Maradona y Burruchaga acabaron con la mejor Bélgica de la historia

Maradona - Sesc em Sao Paulo

Es, sin ninguna duda, uno de los Mundiales más famosos y recordados y lo es por partidos como este. En aquel mes de junio de 1986 en el que Maradona se elevó a Dios para Argentina y a leyenda para el fútbol, la mejor Bélgica de la historia sucumbió ante el Pelusa en semifinales como antes había hecho Inglaterra en cuartos.

La cultura popular, la opinión generalizada, dice que el Diego ganó aquella Copa jugando prácticamente solo y que el de Bilardo era un equipo aburrido y defensivo, pero a los belgas no los superaron así. Aquella tarde soleada en el Azteca, la albiceleste pasó por encima de los Rode Duivels dominando la pelota, sometiendo a su rival en campo contrario durante muchas fases del juego y con un Jorge Burruchaga estelar que marcó casi tantas diferencias como Maradona y dejó claro que era su mejor socio.

Argentina 86Formación titular de Argentina en México 86.

Viniendo de lo que venía de hacer ante los ingleses, no es extraña la confianza que mostró el 10 desde el pitido inicial. En su primera intervención tiró una ruleta, en la segunda dejó solo a Burruchaga en una acción de estrategia, en la tercera la bajó de espuela y en la siguiente le pegó desde fuera del área en una acción que acabó en gol anulado a Valdano. Durante 20 minutos, el dominio argentino fue total, recuperando el balón en campo contrario con mucha facilidad, combinando e intercambiando posiciones entre varios futbolistas: Valdano, delantero, bajaba a recibir al círculo central, Burruchaga y Maradona se movían con libertad por tres cuartos y Enrique y Batista controlaban el eje. Este último, el ex seleccionador, era el único que se atrevía con desplazamientos en largo.

A partir de la media hora de juego, vivió Bélgica su mejor momento, mereciendo incluso el gol que les habría adelantado en el marcador. El empuje de Ceulemans por el centro y la clase de un Enzo Scifo que, partiendo desde la derecha, fue elegido mejor jugador joven del torneo, empezaron a encontrar espacios a la espalda de la defensa adelantada de los argentinos y solo dos fuera de juego mal señalados impidieron que se plantaran solos ante Pumpido en un par de ocasiones. Ahí, en ese banderín que nunca debió ser levantado, tuvo la selección de Guy Thys sus opciones de colarse en la final.

Sin embargo, al poco de empezar la segunda mitad llegaron los goles de la victoria argentina. Los dos golazos, los dos de Maradona, los dos para meterse de lleno en la final y en los libros de historia. Primero, Burruchaga recibió en la derecha, se metió hacia dentro, levantó la cabeza y metió de exterior un pase preciso y precioso para el desmarque interior de Maradona, que también de exterior la picó ante la salida de Pfaff. Diez minutos después, lo hizo todo Diego, arrancando contra cuatro belgas con la pelota pegada a su zurda y cruzándosela al portero tras superarlos a todos. Habría sido candidato a mejor gol del torneo si el 10 no hubiera marcado unos días antes el gol de todos los tiempos.

En la media hora final no pasó nada. Fue como si Bélgica hubiese reconocido la derrota con el 2-0, como si le hubiese dicho a Maradona que vale, que era mucho mejor que ellos y que lo dejaban así. Como si se hubieran dado cuenta de que allí estaba su límite y de que ellos ya habían hecho historia llegando por primera y hasta ahora única vez a semifinales de una Copa del Mundo.

Argentina vs Belgica - Football tactics and formations Así formaron Argentina y Bélgica en 1986.
Foto de portada: Sesc em Sao Paulo.

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