¿Cómo fue el Argentina-Inglaterra del 86 más allá de los goles de Maradona?

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Hemos oído hablar y hemos visto decenas de veces los dos goles de Diego Armando Maradona en el partido de cuartos de final del Mundial 86 entre Inglaterra y Argentina. La narración de Víctor Hugo Morales del segundo tanto, aquel en el que el Diez arranca desde la sombra de una torreta proyectada en el centro del campo del Estadio Azteca por los intensos rayos de sol que caían aquel mediodía en México DF -¡el partido arrancó a las 12 de la mañana!-, forma parte de nuestras vidas -incluso forma parte de las vidas de aquellos que no habían nacido cuando ese eslalon de Diego hacia la eternidad, eliminando rivales uno a uno, estaba empezando-. [Ojo, al escribir “estaba empezando” me he dado cuenta de que igual alguien nació en uno de esos instantes precisos que transcurrieron entre el inicio y el final de la jugada. Si es así, que nos escriba]. Pero resulta que ese gol llegó sólo cuatro minutos después de otro casi tan famoso, aunque por motivos muy distintos: la mano de Dios. Es así: quizá los dos goles de los que más se ha hablado en la Historia del Fútbol fueron anotados en un margen de cinco minutos, que es menos de lo que suele durarle a cualquier habitante de la Tierra un café con leche. Y si uno se para a pensarlo, todo ello sirve como excelente metáfora de nuestra sociedad y de la condición humana: en cinco minutos verás lo que somos capaces de hacer los hombres. Lo más bello, lo más artístico, lo más conmovedor por perfecto e improvisado, y lo menos noble, lo menos honesto, lo que más se contradice con las reglas del juego. Añadámosle a todo ello el contexto sociopolítico de dos naciones enfrentadas recientemente en un conflicto bélico. Es difícil que este juego nos haya dejado un partido con más contenido. Con más párrafos épicos destinados a integrar las páginas doradas de los libros situados en las estanterías más visibles de las más prestigiosas hemerotecas. Y sin embargo, la literatura ha devorado al guión. Los instantes han borrado de la memoria colectiva el tiempo completo. Así que, cuando me tocó comentar esta semana para Gol Televisión el encuentro íntegro, me senté ante la pantalla con una inquietud principal: más allá de los goles… ¿cómo fue el partido?

Inglaterra llegaba mentalmente más fuerte pese a haber empezado el torneo peor. Su pareja de delanteros estaba en forma. Gary Lineker había anotado dos goles y Peter Beardsley otro en el 3-0 ante Paraguay en octavos. De hecho, Lineker era el hombre del momento en el campeonato, ya que en el último encuentro de la fase de grupos un hat-trick suyo ante Polonia había clasificado al equipo de Bobby Robson, cuyo arranque no había sido nada prometedor. Lineker, que aquella temporada había sido subcampeón de la liga inglesa con el Everton anotando 30 goles, llegaba al duelo frente a Argentina tras haber marcado cinco tantos en los dos últimos partidos.

Argentina había derrotado a Uruguay con más sufrimiento: 1-0 en Puebla con gol de Pasculli. Diego Armando Maradona sólo había perforado la portería rival en una ocasión antes de medirse a los ingleses. Fue en la fase de grupos ante la campeona del mundo en aquel momento, Italia. El máximo goleador del conjunto de Carlos Salvador Bilardo antes de los cuartos de final era Jorge Valdano, que había logrado un doblete frente a Corea del Sur y un tercer tanto ante Bulgaria.

Las formaciones iniciales que presentaron los dos entrenadores fueron las siguientes:

Argentina vs Inglaterra - Football tactics and formations

Pese a ser Valdano claramente el atacante más puro de Argentina por su físico, en muchas acciones partía desde el costado izquierdo, dejándole a Maradona la posición de punta principal. En realidad, tanto Maradona como Burruchaga jugaban con una tremenda libertad. Eran las dos almas libres en un bloque tácticamente muy estructurado y definido. Un bloque que le dominó el partido por completo a Inglaterra. La pareja Batista-Enrique, con el primero asumiendo un rol más posicional y defensivo y el segundo más dinámico y distribuidor, se hizo con el control del juego y permitió que los talentos ofensivos aparecieran mucho más que los hombres más destacados de Inglaterra. Lineker prácticamente no tocó la pelota en toda la primera parte. Beardsley tuvo una ocasión clara, pero producto de un tremendo error argentino en una cesión hacia atrás que se quedó corta. Aunque Argentina no había dispuesto de oportunidades diáfanas, su superioridad en el juego parecía evidente. La sensación de peligro que generaban sus atacantes era mucho mayor. Especialmente cuando Maradona iniciaba una conducción con la pelota pegada al pie y aceleraba cambiando de dirección sin que ésta pareciera distanciarse ni un solo milímetro de su bota. Su mejor socio era Burruchaga, ya fuera moviéndose para tener ocupados a algunos oponentes o tocando con mucho criterio. Siempre se ha dicho que el gran mérito de Maradona fue hacer campeón a un equipo que tenía muy pocos recursos más allá de su calidad individual, pero la aportación de Burruchaga no debería ser infravalorada. Si ya en este partido de cuartos de final dejó grandes detalles, en la final ante Alemania Federal sería el mejor jugador del partido. Seguramente, a Burruchaga, que había sido campeón de la Copa Libertadores con Independiente de Avellaneda en 1984, le faltó firmar por algún gran club europeo para obtener más reconocimiento en esta parte del globo terráqueo. Jugó en Francia: en el Nantes y en el Valenciennes. En este último, se vio involucrado en el famoso escándalo del partido amañado ante el Olympique de Marsella en 1993. Fue sancionado con un año y medio de suspensión y su carrera en Europa terminó.

