Internet y la esperanza de un fútbol más democrático

Ebbsfleet

10 de mayo del 2008. Algo más de 40.000 aficionados se congregaron en el Estadio de Wembley para presenciar la final del FA Trophy, el torneo que corona al mejor equipo inglés entre la quinta y la octava división. Un gol del ex del Brighton & Hove Albion, Chris McPhee, en el minuto 45 dio la victoria al Ebbsfleet United frente al Torquay United. El tanto de McPhee supuso la consecución de la primera FA Trophy para el conjunto de Northfleet, un éxito que hizo pensar que la esperanza de un futuro más democrático en el fútbol era posible gracias a Internet.

Hubo un tiempo en el que el Ebbsfleet United no fue un club semiprofesional cualquiera; el 75% de sus acciones eran propiedad de Myfootballclub, una iniciativa llamada a abrir la gestión de una entidad deportiva a sus socios con tan solo un clic. La idea surgió de la mano del periodista Will Brooks, quien imaginó un club ideal en el que un consejo representativo diera voz a los socios para que estos participaran en todas las decisiones del día a día de la institución. La primera campaña de apoyos tuvo un éxito masivo y más de 50.000 personas de todo el mundo se sumaron a este ambicioso proyecto.

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Parte de la grada de apoyo al Ebbsfleet United en la final del FA Trophy de 2008 en el estadio de Wembley. Foto: Albatross2147, Wikimedia Commons.

Este revolucionario sistema causó furor en todo el mundo por las enormes posibilidades que albergaba para hacer que, de verdad, los socios que habían pagado su cuota pudieran ser de verdad parte importante del equipo. Myfootballclub nació primero como un fondo de inversión al que muchos clubes se peleaban por formar parte; es decir, primero fue la idea y después fueron los distintos equipos en terna los que tenían que convencer a los gestores del dinero acumulado que eran dignos de tal confianza. Finalmente, en noviembre de 2008 el Ebbsfleet United de la National League South fue la entidad escogida para poner en práctica este primerizo intento de crowfounding futbolístico. La idea fue recibida con sorpresa y admiración en el mundo futbolístico e incluso grandes empresas como la marca deportiva Nike o el gigante de videojuegos EA Sports exploraron posibles vías de patrocinio.

Meses de oro

Los primeros meses de 2008, Myfootballclub fue el juguete de moda del fútbol modesto: centenares de nuevos suscriptores se sumaban a la causa desde todo el mundo y empezaron a surgir proyectos satélite en distintos países como Brasil, Dinamarca, Francia, Alemania o Japón, entre otros. El semestre dorado de este bienintencionado movimiento fue la citada final del FA Trophy, que fue la guinda para dar más notoriedad a un trabajo basado en encuestas online en las que los miembros con derecho a voto aconsejaban al entonces entrenador del equipo Liam Daish sobre qué movimientos tenía que hacer el técnico de cara a la confección de la plantilla. Cuando se confirmó el pase a la gran final de Wembley, el club lanzó una campaña que se hizo más o menos viral en la que el jardinero del Ebbsfleet, Peter Norton, protagonizaba un simpático videoclip musical llamado “Beat The Weather”. Uno de los objetivos de esta vídeo era demostrar que el club era un ente en el que todo se hacía de forma colectiva y, por lo tanto, era tan importante el goleador de turno como, en este caso, el encargado del césped del estadio.

 

Por desgracia, la novedosa iniciativa empezó a encontrar problemas de una forma tan rápida como la que había explotado. Muy pronto, los gestores de myfootballclub se dieron cuenta que era difícil gestionar las diferentes opiniones de la masa social en materia deportiva, así que para decepción de muchos decidieron acabar con las consultas acerca de la gestión de la plantilla y los futbolistas en pos de no entrometerse en la tarea del entrenador. Además, se comprobó muy difícil gestionar los intereses de miles de personas representadas en un comité de siete personas que tenían que lidiar con todas sus peticiones.

Una rápida decadencia

Todas estas dificultades sumadas al estallido de la crisis económica congelaron la inscripción de nuevos participantes. De hecho, en tan solo cuestión de un año y pocos meses el proyecto sufrió una reducción drástica de suscripciones cuando tocó renovar las cuotas. Myfootballclub perdió sus apoyos casi tan rápidamente como los había encontrado y, ante esta situación de constante descenso de abonados, se tuvo que vender el paquete de acciones del Ebbsfleet United en 2012. Tras la venta, Myfootballclub llegó a un acuerdo de patrocinio con el Slough Town FC de la Southern League pero el abasto de esta relación es mucho menos ambicioso: los miembros abonados tienen derecho a seguir los videos y las actualizaciones del blog del director ejecutivo, así como la posibilidad de tener alguna charla con él y otras ventajas, pero muy lejos de la idea inicial de 2008.

Es algo lastimoso ver cómo, tras el paso del tiempo, se ha constatado el fracaso de una muy buena idea ante las enormes dificultades que planteaba. Sin embargo, aletargados como estamos ante la rápida evolución de este fútbol modernísimamente mercantilizado, alegra encontrarse con gente que creyó en un fútbol mejor e hizo lo posible para devolverle el deporte a la gente. No lo consiguieron, pero quién sabe si pusieron la semilla de algo que germinará en un futuro.

Foto de portada: Stacey Harris, bajo licencia Creative Commons.

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