El jardín de Zlatan

Zlatan Ibrahimovic court

Uno más, el enésimo. El temperamento le jugó una mala pasada a Zlatan Ibrahimovic y se volvió a meter en un lío tremebundo haciendo enfadar a todo un país entero (quizá la nación más encantada de haberse conocido) por su salida de tono que le ha comportado represalias de todo tipo, hasta de la nada amigable líder del Frente Nacional, Marine Le Pen. Pero seguro que el delantero sueco saldrá de ésta como ya ha hecho otras veces; su habilidad para meterse en jardines y salir airoso es quizá porque ‘Ibra’ nació en uno de ellos, el jardín de las Rosas. O mejor dicho, Rosengård.

Zlatan Ibrahimovic - Víctor Cervantes

 “Zlatan no celebra la Navidad; la Navidad celebra Zlatan”.

Todo igual, todo distinto

El barrio de Rosengård se empezó a construir en la ciudad de Malmö como parte del Miljonprogrammet, un ambicioso plan surgido en los años 60 que tenía como objetivo ofrecer un millón de viviendas a precios razonables para una población que había experimentado un boom durante la década anterior. Pero así como otras zonas de nueva creación fueron ocupadas por estudiantes o funcionarios, Rosengård fue habitado por una inmensa mayoría de inmigración extranjera y, conforme fue escalando la tensión en el conflicto de los Balcanes, miles y miles de personas de distintas etnias fueron buscando cobijo en este enclave al sur de Suecia. En medio de este escenario nació y creció Zlatan Ibrahimovic, hijo del matrimonio entre un bosnio y una croata. Después de muchos años de oír hablar de este ‘Bronx’ sueco quería comprobar por mí mismo qué había de realidad y de mito en este archiconocido vecindario.

Jardín Suecia - Victor Cervantes

Lo primero que me sorprendió de Rosengård fue lo céntrico que se encuentra para ser considerado un suburbio, pues apenas se tardan diez minutos en bus desde la estación central, e incluso equipado con una bici o con un poco de empeño podría haber llegado andando. Lo que me hizo pensar en lo que tiene de despectivo la palabra ‘suburbio’ ya que en este caso no se podía considerar un lugar alejado, ni mucho menos remoto. Una vez ahí, lo segundo que me llamó la atención fue lo aparentemente poco feo que me pareció todo a primera vista. A lo mejor fue el sol norteño, siempre tan tramposo, que le confería a la estampa un aire primaveral. Pero el caso es que me pareció haber visto lugares mucho más grises y deprimentes en mi vida; de hecho pensé: “ojalá fuera mi barrio así”. No era para nada un lugar inhóspito. Sin embargo, como en el amor, la primera impresión es importante pero no determinante y unos minutos después de haber andado los primeros pasos y con la euforia de estar visitando la cuna de Zlatan ya rebajada, empecé a observar algunos detalles significativos que indicaban cuan distinto era aquello de la arcadia feliz escandinava.

Antes de visitar la Zlatan Court, el monumento en forma de cancha de fútbol que se erigió en la misma plazoleta en la que jugaba de pequeño el crack del PSG, decidí dar un paseo por las calles circundantes y cuál fue mi sorpresa: la mayoría de establecimientos rotulaban sus ofertas en otras lenguas además del sueco, especialmente en árabe. No es algo de qué extrañarse aquí: de las más de 23.000 personas que residen en el distrito, una cuarta parte tiene sus orígenes en Irak, Líbano, Afganistán u otro país de lengua arábiga.

Suecia - Víctor Cervantes

Una vez llegado a la famosa pista, me encontré con unos chavales que discutían animosamente en una mezcla de sueco y otro idioma que no me atrevo a definir, pero pondría la mano en el fuego que era de origen eslavo. No entendía nada, pero ‘Schalke’, ‘Cristiano’ y el inconfundible ‘Suuuu’ repetido por uno de los mozos no dejaba lugar a dudas, se hablaba de la noche de Champions anterior. Se respiraba fútbol, se los veía entusiasmados pero me pareció raro no verles en la pista jugando cuando tenían un balón cerca; justo después lo entendí. Mi presencia ahí, como un cuerpo extraño, no había suscitado más que alguna mirada indiferente. Sin embargo, cuando saqué la cámara de mi mochila para tomar algunas fotos las luces de alarma se encendieron, los chicos vociferaron algo en una lengua no conocida y se apartaron hasta otro bloque de pisos alejado. No podían jugar al fútbol, no podían llamar la atención porque estaban haciendo novillos; se habían escabullido del instituto situado al otro lado de la calle. Esta escena es sumamente habitual en Rosengård, una zona con cerca de un 40 por ciento de abandono escolar. En Suecia, la meca del estado del bienestar, existe un distrito en el que casi 4 de cada 10 jóvenes no acaban sus estudios.