Cuando, en los primeros minutos del segundo tiempo, Maradona marcó el famoso gol con la mano, Argentina obtuvo la ventaja que su juego estaba mereciendo. No la obtuvo con un método demasiado limpio, pero sí estaba jugando un partido bastante mejor que el que estaba jugando Inglaterra. Los ingleses protestaron de inmediato la acción. Habían advertido en directo que ese balón Diego no lo había rematado con la cabeza. Pero el colegiado tunecino Ali Bin Nasser no se dio cuenta. De todos modos, la polémica arbitral oculta un error de bulto en la zaga del equipo de Robson. Ese balón bombeado a por el que saltan Peter Shilton y Maradona y que acaba en gol proviene de un despeje hacia atrás de un defensor británico. Un despeje en diagonal, bombeado, hacia atrás, en dirección al punto de penalti. Una equivocación mayúscula.

Casi sin tiempo de reacción, llegó LA JUGADA. Poco se puede agregar que no se haya dicho ya. Fue la consumación de algo que venía Maradona intentando durante todo el partido. Ya antes de la que acabó en gol había probado dos o tres veces conducciones de ese estilo sacándose rivales de encima con una facilidad pasmosa y rompiendo cinturas a todos los ingleses, reducidos a poco más que cuerpos inflexibles.

Fue entonces, y sólo entonces, cuando Inglaterra empezó a jugar. Sobre todo, cuando Robson introdujo a dos extremos desequilibrantes como Chris Waddle y John Barnes. Waddle, que en aquella época militaba en el Tottenham, generó más peligro en los primeros cinco minutos que estuvo en el césped que toda Inglaterra junta en los setenta anteriores. Con él en la derecha y Barnes en la izquierda, con Hoddle ya como único medio centro, Argentina empezó a sufrir. Con estos esquemas se jugaron los últimos minutos:

Argentina vs Inglaterra - Football tactics and formations

¿Qué habría sido del partido si Robson hubiera apostado de inicio por este dispositivo? Nunca lo sabremos. Barnes cambió de ritmo, aceleró por el perfil izquierdo y se sacó un centro magnífico que por fin encontró a Lineker. El delantero del Everton remató a gol. 2-1 y aún nueve minutos por jugar.

La presión inglesa era intensísima. Y Barnes, el extremo que luego triunfaría en el Liverpool y que acudió al Mundial 86 como futbolista de aquel Watford que llegó a jugar dos temporadas seguidas en Europa, era el hombre clave. En el último minuto del partido, repitió la misma jugada del 2-1. Pero esta vez, Lineker no logró imponerse a los centrales y la pelota, tras ser disputada en un duelo aéreo a escasos centímetros de la línea de gol con el portero ya superado, se perdió hacia la banda.

El final de partido inglés fue impresionante, pero no habría sido justo, analizando el global del encuentro, que los de Robson hubieran empatado.

Gol Televisión está emitiendo esta semana el Inglaterra-Argentina del 86 dentro de la serie de encuentros históricos de los Mundiales que el canal ha programado como previa de la Copa del Mundo 2014. Hazte socio de Gol Televisión, el único canal en el que se verá íntegramente todo el Mundial, pinchando en este enlace.

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4 comments

Magnífico análisis de uno de los partidos más “literarios” de la historia. Me hubiera encantado tener la edad para haberlo visto en su momento. Hace poco, y movido por un pensamiento exacto al titular de este artículo, lo estuve viendo a través de youtube y casi se mascaba la épica en cada jugada. ¿Qué hubiera pasado si Inglaterra hubiera jugado como en los últimos minutos? Buf, depende de cuántos partidos seamos capaz de jugar en nuestra imaginación… La verdad es que me quedo con el que fue. Enhorabuena 😉

De verdad no entiendo cómo es que hat gente que afirma sin tapujos que este equipo era solo Maradona y que él solo llevó a Argentina al campeonato. El trabajo de Brown y Ruggeri es muy bueno, Oscar tenía excelente salida de balón. Lo de Batista me parece sobresaliente, tuvo gran rendimiento contra los uruguayos y los belgas también. Y bueno, después de Diego, Burruchaga me parecía el más talentoso, siemrpe dejaba detalles importantes, muchas veces asistiendo a Maradona. Tal vez les faltaba cohesión como equipo (que si tienes a un Diego Maradona, eso se minimiza mucho) pero tenía muy buenas individualidades.

Dios mío que partido! Tremendo. Piel de gallina me da recordarlo. La lleva el genio del fútbol mundial. Siempre Maradona… Genio… Ta ta ta gooooollll… Quiero llorar… El relato de Víctor Hugo es tan bueno como el gol. GRACIAS AXEL.

La consumación de lo que venía intentando durante el partido, fue una búsqueda de revancha tras esta jugada en un amistoso contra el mismo rival, 6 años antes… http://www.youtube.com/watch?v=znCqn6HMD-c Gracias por el artículo, genial!

PD: el hermano de Diego tras el fallo en 1980, le dijo: "Diego tenías que haber gambeteado al arquero"…

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