El penalti de nuestras vidas

Captura de pantalla (271)

Todavía no he vuelto a aquel campo de arena porque no he tenido ocasión y, sobre todo, porque no recuerdo ni dónde está, pero sé que allí tuvo lugar el penalti de nuestras vidas, de las vidas de mi antiguo equipo de fútbol, porque ese día, con seguro que menos de 50 testigos, en ese punto blanco pintado de cal, se fue nuestra felicidad por la línea de banda.

8631759860_e508d7b897_oUn campo de arena (Foto: gonmi)

De vez en cuando me pasa eso que nos ha pasado a todos los ex futbolistas amateurs en algún momento de nuestra existencia: vemos una jugada en la tele y pensamos que por qué no toca fácil ese balón o por qué hace un regate tan horrible si nosotros, cuando jugábamos, lo hacíamos todo de maravilla. Por favor, cómo se atreve. ¡Malo! ¡Será malo el tío!

Estoy metido de lleno en esa edad chunga, muy chunga, recalco, en la que cualquier futbolista que destaca ya es más joven que yo. Y me revienta, claro, cómo no me va a reventar algo así, porque cada vez está más lejos esa tarde en la que decidí que en lugar de jugar al fútbol lo mismo iba a ser mejor que me plantease cómo contarlo. Así que aquí andamos, tan tocados que el otro día vi tirar un penalti fuera de un estadio y me acordé de mí: no porque algo tan catastrófico forme parte de mi historial futbolístico -que si hubiese sido el caso pues cabeza arriba y listo, pero tampoco estamos tan mal, calma- sino porque esa situación me sonaba. Cuando vi en el resumen que Miller, un tipo del Yeovil, que van derechitos a tercera, mandó al prado su lanzamiento me dije: tranquilo, siempre, en cualquier momento, cualquier día del año, hay alguien dispuesto a hacer el ridículo. Adjunto vídeo. Segundo cuarenta y cinco.

Nos jugábamos el ascenso. El ascenso en la última jornada de liga.

Eran esos años en los que todavía ganábamos y hasta pensábamos que se nos daba bien. Para subir de división nos hacía falta una victoria a domicilio en un campo perdido por la Comunidad de Madrid. A tres o cuatro minutos del final, con 4-4 en el marcador, nos pitaron un penalti a favor. Habría sido fenomenal que nuestro gol hubiese llegado mucho antes, aunque visto en perspectiva quizás habría bastado con que hubiese llegado. Lo teníamos a punto: nos vimos corriendo al córner como locazas celebrando el triunfo antes de meterlo. Encima, el año anterior habíamos ganado la liga y, claro, uno le coge gusto al asunto.

Ninguna duda había de que Richi era quien lo iba a tirar, que para algo llevaba tres años ganando partidos él solo, y lo iba a meter, por supuesto, porque ya había hecho magia en temporadas anteriores y no había razones para pensar que en ésa no lo haría. Así que nos pusimos en la frontal del área, él cogió el balón, acto seguido carrerilla, y chutó.

Bueno, pues falló.

El portero no sólo adivinó el disparo sino que consiguió despejarlo, con tanta fortuna para nosotros que la pelota cayó a los pies de nuestro delantero centro, a quien, con ingenio, le teníamos puesto el apodo de su nombre seguido del concepto “gol” (¿Qué tal te va la vida?). Con toda la portería para él solo, con el guardameta rival tirado en el suelo y con unas trescientas cincuenta horas para pensar su remate, lo hizo: enganchó tan de culo la pelota que salió por el lateral del campo. Por el lateral del campo. Por la maldita línea de banda.

Nos quedamos sin ascenso, sin celebración y nunca más volvimos a ganar una liga. Todavía no he vuelto a aquel campo de arena porque no he tenido ocasión pero ese día, en ese punto blanco pintado de cal, se fue nuestra felicidad por la línea de banda.

18 comments

Buenísimo.
Una vez más, tengo que decirte que me encanta ese punto irónico que tienes, De Grado. Un poquito al estilo inglés, por decir algo.

“Estoy metido de lleno en esa edad chunga, muy chunga, recalco, en la que cualquier futbolista que destaca ya es más joven que yo”
Eso a mí también me pasa! Pensar que Barkley, Draxler o Jesé nacieron el mismo año que yo… Jajajaja

Me encantan estos relatos épicos del futbol amateur en los minutos finales, asecnsos o casi ascensos, porque precisamente he montado un blog sobre ello: eibarsestaoequis.blogspot.com.es

Buenísimo, Álvaro. A veces me da por pensar que ése es el fútbol más real. Tu narración nostálgico-sarcástica ha sido muy guay. Gracias 🙂

Cuando he visto el título del artículo creí que trataría sobre el penalti errado por el Leicester el los play offs de la pasada temporada contra el Watfor, que acabaría desembicando en el gol de los de amarillo.
Aunque ya me sabía un poco la historia he decidido leerlo, seguro de que merecería la pena -como todos los textos de la web.
Pues bien, me ha encantado. Quizás porque comparta bastantes cosas con el autor y con su relato.
Por ello, te felicito, Álvaro.
Estás hecho un crack. Yo, estudiante de periodismo, siempre os tomo como ejemplo a seguir a los integrantes de MI.
Un saludo

Para los que decis "Estoy metido de lleno en esa edad chunga, muy chunga, recalco, en la que cualquier futbolista que destaca ya es más joven que yo”…. no sabéis nada…. yo estoy en esa edad mas chunga aún… EN LA QUE YA CASI NO QUEDA NINGÚN JUGADOR EN ACTIVO MÁS VIEJO QUE YO…. jajaja

pues yo estoy en esa edad chunga, tan chunga, que veo partidos en YouTube de finales de los 70. Aquellos de la liga inglesa, o del Borussia -el de Moenchengladbach-, o del Nantes o de aquel Saint Etienne al que Fairclough decapitó en el 77. Aquellos partidos de una niñez con dos cadenas en las que sólo previamente al M78 televisaron un partido que no era de España: un Austria-Suiza… y se cortó la comunicación de Eurovisión. Esa edad en la que ya hay muchos entrenadores, pero muchos, mucho más jóvenes, que ya tienes canas y dos hijas que te empiezan a contar que una niña de su clase se ha echado novio. Viva el Wolverhampton de Dougan, el Leeds de Bremmer y el Chelsea de Osgood.

No creo que fuera el mismo campo de la Comunidad, pero seguro que tenía la tierra tan dura como aquel en el que se me escurrió un FT-5 para que mi equipo perdiera la categoría (mucho menos épico, por otro lado, ya estábamos casi deshauciados).

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