Pequeños Zlatan

Eran las 12, tiempo de descanso para la comida y el recreo. Ahora sí, los que habían asistido a clase tenían permiso para salir y jugar un rato, para airearse y también para fumar algún pitillo. Fue en ese momento, rodeado por todo aquel mosaico de adolescentes de distinta etnia, habla y religión, que confirmé lo que ya había intuido paseando por sus calles: Rosengård es otra cosa, otro mundo. Pese a estar a tan sólo 10 minutos de las majestuosas calles y plazoletas empedradas del centro de Malmö, lo que veía ahí era muy distinto de la estampa homogénea que siempre había idealizado. Todos aquellos chicos y chicas eran sumamente diferentes entre ellos, sin embargo podía ver en sus ojos, en su pose, en su actitud algo semejante, algo que ya había visto antes.

Suecia - Víctor Cervantes

Crucé por debajo las vías del tren y llegué a parar a una especie de polígono que se edificaba alrededor de una calle principal, larguísima. Una calle ocupada por decenas de talleres mecánicos especializados, principalmente, en llantas y accesorios para el automóvil. Me detuve en frente del que me pareció más grande: un numeroso grupo de jóvenes entraba y salía conduciendo grandes coches de segunda mano con los vidrios tintados y la música a toda voz. Volví a reconocer en esos chicos lo mismo que había visto en las puertas del instituto: una mirada que reclamaba algo, que se reivindicaba, esa pose de “aquí estoy yo” que había intuido cientos de veces por la tele en Zlatan Ibrahimovic. Al fin lo entendí, toda la parafernalia que envuelve al crack sueco va mucho más allá del ego, es más complejo que una simple estrategia comercial, no es solo un carácter complicado; forma parte de su ser, de lo que vivió y mamó en las calles de uno de los barrios más pobres del país; una mancha en un expediente impoluto, un agujero negro. Observando a todos esos jóvenes olvidados, como ciudadanos de ninguna parte que buscan afianzarse en una sociedad que se avergüenza de ellos, logré captar en todo su sentido la frase: “Un hombre puede abandonar Rosengård, pero Rosengård nunca le abandona a él”.

Suecia - Víctor Cervantes

 Aquí yace mi historia

Ibrahimovic - Víctor Cervantes

“Aquí está mi corazón. Aquí está mi historia. Aquí está mi juego. Llévala más lejos”, reza una chapita en la pista de Emilstrop, la plazoleta donde ‘Ibra’ aprendió a jugar a fútbol cuando aún no era un símbolo nacional. Cuando era uno más de los miles de muñecos rotos del sueño de la próspera y progresista Suecia. Ese ambicioso plan se quedó en nada y dejó a su merced a miles de familias sin patria. La gran esperanza del país de las buenas intenciones se convirtió en un pozo del que pocos aún hoy en día pueden salir. Él, un repudiado, un apestado que robaba bicis para ir al centro, lo hizo y triunfó. Por eso cada uno de sus goles tiene un tanto de enfado, una pizca de rabia. Por eso sus éxitos son celebrados de una forma especial. Por eso todos se desviven por verle enfundado en la camiseta amarilla. ‘Ibra’ les ayuda a quererse, les demuestra que pese a no ser como el mundo espera que sean, no son ciudadanos de segunda. Todos anhelan ser como él. Zlatan es esperanza.

Suecia - Víctor Cervantes

 

Fotos: Víctor Cervantes

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6 comments

Este artículo me parece magnífico, la historia es excelente y me han dado unas tremendas ganas de ir a Suecia a estar en el barrio de Rosengård.
Gracias Victor Cervantes, y viaja más para hacernos disfrutar con más artículos como este.

Cómo agradezco que MarcadorInt sea una página web separada de MARCA. Un rincón en el que se quiera hablar de fútbol y del entorno del fútbol. Sus raíces, sus anécdotas, sus curiosidades etc. y no sandeces, cotilleos, sensacionalismo barato y periodismo de camiseta. Para mi este artículo es periodismo deportivo en su máxima expresión. Una maravilla. Gracias.

“(quizá la nación más encantada de haberse conocido)” con este comienzo el articulo solo podia mejorar. Fantastico.

Impresionante artículo, muchas gracias por el esfuerzo y por, efectivamente, hacer de éste un medio que habla de fútbol y de futbolistas sin caer en las trampas típicas de Marca y compañía. GRACIAS!

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