El fotógrafo de Katerini

Fotógrafo griego Katerini -

Como era el primer partido oficial de mi vida en el que me disponía a sacar fotos a ras de césped, a modo de prueba para el resto de campeonato decidí llegar pronto al estadio y observar aquello que hacían los profesionales más experimentados. Si se ponían en una zona, me acercaba. Si vigilaban no tapar el ángulo de visión de la cámara central de televisión, procuraba no pasar por ahí. Si tocaba correr de un lado a otro del césped para hacer la foto de los onces iniciales, corría. Todo para aprender el protocolo y tomar consciencia de todo aquello que no se ve excepto cuando estás implicado. Así, en esas horas previas al Francia-Austria del primer día de campeonato, conocí al primer amigo griego que he hecho en Katerini. Con todo el país pendiente del debut del anfitrión en Veria, ahí estaba ese tipo en el estadio de la ciudad, ajeno a lo que sucedía con su selección a unos cuantos kilómetros de allí. Él era fotógrafo, al parecer de un medio local, y cumplía con su obligación aunque el partido no parecía interesarle mucho.

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Katerini, sede de varios partidos del Europeo sub-19.

Estuve muy tentado de escribir ese día sobre mi amigo Savvas. Era el entrañable tipo que aparece en la foto de portada de este texto, un hombre de más de 55 años que se acercó para hablar conmigo ya desde que me vio, pese a ser incapaz de articular palabra alguna en inglés más allá de “good”, lo que convertía la conversación entre ambos en una escena bastante cómica. Quizás le hizo gracia ver a un chico al que casi triplica en edad. Aunque más gracia le hizo saber que era de “Hispania”, porque casi al instante de comentar mi procedencia me pidió que me hiciera una foto con él. Así que llamó a un tercer fotógrafo, que tampoco hablaba inglés, y posamos para la ocasión ante mi desconcierto por la situación. Luego creí entender que me pedía una dirección de correo electrónico, así que le escribí mi nombre y apellido junto al email en un cuaderno minúsculo, lo aprobó con el pulgar arriba y cada uno se fue a completar su trabajo. No nos despedimos sin que antes me enseñara algunas de las fotos que había realizado durante el primer tiempo de ese Francia-Austria.

Pasaron los días y no recibí el correo con la fotografía. Revisé el buzón de spam, pero al cabo de cuatro o cinco jornadas ya me olvidé por completo de la instantánea. También cuando volví a visitar Katerini para disfrutar del Grecia-Francia, partido que vi íntegramente desde la tribuna de prensa porque unos días antes me había visto obligado a vivir de pie en Larissa la segunda mitad del partido que midió al anfitrión contra Austria delante de la zona habilitada para los medios, llena a rebosar de periodistas locales. Así hasta que llegó la semifinal entre España y Francia y decidí bajar para actualizar el material fotográfico. Entonces, mientras hablaba con el jefe de prensa de la delegación española, que esperaba en el césped a que le cambiaran el tipo de acreditación por unos problemas logísticos que casi marearon a la organización y los miembros de seguridad, apareció mi amigo Savvas de nuevo.

El fotógrafo local esperó a que terminara mi conversación para saludarme efusivamente, e hizo ademán de que lo esperara ahí durante unos instantes. Fue a buscar su mochila y sacó un periódico de pocas hojas pero de enorme extensión, uno de estos diarios casi imposibles de doblar después de leerlos, lo abrió por la página cuatro y me indicó varias fotógrafías. En la edición del 7 de julio del Olympio Bima aparecía una de las fotografías tomadas en las horas previas al Francia-Austria del primer día, junto a otras cinco de gente animando desde a la grada. Para más inri, me dio una copia a color de otra fotografía y me regaló el periódico para que lo conservara, algo absolutamente impensable en el momento en el que me pidió posar junto a él para una foto. Me rompió la cintura como un regate de Marco Asensio y ante el inesperado gesto no pude hacer nada más que darle las gracias en griego, en una de las pocas palabras que tengo interiorizadas desde que aterricé en el país heleno. Al fin y al cabo, estuvo esperando diez días para poderme dar todo ese material que conservaba a un tipo al que no podía entender cuando hablaba. Quizás lo mejor de que la final sea en Katerini será coincidir con él por última vez.

Periódico griego Katerini - Marcadorint

El periódico y la fotografía.
Fotografías: MarcadorInt.

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