actual entrenador del Bayern, que a sus 36 años ejercía de mediocentro y guardaba la posición a la vez que también completaba pases con el criterio que otorga la experiencia. La pareja del doble pivote croata entendió la desesperación inglesa e hizo circular el balón a su antojo. El juego combinativo de Croacia desquició al equipo de Steve McClaren, totalmente sometido en la primera parte, sin apenas capacidad de reacción tras los dos mazazos en el primer cuarto de hora. Kranjcar se sumaba a las asociaciones por dentro partiendo desde la banda izquierda, Olic se ofrecía entre líneas y Eduardo amenazaba a la espalda de la defensa. La notable primera mitad de Croacia no daba pie a la esperanza en Inglaterra, que se limitaba a colgar balones a Crouch. Lampard apenas apareció y ni siquiera inquietaron las acciones a balón parado, casi ejecutadas con desgana.

Picture by Rob Fisher/Focus Images Ltd +44 7450 945824 13/07/2013 Steve McClaren of Queens Park Rangers during the pre season friendly match at London Road, Peterborough.
El Inglaterra 2-3 Croacia fue el último partido de Steve McClaren al frente de la selección inglesa. Foto: Focus Images Ltd.

No obstante, Inglaterra despertó en un lance aislado. Steve McClaren sacrificó a Barry y Wright-Phillips al descanso, acompañó a Crouch con Defoe y puso a Beckham en la banda derecha para colgar aún más centros al área. Sin embargo, la acción que revolucionó el partido se inició en la banda izquierda. Un centro al corazón del área, sin peligro, desde el sector zurdo propició un leve agarrón de Simunic a Defoe en cerca del punto de penalty. Defoe no tenía opciones de alcanzar el balón, pero el colegiado indicó la pena máxima y Lampard la transformó en una de sus primeras intervenciones en el encuentro. De golpe, Wembley se encendió e Inglaterra vio posible empatar el partido. Aunque Wayne Bridge casi se marca un autogol en la acción posterior, cuando desvió un pase al espacio de Modric a la madera, Croacia había reculado para proteger el botín y pareció dejarlo escapar cuando Crouch empató la contienda diez minutos después del primer gol. Beckham puso un balón perfecto, de primeras, al pecho del delantero inglés, que lo bajó y luego lo embocó al fondo de la red.

Con el viento a favor de Inglaterra, volvió a irrumpir la figura del 14 croata. Luka Modric pidió el balón y fue creciendo a medida que avanzaba la segunda mitad. Si el despliegue ajedrezado del primer tiempo fue coral, un ejercicio de armonía colectiva en la asociación, a partir del 2-2 fue Modric quien gritó ‘aquí estoy yo’ y pidió todos los balones. Especialmente en el último cuarto de hora, cuando bajó a recibir incluso más abajo para iniciar la jugada y participar en casi todos los ataques del combinado croata. Modric se ofrecía, recibía, se giraba con la clase que entonces se le intuía -a veces con esos controles orientados con el exterior marca de la casa que le permiten burlar la marca rival-. Cuando las fuerzas se agotaron en sus compañeros, Modric volvió a manejar el timón. Y Croacia volvió a marcar, en un zapatazo desde lejos de Mladen Petric que silenció Wembley. En los últimos trece minutos de partido, Inglaterra volvió a bombardear el área de Pletikosa, pero solo creó una oportunidad de verdadero peligro, que desperdició Darren Bent. Era ya demasiado tarde para una última reacción, pues el partido era de Luka Modric, el MVP de una noche histórica. Controló los tiempos, escondió la pelota y dejó a Inglaterra fuera de la Eurocopa con una victoria de prestigio en Londres que permitió a Rusia acceder a la fase final de un torneo en el que luego se plantaría en semifinales. Unos meses más tarde, Luka Modric fichó por el Tottenham -antes de la Eurocopa- y Croacia también se impuso a Alemania en la fase final del torneo, en otra exhibición magistral de Modric. Pero la primera en un gran escenario, ante un rival de entidad internacional, fue ante Inglaterra. Once años después, pensarán en Croacia que ojalá pueda repetir una actuación así. Si eso ocurre, Croacia estará mucho más cerca de su primera final en un gran torneo de selecciones. Su primera final de un Mundial.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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3 comments

Modric ha ganado ya 4 Copas de Europa siendo absoluto protagonista en todas ellas y ha metido a una selección menor en semifinales de un Mundial. A día de hoy, creo que ningún centrocampista de la historia del fútbol es superior a él. Como mucho, de su mismo nivel.

Según iba leyendo el artículo me venían las imágenes del partido a la mente.No sé el motivo, quizás el elemento sorpresivo de un Luka Modric más desconocido y una brillantez grupal en el juego coral, pero es de esos partidos que se quedan en tu memoria habiéndolos visto una sola vez.Un Modric que luego me maravillaría en esa mediapunta de un Tottenham inolvidable.

La primera piedra de una Croacia que, aun siendo menos brillante que aquel día en Wembley, está en la final de una Copa del Mundo. Viviendo una historia que siempre quedará en nuestro recuerdo, una vez más, ahora en Luzhniki.

Se me eriza la piel al recordar el partido, recuerdo haberlo visto en casa de mi abuela quien no gusta nada del fútbol pero no le quedó otra que vérselo de reojo y al final alcanzo a decir, que bien juegan hahaha

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